Valentino Rossi vuelve a casa. No a la suya, evidentemente, pero sí a uno de los circuitos que el mundo del motor ha convertido en territorio conocido. El italiano regresa a Montmeló este fin de semana para jugarse el título de la Sprint Cup del GT World Challenge Europe. Y no llega solo.
Lo hará acompañado por Max Hesse, al volante de un BMW M4 GT3 Evo del Team WRT y con una parrilla de 45 coches que todavía tiene muchas cuentas pendientes. El Festival de la Velocidad de Barcelona-Legado María de Villota abre sus puertas del 2 al 4 de octubre con las carreras como gran reclamo.
Pero sería quedarse corto decir que todo gira alrededor de ellas. El municipio barcelonés se convierte durante tres días en un enorme escaparate del mundo del motor, con coches de competición, superdeportivos, preparaciones, música, pilotos y actividades para todos los públicos.
Primero, lo importante. Hay un título en juego. Ricardo Feller y Bastian Buus llegan como líderes con el Porsche 911 GT3 R Evo de Lionspeed GP. Justo detrás aparece un piloto de casa: Dani Juncadella, segundo con el Mercedes-AMG GT3 Evo de Mercedes-AMG Team Verstappen Racing.
Y tercero, otro apellido conocido para cualquier aficionado a la Fórmula 1: Arthur Leclerc, hermano de Charles, junto a Thomas Neubauer con el Ferrari 296 GT3 Evo de AF Corse. No se acaba ahí la lista. Los vigentes campeones, Charles Weerts y Kelvin van der Linde, todavía tienen opciones, igual que Maro Engel y Lucas Auer, Thierry Vermeulen y Ben Green o Dorian Boccolacci.
Ocho equipos mantienen vivo el sueño de levantar la Sprint Cup. Todos llegan a Barcelona con algo que perder. Y algo que ganar también, por supuesto. El GT World Challenge será la gran estrella, pero tendrá compañía. El Lamborghini Super Trofeo Europe, el McLaren Trophy Europe y la GT3 Revival Series serán las categorías soporte del evento central y pondrán sus coches sobre el asfalto del Circuit, con dos carreras de cada campeonato durante el fin de semana.
Y luego está todo lo demás. El tema extradeportivo. Porque el Festival quiere que el aficionado no tenga que estar sentado en una grada mirando hacia la pista durante todo el día. Los Ultracars & Legends serán uno de los grandes reclamos, con una colección de vehículos exclusivos que podrán contemplarse de cerca con la entrada general. Coches que normalmente se ven en fotografías o vídeos y que aquí estarán a pocos metros.
Detrás de la tribuna principal estará otro de los puntos calientes del fin de semana. ExpoStance reunirá coches modificados y permitirá incluso que los aficionados participen con sus propias máquinas. También habrá concurso de Car Audio, porque aquí no todo tiene que ver con tiempos por vuelta. Si un coche llama la atención por fuera, también puede hacerlo por lo que lleva dentro.
El Village pondrá el resto.’Merchandising, miniaturas, detailing, wrapping, rotulación, impresión digital y gastronomía. Todo concentrado en una misma zona para que el visitante pueda pasar buena parte de la jornada sin necesidad de alejarse demasiado del ambiente del Festival. Y, cuando llegue el momento de bajar las revoluciones, habrá música con un escenario de DJ’s en directo detrás de la tribuna principal.
Los pilotos tampoco estarán encerrados todo el fin de semana. El sábado llegará el primer Pit Walk y el domingo habrá una segunda oportunidad, además de la firma de autógrafos. Es una de esas partes del evento que permiten ver a los protagonistas lejos del casco, los ingenieros y las pantallas de tiempos. Más cerca. Más humanos.
Y Rossi tendrá su momento particular. Un aficionado podrá convertirse en copiloto del nueve veces campeón del mundo durante una vuelta al Circuit a bordo de un BMW M3 CS Touring. La experiencia, vinculada al Legado María de Villota, salió adelante mediante una subasta solidaria. Una vuelta. Un coche. Rossi al volante. No hace falta explicar demasiado más.
Pero si hay una actividad que rompe por completo con el guion habitual de un fin de semana de carreras, esa será la I Cursa benéfica María de Villota. El sábado 3 de octubre, a partir de las 19:00 horas y una vez terminada la competición, el propio Circuit abrirá su trazado para una carrera popular de cinco kilómetros.
Una vuelta completa a Montmeló y un pequeño tramo adicional. 15 euros de inscripción y un objetivo mucho más importante que cualquier clasificación: recaudar fondos para el Legado María de Villota. Las plazas ya están agotadas, aunque todavía existe la posibilidad de colaborar mediante el Dorsal 0.

