El Dakar es conocido como una de las competiciones más exigentes del mundo del motor, siendo una prueba que no solo pone a prueba las habilidades técnicas, sino también la fortaleza mental, emocional y la experiencia de los pilotos. Navegación, gestión de emociones y conocimiento del terreno son algunos de los factores clave que determinan el éxito en esta icónica carrera.
Sin embargo, un joven piloto catalán de 19 años ha irrumpido en el panorama del Dakar con un desempeño que ha sorprendido a todos. Tras superar una grave lesión que pudo haberle dejado sin caminar, Edgar Canet se ha coronado campeón de la categoría Rally2 en su primera participación.
Además, logró un impresionante octavo puesto en la clasificación general de motos, compitiendo con figuras veteranas de gran renombre y experiencia en el Dakar. El piloto ha demostrado una madurez inusual para su edad. Un aspecto destacado ha sido su capacidad para gestionar la presión mental que conlleva competir al máximo nivel.
Sus declaraciones muestran un equilibrio entre ambición y realismo, con entrevistas en las que se perciben una actitud seria y objetivos claros, sin caer en excesos. Parte de su éxito también radica en el apoyo que recibe de sus mentores y compañeros de equipo, quienes juegan un papel clave en su formación.
Pilotos de renombre como Daniel Sanders, campeón en la categoría de motos este 2025, Luciano Benavides y Tosha Schareina han tomado el rol de guías, ayudándole a desarrollar sus habilidades tanto dentro como fuera de las pistas. Este pasado domingo, Canet aterrizó en la ciudad condal y atendió, entre otros medios, a PitLane Motor, para contestar una serie de preguntas.
«Ha sido todo una locura. Estoy muy contento, muy orgulloso. Poder ahora llegar aquí a Barcelona, a casa, pues seguro que lo voy a disfrutar mucho. Mi familia y amigos están muy contentos, están todos aquí. Han venido mis abuelos, mi hermano, han venido todos mis amigos».
«O sea que estoy muy contentos de que estén ellos aquí, de poder celebrarlo con ellos y, sí, mi padre ha estado conmigo toda la carrera«, iniciaba haciendo balance de todo lo vivido en Arabia Saudí durante dos semanas de competición sin apenas descanso. «Yo creo que ha sufrido las dos peores semanas de su vida, sufriendo cada día un montón».
«Pero bueno, desde aquí quiero agradecerle todo lo que ha hecho por mí y seguro que ahora lo vamos a disfrutar. Le he dicho que esto (el competir) lo disfruto, que ahora ya lo hemos hecho, así que ahora toca disfrutarlo«. Hace varios años, el joven corredor se rompió varias vértebras durante un entrenamiento de motocross.
En aquel entonces, pensó en la posibilidad de retirarse del motociclismo. El resto ya es historia. Una historia de superación y resiliencia: «Cuando salió la presentación del Dakar, vi que acababa el 17 de enero, que justo haría cuatro años de mi accidente, y cuando crucé la meta en la última etapa, me emocioné».
«Dije, si ahora pudiera tener una conversación con aquel Edgar de hace cuatro años, el que tuvo aquel accidente, y le expliquese todo eso, pues todos los esfuerzos, los sacrificios, pues hubiesen valido la pena. Estoy muy contento de que haya ido todo bien«, confesó el catalán.
«Para este año hemos hecho muy buen trabajo, las etapas han ido saliendo bien, así que sabía que podíamos hacer un buen resultado, pero yo creo que me he sorprendido a mí mismo. Estoy muy contento de cómo ha ido toda la carrera, creo que me he superado a mí mismo y veo que puedo luchar con los pilotos de delante, y eso me enorgullece y me hace estar motivado para seguir trabajando».
Ahora llega un período de merecido descanso después de catorce días ‘non-stop’ en el desierto de Arabia Saudí. No obstante, algunos empiezan a mirar ya hacia el año que viene. Y Canet no es una excepción y explicó cuáles son sus objetivos de cara a 2026 en el Dakar: «El próximo Dakar ya se verá, ¿no? A ver si me puedo consolidar en la categoría Rally GP, hacer el paso adelante y si puedo estar luchando con ellos y continuar aprendiendo, será un gran step».
«Es una carrera muy difícil, una de las más difíciles que hay ahora mismo. La carrera empezó siendo muy, muy complicada. El segundo día llegué al campamento, que era donde dormíamos en tiendas de campaña, en la etapa 48 horas y estuve con mis compañeros y dije, si es así de dura durante los 12 días que quedan, creo que nadie va a terminar. Pero poco a poco me fui adaptando».

