Otro día más en la oficina es lo que vivió Carlos Sainz a los mandos del Williams en la Qualy para el Gran Premio de Italia en Monza. El madrileño nuevamente se puso el traje el de superhéroe y logró sacar el máximo del FW48 para meterse en la Q2 en una nueva jornada difícil para los de Grove. A pesar de esto, el veterano piloto de 32 años reconoce que el mayor desafío vendrá este domingo cuando se largue la carrera.
Y es que a contramano de lo que siempre se vio en Monza, la carrera podría ser algo totalmente distinto con la gestión de energía jugando un papel fundamental. Considerando que la actual generación de monoplazas de Fórmula 1 llegan a quedarse prácticamente sin energía en determinados momentos de la vuelta, el español cree que la gestión del boost y los enormes rebufos pueden provocar batallas de «yo-yo».
«Creo que dependerá de lo disciplinados que sean los pilotos con el botón de boost. Todo dependerá de cuánto tiempo de carrera quieras sacrificar empezando a entrar en ese yo-yo racing y cuánto quieras mantenerte en una estrategia óptima sin pulsar el boost», explicó Sainz tras clasificarse 15º.
El ex Ferrari también sostiene que el comportamiento de cada piloto variará mucho también de quién tenga alrededor puesto que ahorrar energía, utilizarla para atacar o responder inmediatamente a un rival podría hacer que los coches intercambien posiciones y velocidades continuamente en las largas rectas del Templo de la Velocidad.
«Va a depender bastante de quién tengas alrededor y de quién esté dispuesto a entrar en una batalla de yo-yo«, añadió. Desde los primeros minutos, la tendencia en la clasificación anticipaba que el rebufo era un elemento clave en las diferencias de velocidad de los equipos.
Con respecto a ello, Sainz explicó que las simulaciones de Williams ya anticipaban un efecto enorme porque los coches llegan a determinadas zonas de las rectas con mucha resistencia aerodinámica y apenas «400 o 500 caballos» disponibles antes de desplegar toda la energía.
El madrileño logró pasar el siempre asfixiante corte de la Q1 y en Q2 logró meterse 15º haciéndole una milésima al Haas de Esteban Ocon. Aunque con las sanciones aplicadas a Lawson y Antonelli por cambio de motor, Carlos iniciará finalmente desde el 13º cajón de la parrilla.
De todas maneras, Sainz fue tajante con respecto a la realidad deportiva de Williams. Mientras Pierre Gasly se fortalecía con el Alpine y lograba una pole histórica y en la zona media todo se compactaba, el español se tuvo que conformar con objetivos mucho más modestos.
«En un buen día podemos luchar para entrar en Q2, ganar quizá a uno de los coches de la zona media y después, con otra buena vuelta en Q2, ganar a otros. Nuestras mini victorias son entrar en Q2 y quizá superar a un coche allí. Eso es todo lo que tenemos ahora mismo hasta que mejore«, reconoció.
Sainz también reconoció que pilotar en Monza con los coches de 2026 «no es tan bueno como antes». La necesidad de ahorrar batería en determinadas curvas y las velocidades limitadas en recta han cambiado parte del desafío tradicional del circuito.


