El piloto noruego Dennis Hauger arrancó con fuerza la temporada 2026 de la IndyCar tras clasificar tercero y finalizar décimo en su debut en las calles de St. Petersburg. Ahora, este sábado, enfrentará un nuevo desafío en el óvalo de Phoenix, marcando el regreso de la categoría al desierto por primera vez desde 2018.
En ese contexto, PitLane Motor tuvo la oportunidad de hablar con el piloto de Dale Coyne Racing, quien compartió sus sensaciones tras su estreno y sus expectativas rumbo a la segunda fecha del campeonato.
Un debut que superó expectativas
Hauger llegó a St. Petersburg con la incertidumbre lógica de cualquier novato. “No sabía realmente qué esperar”, confesó. Tras una primera sesión de libres complicada, logró recomponerse y encontró el balance ideal del monoplaza en clasificación, especialmente con el uso de los neumáticos alternos.
El resultado fue contundente: tercer puesto en la parrilla, a apenas cuatro centésimas de la pole position. “Fue más de lo que podía esperar”, reconoció. La confianza que sintió con el compuesto blando fue clave para extraer el máximo rendimiento en una categoría donde las diferencias se miden en milésimas.
En carrera, sin embargo, la experiencia marcó diferencias. Hauger cruzó la meta en décima posición, un resultado que considera positivo, aunque con margen de mejora. “Podría haber hecho algunas cosas mejor. Pero es parte del aprendizaje en el primer fin de semana”, explicó. El joven piloto describió su debut en tres palabras:
“Feliz, surrealista y decente”. Aunque admite que siempre quiere más, entiende que comenzar dentro del top 10 en una parrilla tan competitiva es un logro significativo.
Aprendizaje acelerado y mentalidad firme
El salto desde la IndyNXT hasta la IndyCar implica una transformación total. Más peso, mayor potencia, sistemas híbridos y una carga aerodinámica superior convierten al auto en una máquina mucho más compleja. “El coche es mucho más pesado que el de IndyNXT y también más pesado que el de Fórmula 2″.
«Tiene más caballos de fuerza y más cosas que gestionar desde el cockpit”, detalló Hauger, quien anteriormente compitió en la Fórmula 2 tras proclamarse campeón de Fórmula 3. Precisamente, su paso por Europa influyó en su decisión de emigrar a Estados Unidos. En palabras a Pitlane Motor, reveló que el punto de quiebre llegó tras no recibir oportunidades concretas rumbo a la Fórmula 1.
“No tenía sentido quedarme más tiempo. Sentía que el F2 no se adaptaba a mi estilo. IndyNXT fue un nuevo comienzo y lo disfruté mucho”, afirmó. Sobre la preparación que le permitió adaptarse rápidamente, el noruego fue claro: la ética de trabajo. “Quiero ser el más preparado antes de cada carrera. Tener un poco más de información que los demás. Esa es mi mentalidad”.
El reto del óvalo y la incógnita de Phoenix
El regreso de la IndyCar a Phoenix por 65ª ocasión en su historia, en un trazado donde la gestión del tráfico, las detenciones en pits y la estrategia cobran un peso determinante. Para Hauger, los óvalos siguen siendo territorio de aprendizaje. Aunque ya tuvo su primera experiencia en este tipo de pistas en IndyNXT, reconoce que hacerlo en un IndyCar es completamente distinto.
“Es más potencia, más carga aerodinámica y una forma diferente de empujar el coche”, explicó. Durante las pruebas previas en Phoenix, el equipo trabajó en tandas largas y simulaciones de carrera. Sin embargo, el piloto mantiene cautela: “Test es test. No sabes lo que están haciendo los demás. La verdadera referencia llega en el fin de semana”.
El noruego considera que una buena clasificación será fundamental, tal como ocurrió en St. Petersburg. “Si logramos estar dentro del top 12, podemos construir desde ahí”, señaló. Además, admite que debe mejorar aspectos como las vueltas de entrada y salida de pits, así como la agresividad en la primera vuelta con neumáticos fríos, puntos donde observó la diferencia respecto a referentes como el campeón reinante.
Trabajo en equipo y ambición controlada
En Dale Coyne Racing, Hauger comparte garaje con el experimentado Romain Grosjean, con quien ha construido una relación de colaboración mutua. Aunque ambos buscan superarse en pista, el objetivo común es potenciar el rendimiento global del equipo. “Tenemos estilos de manejo en una ventana similar, lo que facilita el feedback técnico. Eso ayuda a que ambos autos evolucionen en la misma dirección”, explicó.
Sobre la presión tras un debut prometedor, el piloto mantiene los pies en la tierra. “Habrá fines de semana buenos y malos. Lo importante es la consistencia. No queremos ir hacia atrás; queremos seguir mejorando”. El arranque sólido no modifica su enfoque: maximizar cada oportunidad. “Si es un P1, es un P1: si es un P10, es un P10. Lo importante es no dejar nada sobre la mesa”.
El evento en Phoenix también compartirá escenario con NASCAR, algo que entusiasma al europeo. Será la primera vez que presencie en vivo una carrera de esa categoría. “Me quedaré el domingo para verla. Es genial para los aficionados tener dos tipos de carreras en el mismo fin de semana”, comentó.
Construyendo una base para 2026
El décimo puesto en su debut representa, más que un resultado aislado, una base sólida para construir su temporada. Hauger entiende que la clave será adaptarse rápidamente a cada circuito, especialmente en una categoría donde el reglaje puede cambiar radicalmente de una pista a otra.
La gestión del combustible, la ejecución estratégica y la lectura de carrera en tráfico intenso serán factores determinantes en su evolución como novato. “Es una categoría donde pequeños detalles hacen grandes diferencias”, subrayó. Con apenas una carrera disputada, Dennis Hauger ya dejó una primera impresión contundente en la IndyCar.
Ahora, en el desierto de Arizona, buscará confirmar que su adaptación no es casualidad, sino el resultado de preparación, disciplina y ambición. Phoenix será el siguiente capítulo en una historia que apenas comienza, pero que promete emociones fuertes en la temporada 2026.
