La celebración del Dakar 2027 en Arabia Saudí ha entrado en un periodo de incertidumbre a poco más de tres meses de su arranque. El aumento de las tensiones en Oriente Medio y la suspensión del Rally de Arabia Saudí han elevado la preocupación entre pilotos y equipos, que comienzan a reclamar certezas sobre la viabilidad de disputar la prueba en las condiciones previstas.
Por ahora, Amaury Sport Organisation mantiene sin cambios sus planes. La organización ha comunicado a las estructuras que han solicitado información que la 49ª edición comenzará el 1 de enero en King Abdullah Economic City. «El Dakar será en Arabia Saudí, por nuestra parte todo sigue igual», es el mensaje transmitido a los equipos.
Sin embargo, la evolución de la situación regional ha provocado que algunos participantes consideren necesario disponer de una alternativa. Marruecos aparece como la principal posibilidad en caso de que sea necesario trasladar la carrera. El país ya había sido considerado durante el verano, aunque ASO descartó entonces públicamente esa opción.
Los acontecimientos recientes y la celebración del Rally de Marruecos podrían volver a situar ese escenario sobre la mesa mientras equipos y pilotos se concentran allí para la penúltima cita del Mundial de Rally-Raid. La preocupación no se limita únicamente a la seguridad durante la competición.
Las restricciones de viaje de determinadas compañías podrían dificultar la presencia de parte del personal de los grandes fabricantes. Una situación similar ya afectó al Rally de Arabia Saudí, mientras que algunas estructuras del Dakar podrían enfrentarse a limitaciones relacionadas con sus empleados y pilotos.
Toyota, consultada sobre la situación, señaló que «es muy pronto para tomar una decisión final», mientras que dentro de KTM incluso se ha planteado la cancelación como una posible salida. El precedente de 2008 permanece presente entre los participantes. Aquella edición fue cancelada cuando equipos y pilotos ya se encontraban en Lisboa y habían completado las verificaciones previas.
«Cuando la guerra de Irak también parecía que no se haría y tiramos para adelante. Y en 2008 estábamos todos en la salida de Lisboa el 5 de enero con los coches verificados y nos mandaron a casa el último día», recordó uno de los veteranos consultados.
A las dudas deportivas se añaden importantes complicaciones económicas y logísticas. Algunos mecánicos estarían considerando no desplazarse a Arabia Saudí, mientras los equipos analizan si las aseguradoras estarán dispuestas a cubrir tanto al personal como al material en un contexto de mayor riesgo.
Incluso si existe cobertura, las estructuras esperan un incremento en las primas y en los costes asociados al transporte. La logística resulta especialmente delicada porque buena parte de los vehículos del Dakar son transportados por barcos contratados por la propia organización.
Además, el Mundial de Rally-Raid tiene previsto disputar su última cita en Abu Dabi a finales de noviembre, obligando a los equipos a mover sus vehículos desde Marruecos hacia Emiratos Árabes Unidos y posteriormente hacia el lugar definitivo del Dakar. Los costes de ese traslado ya serían entre dos y tres veces superiores a los del año anterior.
La incertidumbre también comienza a afectar las inscripciones. Mientras la categoría de motos ya cerró su proceso, algunas estructuras de coches y camiones han decidido retrasar su participación pese al mayor coste que supone inscribirse más tarde. Para quienes finalmente no puedan competir en el Dakar, el Africa Eco Race aparece como una posible alternativa, junto con la opción de reservar el presupuesto para la temporada siguiente.
El problema alcanza incluso preparativos que normalmente estarían resueltos a estas alturas, como la compra de recambios, neumáticos y ropa, la reserva de vuelos o el envío anticipado de combustible. «Normalmente a 1 de septiembre ya teníamos todo esto claro… pero este año aún estamos esperando», explicó uno de los integrantes de los equipos consultados.
Con el calendario avanzando, los participantes presionan para que exista una decisión definitiva cuanto antes. «Les hemos pedido que nos digan algo ya porque la gente está muy nerviosa. No vemos que se pueda correr en Arabia tal como está ahora la situación«, señalaron desde uno de los equipos, recordando además las consecuencias económicas que tuvo la cancelación de 2008: «En 2008 hubo gente que se arruinó cuando el Dakar se canceló».

