Sergio Pérez afronta el Gran Premio de Baréin 2026 con el objetivo de dar un nuevo paso adelante en un proyecto que continúa buscando sus primeros puntos en Fórmula 1. El mexicano llega a Sepang después de completar en Bakú uno de sus fines de semana más sólidos del año, aunque el resultado final volvió a dejarle fuera de la zona de puntos.
El Gran Premio de Baréin se disputará este año de forma excepcional en el circuito de Sepang, después de que la carrera no pudiera celebrarse en su escenario habitual. Será, además, el regreso de la Fórmula 1 al trazado malasio desde 2017. La carrera está programada para el 4 de octubre sobre una distancia de 56 vueltas y 310,398 kilómetros.
Para Pérez, la cita llega en un momento complicado en cuanto a resultados, pero con sensaciones algo más positivas después de Bakú. El piloto de Cadillac terminó decimoquinto en Azerbaiyán y continúa sin sumar puntos en su primera temporada con la nueva escudería estadounidense.
El resultado de Bakú no refleja completamente las sensaciones de Pérez durante el fin de semana. El mexicano había mostrado un ritmo competitivo durante los entrenamientos y llegó a confiar en poder conseguir la mejor clasificación de Cadillac hasta ese momento.
Sin embargo, la sesión clasificatoria terminó de forma mucho más complicada. Pérez no pudo superar la Q1 y acabó en la vigésima posición. Además, los comisarios le sancionaron con tres posiciones por obstaculizar a Oscar Piastri durante una vuelta de preparación. La carrera fue otra historia.
Pérez consiguió avanzar posiciones y mantenerse durante buena parte de la prueba en contacto con pilotos de la zona media. Finalmente cruzó la línea de meta decimoquinto, a poco más de 41 segundos del ganador, George Russell. A pesar de quedarse nuevamente sin puntos, el propio Pérez terminó satisfecho con su actuación.
El mexicano calificó su actuación en Azerbaiyán como “uno de mis mejores fines de semana” y consideró que había pilotado a un nivel alto durante prácticamente todo el Gran Premio. “Creo que ha sido uno de mis mejores fines de semana, mi mejor actuación en Bakú y he tenido algunas buenas aquí”, explicó Pérez después de la carrera.
La gran dificultad para Pérez continúa siendo el rendimiento del MAC-26. El mexicano explicó después de Bakú que Cadillac todavía está demasiado lejos de los rivales de la zona media. Pérez también puso el foco en una de las principales debilidades del monoplaza estadounidense: la velocidad en las rectas.
El diagnóstico resulta especialmente relevante antes de viajar a Sepang. El circuito malasio cuenta con dos largas rectas y varias zonas de aceleración, por lo que la eficiencia aerodinámica y la velocidad punta tendrán un peso importante durante el fin de semana.
La llegada a Malasia supondrá también enfrentarse a un circuito completamente diferente al de Bakú. Sepang combina sus largas rectas con curvas rápidas, fuertes frenadas y una última parte del trazado muy exigente para los neumáticos. El calor y la humedad serán además factores importantes.
La carrera se disputará en unas condiciones muy diferentes a las encontradas en los últimos GP europeos y en las calles de Bakú, mientras que la posibilidad de lluvia puede añadir todavía más incertidumbre al fin de semana. Para Cadillac, será otra oportunidad de seguir acumulando información durante su temporada de debut.
El equipo todavía no ha conseguido puntuar y su mejor resultado del año continúa siendo el decimotercer puesto conseguido por Valtteri Bottas en China. Pérez, además, no espera grandes evoluciones en el coche para la recta final del campeonato. El mexicano explicó que el equipo no tiene previsto introducir novedades, por lo que el margen de mejora tendrá que llegar principalmente desde el trabajo operativo y la capacidad de extraer el máximo rendimiento del paquete actual.
Pérez llega así a Sepang con un balance de resultados todavía complicado. Antes de Bakú, su mejor clasificación en carrera había sido un decimocuarto puesto, mientras que en Azerbaiyán volvió a igualar esa marca como mejor resultado de la temporada en pista. La diferencia es que, esta vez, el mexicano terminó el fin de semana con una sensación mucho más positiva sobre su propio rendimiento.
Ahora tendrá que intentar trasladar esas sensaciones a un circuito que exigirá algo muy diferente al Cadillac. Sepang será, por tanto, otra prueba para comprobar cuánto puede acercarse el proyecto estadounidense a la zona media cuando las características del circuito cambien por completo.
Para Pérez, el desafío será aprovechar cualquier oportunidad que aparezca y tratar de transformar el progreso mostrado en Bakú en el primer gran resultado de Cadillac. El mexicano ya sabe lo que significa ganar en Sepang y también conoce de primera mano las exigencias del trazado malasio.
Ahora, con Cadillac, afrontará un reto completamente distinto: encontrar el límite de un monoplaza que todavía está en pleno proceso de construcción y conseguir que las buenas sensaciones de Bakú se traduzcan finalmente en un resultado que permita al equipo dar el siguiente paso.


