Tras quedarse sin asiento por el inesperado colapso del proyecto de Prema en Estados Unidos, el piloto británico mantiene viva la esperanza de volver a la categoría, aunque también contempla continuar su carrera en la resistencia si no aparece la oportunidad adecuada.
En un mercado de pilotos dominado por grandes nombres y constantes rumores, el caso de Callum Ilott ha pasado casi desapercibido. Sin embargo, el británico sigue decidido a recuperar el lugar que considera suyo en la IndyCar después de un 2025 en el que demostró su velocidad al frente del nuevo proyecto de Prema.
Aunque este año compite en el IMSA, su principal objetivo continúa siendo regresar a la categoría de monoplazas estadounidense en 2027. La situación dio un giro inesperado durante la pretemporada de 2026. Prema, que había debutado el año anterior en IndyCar, sufrió una importante crisis financiera que terminó por provocar el desmantelamiento de su estructura en Norteamérica.
La salida de la familia Rosin y la imposibilidad de consolidar el proyecto dejaron al equipo sin continuidad y, como consecuencia, Ilott perdió el asiento que había ayudado a desarrollar durante toda la campaña anterior. El desenlace resultó especialmente duro después de una temporada en la que el piloto británico había sido una de las referencias del nuevo equipo.
A pesar de las dificultades propias de una escudería debutante, Ilott cerró 2025 con una clara progresión en el rendimiento, sumando cuatro resultados dentro del Top 10 en las cinco últimas carreras del campeonato y demostrando que el proyecto comenzaba a dar pasos firmes hacia adelante.
Aunque su calendario deportivo ha cambiado por completo, Ilott no ha perdido el contacto con el paddock de IndyCar. Siempre que sus compromisos lo permiten, continúa visitando los circuitos y reuniéndose con equipos para explorar oportunidades de cara al futuro. «Sí, he estado en todas las carreras hasta ahora, excepto en Mid-Ohio», explicó Ilott.
«Obviamente, ha habido algunos accidentes este año y algunas fracturas, pero mucha perseverancia por parte de esos pilotos. He estado trabajando entre bastidores para intentar armar el mejor paquete posible y resultar atractivo para los equipos. Hay algunas perspectivas interesantes y creo que se acerca el momento en que estas cosas se vayan a concretar y a encajar».
«No quiero descartar nada, ni siquiera la IMSA y el WEC. Porque, al fin y al cabo, correr en la IMSA este año ha sido bueno para mí y para mi carrera. Pero, al mismo tiempo, me encanta la IndyCar, y disfruto de ese ambiente. He organizado mi vida en torno a ello durante los últimos cuatro o cinco años, incluso el año que competí en el WEC. Me encantaría intentarlo una vez más y creo que me lo merezco».
Las palabras del británico reflejan que su prioridad sigue siendo volver a la IndyCar, una categoría por la que apostó hace años tras abandonar su camino hacia la Fórmula 1. No obstante, también deja claro que su presente en la resistencia le ha abierto nuevas puertas.
Su experiencia tanto en IMSA como en el Mundial de Resistencia le permite mantenerse activo al máximo nivel mientras espera que el mercado de pilotos vuelva a ofrecerle una oportunidad competitiva. Con varios equipos todavía definiendo sus alineaciones para 2027, Ilott continúa moviéndose discretamente entre bastidores.
Su rendimiento en temporadas anteriores y la experiencia acumulada tanto en monoplazas como en resistencia juegan a su favor, aunque el aspecto económico sigue siendo un factor determinante en una categoría donde el respaldo financiero puede resultar tan importante como el talento. Por ahora, el británico mantiene la paciencia y confía en que el trabajo realizado durante los últimos meses dé sus frutos.
Mientras continúa compitiendo en IMSA, su objetivo permanece intacto: volver a la IndyCar y demostrar que aún tiene mucho que ofrecer en una de las categorías más competitivas del automovilismo mundial.

