La temporada 2026 marcará un antes y un después en la Fórmula 1, con una transformación radical tanto en los motores como en el diseño de los monoplazas. El nuevo reglamento exigirá que el 50% de la energía provenga de un sistema eléctrico, mientras que el motor de combustión interna operará exclusivamente con combustibles renovables, para así impulsar a la categoría hacia un futuro más sostenible.
Este cambio de motores no podría implementarse sin modificaciones importantes en el chasis. Por ello, los coches serán más compactos y contarán con aerodinámica activa, un ajuste necesario para optimizar la eficiencia energética. De hecho, Max Verstappen ya advirtió en 2023 que, en el simulador, el coche se quedaba sin energía antes de terminar una vuelta completa, lo que hizo evidente la necesidad de un rediseño integral.
La solución encontrada ha sido la vuelta de la aerodinámica activa, con modos especiales denominados X y Z, pensados para gestionar mejor el flujo de energía durante la carrera. Esto permitirá mantener el ritmo competitivo sin los problemas de desgaste energético que se anticipaban con el formato actual.
A pesar de la innovación, esta medida ha despertado algunas dudas dentro del paddock. En un primer momento, los equipos expresaron su preocupación por la rigidez del reglamento de chasis, ya que la FIA buscaba reducir al máximo el aire sucio y evitar que los ingenieros encontraran grietas para obtener ventajas aerodinámicas injustas.
Sin embargo, tras varias negociaciones, se ha ampliado ligeramente el margen de diseño, brindando a los equipos una mayor libertad creativa. Pierre Waché, director técnico de Red Bull, reconoció que esta flexibilidad ha mejorado la situación, aunque sigue considerando que el equilibrio entre motor y chasis es un desafío enorme.
Desde su perspectiva, el nuevo reglamento puede no ser la solución ideal, pero los equipos deben concentrarse en construir el monoplaza más rápido dentro de las reglas establecidas. Y todo ello sin perder tiempo en ningún momento en cuestionarlas. «Se ha mejorado, se ha mejorado bastante».
«La combinación de chasis y motor sigue siendo un gran desafío en términos de características, pero eso es lo mismo para todos«, aseguró el directivo de la marca de las bebidas energéticas. Uno de los puntos más debatidos es el orden en que se crearon las nuevas normativas.
La FIA desarrolló primero el reglamento de motores para atraer a marcas como Audi y Honda, dejando el diseño del chasis para después. Muchos ingenieros creen que hubiera sido mejor un enfoque conjunto, creando un paquete técnico unificado desde el principio. Aunque este proceso ha generado ciertas fricciones, la realidad es que el calendario ya está fijado y los equipos deben adaptarse.
Waché subraya que, aunque el reglamento pueda parecer imperfecto, su trabajo consiste en aprovecharlo al máximo y asegurarse de que su equipo esté en la mejor posición competitiva posible. «No creo que funcione bien, pero esa es mi opinión personal y no tiene nada que ver con lo competitivos que podamos ser al final. Además, ahora es demasiado tarde para hablar de eso«.
«Incluso si el perfil de velocidad y las experiencias de los pilotos no son lo que nos gustaría ver en la Fórmula 1, nuestro trabajo consiste únicamente en construir el paquete más rápido con esas reglas. En consecuencia, ya no me centro en lo que pienso personalmente sobre ellas. En mi opinión, no tiene sentido idear un motor que no puede funcionar en los coches actuales. Pero creo que todavía podemos ver un buen espectáculo».
«Y en algún momento ya no será mi trabajo mejorar el sistema en su conjunto. Me paga el equipo con el que estoy y estoy totalmente comprometido con él. Sólo tengo que hacer mi trabajo lo mejor que pueda y asegurarme de que la gente del equipo pueda trabajar lo mejor que pueda para construir, en última instancia, el mejor coche. Eso es lo único por lo que me pagan», concluyó.

