Cristina Gutiérrez completó su primer Dakar en la categoría Ultimate. La piloto española, ganadora del Dakar 2024 en Challenger, participó de la edición 2025 junto al equipo Dacia siendo compañera de equipo de Nasser Al-Attiyah y Sebastien Loeb. En un evento organizado por Dacia en Madrid, Cristina habló acerca de todo lo que ha vivido en Arabia Saudí.
“Al principio sientes que tienes el síndrome del impostor, puedes llegar a pensar que no lo mereces. Luego ya aterrizas, pero siempre agradecida y recordando que hay quizá diez pilotos en el mundo con ese estatus, así que muy agradecida a Dacia por darme ese estatus que es algo único frente a otros pilotos que también lo merece”.
La carrera de la burgalesa no comenzó de la mejor forma, dado que fue penalizada en la primera mitad de la etapa de 48 horas. A pesar de no poder luchar por la victoria, Cristina ha sido una pieza vital para el equipo. Y es que, Cristina comenzó a cumplir otro rol dentro del equipo y en varias ocasiones fue mochilera de sus compañeros de equipo.
En este sentido, se muestra “satisfecha” con la ayuda brindada. “Hemos tenido todas las ayudas, ahora lo valoro todo el triple. Si me dicen hace año que iba a ayudar a Nasser y Sebastien y ser una pieza clave para el equipo, diría que era imposible. Ver sus caras de agradecimiento no me lo va a borrar nadie».
«Estoy muy satisfecha de haber podido ayudar a solventar situaciones que a lo mejor estas leyendas no podían. Ver que ayudas a que un compañero siga es una satisfacción, y el equipo te lo agradece cada día”, explicó la española. A pesar de tener un rol vital para sus compañeros, Cristina menciona que ha sentido mucha “frustración” tras su sanción en la segunda etapa.
“Puedes ayudar a todo el mundo, pero nadie te puede ayudar a ti. Tocó llorar. Se nos rompió justo lo que no se podía romper. Toca aprender de ese error, pero la medalla me hace mucha ilusión”. En ese momento, Cristina y Pablo, su copiloto, debían proteger y ayudar ante cualquier inconveniente ha Loeb, quien luego abandonó, y a Al-Attiyah, a quien socorrieron en más de una ocasión cuando el catarí aún tenía chances de obtener el Touareg.
“Llevábamos un coche 70 kilos más pesado (por los recambios que portaban). Teníamos que correr, pero a la vez tenía que conservar el coche. Conseguí seguir a Nasser en muchas ocasiones. Ha sido un placer hacer ese trabajo de equipo”, afirmó la española. Con su primera participación en la categoría más alta de coches, Cristina Gutiérrez continúa escribiendo su historia dentro del deporte a motor.
Luego de convertirse, en 2024, en la segunda piloto de la historia en ganar el Dakar, destaca las diferencias y cómo ha afrontado el ascenso a Ultimate. “Tengo la suerte de haber vivido dos Dakar tan fuerte. El más amateur, el de buscarme la vida, el de tener las ruedas contadas para cada día y ahora estoy en el otro extremo, pero haber empezado de la otra forma me hace valorar todo muchísimo».
«Cuatro neumáticos nuevos al día, un ingeniero que te cambia un milímetro el asiento, cuando antes siempre te adaptabas tú al coche. Eso hace que valore mucho, mucho donde estoy”, dijo la burgalesa. Además menciona que le gustaría correr con la misma seguridad que tenía en Challenger, cuando al momento de afrontar una etapa pensaba que podía ganarla, aunque visualiza un futuro similar con su T1+.
«El año que viene podemos también tener esa sensación”. En la misma línea, Cristina se marca un objetivo y ve posible finalizar entre los mejores cinco en la próxima edición del Dakar. “Por supuesto que veo factible una victoria de etapa, hemos sido muy competitivos. No es fácil pero hemos acabado top 10 en casi todas las etapas. Veo factible un top 5 en 2026«.
«Sería un resultado increíble para un segundo año”. La piloto de 33 años comenzó a competir a los 18 años cuando tenía como referencia a María de Villota, y afirma que su gusto por Dakar en parte está fundado en que no hay diferencia entre los géneros. “Me encanta el Dakar porque es una disciplina en la que hombres y mujeres podemos competir de tú a tú, hombres y mujeres«.
«Y es muy bonito ver cómo cambia la perspectiva de las niñas. Me encanta ver que el tema de género no importa tanto, incluso vienen niños y me preguntan. Que seamos capaces de transmitir esos valores que normalizan a las personas, hace que lo vean más fácil y más accesible”, argumentó Cristina.
