El piloto estadounidense Colton Herta ha confirmado que estuvo muy cerca de convertirse en piloto de Fórmula 1 en 2023 tras alcanzar un acuerdo con Racing Bulls, aunque finalmente la operación no se concretó debido a un impedimento reglamentario: la ausencia de la superlicencia exigida por la FIA.
En declaraciones al podcast de la F1 Beyond The Grid, Herta explicó que las negociaciones con la escudería estaban completamente avanzadas y que incluso existía un contrato listo para ser firmado. “Tenía un contrato por su parte, solo que no pude firmarlo porque no tenía la superlicencia”, afirmó el propio Colton, evidenciando que su salto a la máxima categoría dependía únicamente de cumplir con ese requisito administrativo.
Sin embargo, el caso de Herta volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la valoración de competiciones como la IndyCar, donde el estadounidense ha desarrollado la mayor parte de su carrera. A pesar de ser considerado uno de los talentos más prometedores del automovilismo norteamericano, sus resultados en dicha categoría no le permitieron alcanzar el umbral mínimo de puntos exigido en ese momento.
Esta situación generó cierta controversia dentro del paddock, ya que Red Bull llegó a explorar alternativas para facilitar su llegada, incluyendo posibles excepciones reglamentarias que finalmente no prosperaron. La escudería energética veía en Herta un perfil atractivo tanto por su rendimiento como por su potencial mediático en el mercado estadounidense, un territorio clave en la estrategia de crecimiento de la Fórmula 1.
Su incorporación habría supuesto, además, un paso importante en la internacionalización de la parrilla. Ante la imposibilidad de completar el fichaje, los de Faenza optaron por cerrar la incorporación del neerlandés Nyck de Vries, quien sí cumplía con todos los requisitos necesarios.
De Vries llegaba respaldado por su título en Fórmula E y una sólida trayectoria en categorías inferiores, además de haber causado una buena impresión en sus apariciones puntuales en Fórmula 1. El fichaje de De Vries fue visto en su momento como una apuesta segura por parte del equipo, aunque el paso del tiempo ha mantenido viva la incógnita sobre qué habría ocurrido si Herta hubiera logrado obtener la superlicencia.
Su estilo agresivo y su experiencia en circuitos urbanos y permanentes lo posicionaban como una opción interesante para el equipo filial de Red Bull. La revelación del piloto estadounidense aporta ahora nuevos matices a uno de los episodios más comentados del mercado de pilotos reciente y vuelve a abrir el debate sobre la rigidez del sistema de superlicencia.
En un contexto donde la Fórmula 1 busca expandirse globalmente, especialmente en Estados Unidos, casos como el de Herta plantean interrogantes sobre si los criterios actuales se adaptan plenamente a la realidad del automovilismo internacional.

