El panorama en Red Bull durante la temporada 2024 dejó en claro que la relación con Sergio Pérez llegó a su fin después de varios meses de incertidumbre. A pesar de los esfuerzos de la escudería para apoyar al mexicano, las expectativas de rendimiento no fueron alcanzadas, y los resultados no acompañaron al piloto, lo que finalmente llevó a su salida del equipo.
Pues bien y en unas declaraciones a la web motorsport.com, Christian Horner reafirmó en diversas ocasiones que, aunque los resultados no fueron los esperados, Red Bull intentó mantener la lealtad hacia Checo Pérez, intentando respaldarlo hasta el final. «Queríamos intentar ayudarle a dar la vuelta a su año«, comentó Horner, destacando que el piloto mexicano jugó un papel clave en los títulos de constructores de 2022 y 2023.
Sin embargo, aunque el equipo intentó varias estrategias para recuperar la forma de Pérez, la situación no mejoró, lo que evidenció la falta de adaptación del piloto a un monoplaza que estaba perdiendo la dirección en el desarrollo. Por otro lado, Adrian Newey, el ingeniero jefe de Red Bull y uno de los arquitectos de los coches más exitosos de la escudería, aportó su perspectiva sobre la difícil situación que vivió Pérez, en una entrevista a Auto Motor und Sport.
Según Newey, el RB20, a pesar de ser un coche dominante en la primera parte de la temporada, comenzó a volverse más complicado de conducir con el tiempo. Si bien Max Verstappen, el piloto estrella del equipo, logró adaptarse a las modificaciones del monoplaza, Pérez no logró encontrar el ritmo.
«El coche se adaptaba más al estilo de conducción de Max, pero no al de Checo«, explicó el británico. Esto, según Newey, tuvo un impacto directo en el rendimiento del mexicano, quien tuvo más dificultades para extraer el máximo potencial del vehículo. La relación de Sergio Pérez con Red Bull fue marcada por luces y sombras.
Desde su llegada al equipo en 2021, el mexicano mostró su habilidad para adaptarse a un entorno altamente competitivo, siendo un aliado clave para Max Verstappen en la lucha por los títulos de constructores. Su victoria en Mónaco en 2022 y otros triunfos en 2023 fueron testamentos de su capacidad para estar al nivel de los mejores en la parrilla.
Sin embargo, la temporada 2024 evidenció una serie de desafíos para Pérez. El rendimiento inconsistente del RB20 y las dificultades para adaptarse a los cambios en el monoplaza fueron factores que afectaron su rendimiento. A pesar de los esfuerzos de Red Bull por ayudarlo, las diferencias con Verstappen fueron demasiado marcadas, y el mexicano no logró encontrar la misma conexión con el coche que su compañero.
El final de su relación con Red Bull parece haber sido inevitable, ya que el equipo decidió no renovar su contrato y buscar alternativas para la próxima temporada. A pesar de la salida, Checo Pérez dejó una huella significativa en la historia reciente de la escudería, aportando a los campeonatos de constructores y demostrando su valor como piloto de apoyo, aunque el título mundial de pilotos se le escapó por la diferencia con Verstappen.
En resumen, la relación de Checo Pérez con Red Bull estuvo llena de altibajos, con momentos de gloria y otros de frustración. A pesar de las dificultades, su desempeño en la escudería austriaca fue clave en la conquista de los títulos recientes, pero su falta de adaptación al coche de 2024 y la creciente brecha con Verstappen marcaron el final de su etapa en el equipo.
