El piloto mexicano analizó un sábado para el olvido en Shanghái donde la falta de fiabilidad, errores operativos en el garaje y la pérdida de piezas de su monoplaza le condenaron al último lugar de la parrilla. Sergio Pérez ha tenido que enfrentar un sábado complicado en el Gran Premio de China con el equipo Cadillac.
Ha sido una jornada marcada por la inconsistencia técnica y problemas de fiabilidad, situación que inició desde el viernes cuando no pudo tomar parte en la clasificación para la sprint. El día de Pérez estuvo condicionado por una serie de contratiempos que impidieron mostrar el progreso real del monoplaza.
Según explicó el tapatío, la estrategia del equipo se ha centrado en mitigar las debilidades del coche en un circuito que castiga severamente los neumáticos. “Creo que estamos forzando bastante la configuración, especialmente de cara a la carrera, para intentar proteger ese neumático delantero izquierdo que ha sufrido de forma muy severa en nuestro coche”, admitió Pérez.
La sesión cronometrada, lejos de ser el escenario para una remontada tras una difícil Sprint, se convirtió en una carrera contra el reloj. Checo Pérez reveló que la ejecución operativa falló en momentos críticos, dejando al coche número 11 en una posición vulnerable antes de siquiera marcar un tiempo competitivo comprometiéndolo desde la Q1.
“Desafortunadamente, la clasificación se vio comprometida; llegamos tarde, perdimos una tanda de vueltas y luego tuve un problema con la entrega de energía que nos costó mucho tiempo, así que fue muy lamentable”, detalló el mexicano en la zona de medios.
A pesar de los fallos, Pérez mantiene la confianza en que el ritmo de carrera podría ser superior a lo mostrado en una sola vuelta rápida: “Creo que había bastante más potencial en el coche y espero que mañana podamos tener una buena carrera con los Aston Martin y darles pelea”.
Uno de los momentos más comentados del sábado fue el desprendimiento de piezas de la carrocería del monoplaza de Cadillac durante la carrera sprint. En la parte final de la competencia corta se exhibió en la transmisión internacional como se desprendían partes posteriores del Cadillac.
Una imagen posterior en redes sociales mostró que todo el costado derecho se había destruido. Al ser cuestionado sobre si hubo contacto con otros vehículos, Pérez recurrió al sarcasmo para explicar lo sucedido: “Estábamos buscando reducir la resistencia para la carrera”, bromeó Checo, para luego recuperar la seriedad: “Desafortunadamente no fue así; ya veremos, ya veremos mañana”.
Sin embargo, el equipo aún no tiene respuestas claras sobre el origen de estos fallos estructurales. “No, todavía no lo sabemos”, respondió tajantemente cuando se le preguntó si habían encontrado algún tornillo suelto. “Obviamente todavía son los primeros días para el equipo, pero estamos aprendiendo cada día que pasa”.
“Espero que mañana podamos terminar la carrera con el coche completo”. Además, sobre lo aprendido en la jornada matutina, añadió: “Pudimos obtener más información hoy y aprendimos mucho en la Sprint de cara al Gran Premio. Es todavía muy temprano para el equipo, aprendemos cada día según viene y ojalá mañana podamos tener una buena carrera con los equipos a nuestro alrededor y llevar ambos coches al final”.
