El piloto madrileño llega al Gran Premio de Azerbaiyán después de un complicado estreno en casa y con una incógnita que puede marcar el tramo final de la temporada: cuánto rendimiento será capaz de aportar el esperado paquete de mejoras del Williams FW48.
Carlos Sainz cambia el escenario de su primera carrera de Fórmula 1 en Madrid por las estrechas y exigentes calles de Bakú. El Gran Premio de Azerbaiyán, que se disputará este fin de semana, supone mucho más que una nueva oportunidad para Williams: será el momento de comprobar si el importante paquete de evolución preparado durante meses permite al FW48 acercarse de nuevo a la zona de puntos.
La cita de Madrid dejó un sabor especialmente amargo para Sainz. El piloto de Williams afrontaba su Gran Premio de casa con el respaldo de una afición entregada, pero desde los entrenamientos quedó claro que el FW48 tenía dificultades para adaptarse a las características del MadRing.
En clasificación, Sainz cayó en Q1 y posteriormente recibió una penalización de tres posiciones por obstaculizar a Valtteri Bottas, lo que le hizo partir desde la última posición. La carrera tampoco permitió al español cambiar la dinámica del fin de semana. Sainz tuvo un contacto con Yuki Tsunoda en la primera vuelta que dañó el monoplaza y, pese a intentar continuar, terminó retirándose.
Alex Albon, por su parte, consiguió llevar el otro Williams hasta la decimoquinta posición. Precisamente por eso, Bakú aparece como una cita especialmente importante para Sainz y para Williams. La escudería de Grove estrena en Azerbaiyán un paquete de mejoras que llevaba tiempo en preparación y que el equipo considera fundamental para intentar recuperar parte del terreno perdido durante la temporada.
Williams comenzó 2026 con expectativas mucho mayores después de haber terminado quinto en el Mundial de Constructores de 2025. Sin embargo, el FW48 no ha respondido como se esperaba y el equipo llega a Bakú con solamente 11 puntos y situado en la novena posición del campeonato. Además, Williams acumula varias carreras sin puntuar.
La evolución de Bakú no llega, por tanto, como una simple mejora más. Es una prueba para comprobar si la dirección de desarrollo elegida por Williams funciona y, sobre todo, si el equipo puede volver a acercarse al grupo de monoplazas que lucha habitualmente por entrar en los puntos.
Sainz ya ha rebajado las expectativas. El español considera que las mejoras pueden ayudar a Williams a acercarse a la lucha por los puntos, pero también ha reconocido que el objetivo inicial de la temporada estaba mucho más arriba. Para el madrileño, el gran objetivo de fondo continúa siendo que todo el trabajo realizado durante 2026 sirva como base para el coche de 2027.
Bakú, además, presenta características muy diferentes a las de Madrid. El trazado urbano azerbaiyano combina una zona extremadamente lenta alrededor de la Ciudad Vieja con una larguísima recta en la que la velocidad punta y la eficiencia aerodinámica tienen una importancia enorme.
Es un escenario en el que Williams ya demostró ser competitivo en el pasado. En 2025, Sainz consiguió precisamente en Bakú uno de sus mejores resultados con la escudería, al terminar tercero después de haber arrancado desde la primera fila. Ese precedente explica en parte por qué el circuito puede despertar cierto optimismo dentro del garaje de Williams, aunque el rendimiento del FW48 de 2026 obliga a ser prudentes.
La incógnita será comprobar cuánto cambia el comportamiento del coche con la nueva especificación. El equipo espera un salto de rendimiento, aunque desde Williams han reconocido que el resto de escuderías también ha evolucionado y que la distancia que hay que recuperar es considerable.
Para Sainz, Bakú representa la posibilidad de pasar página después de uno de los fines de semana más frustrantes de su temporada. Su Gran Premio de casa terminó antes de tiempo y sin recompensa deportiva, pero ahora llega una pista en la que históricamente ha podido extraer un buen rendimiento.
El propio Sainz ha situado las expectativas en un punto realista: las mejoras deberían acercar a Williams a los puntos, pero no convertir de repente al FW48 en un coche capaz de luchar regularmente por las posiciones delanteras. Por eso, el Gran Premio de Azerbaiyán tendrá una doble lectura para el madrileño.
Por un lado, será otra oportunidad de sumar puntos en una temporada que está resultando mucho más complicada de lo previsto. Por otro, será un examen técnico para Williams: si el nuevo paquete funciona como espera el equipo, Bakú puede marcar el comienzo de una recuperación en la segunda mitad del campeonato.
Y en un circuito tan imprevisible como el de Bakú, donde un coche de seguridad, una bandera roja o un error pueden cambiar completamente el escenario, Sainz tendrá además una oportunidad que no tuvo en Madrid: volver a estar en el lugar adecuado cuando llegue la oportunidad.
El Gran Premio de Azerbaiyán de 2026 tendrá, además, un formato poco habitual. Por la conmemoración del Día del Recuerdo en Azerbaiyán el domingo 27 de septiembre, toda la actividad de Fórmula 1 se adelanta un día: los entrenamientos serán el jueves, la clasificación el viernes y la carrera se disputará el sábado 26 de septiembre a las 13:00, hora peninsular española.
Para Carlos Sainz, será el primer examen real del nuevo Williams. Madrid dejó frustración. Bakú ofrece ahora una pregunta mucho más importante: ¿cuánto puede cambiar el FW48 con su gran evolución?


