La confirmación de Cadillac en la Fórmula 1 para 2026 marca un avance crucial en el proyecto impulsado por Andretti. Aunque la escudería estadounidense utilizará motores Ferrari en su debut, dentro del equipo tienen la ambición de desarrollar su propia unidad de potencia para 2028.
Ahora, deberán consolidar su infraestructura y tomar decisiones estratégicas para garantizar un estreno por todo lo alto. El proyecto de Cadillac sigue un modelo similar al de Haas, combinando una sede en Reino Unido con otra en Estados Unidos. Su centro en Silverstone, ubicado cerca del circuito del Gran Premio de Gran Bretaña, ya está en funcionamiento con departamentos de aerodinámica y diseño mecánico.
Paralelamente, en EEUU, la empresa Performance Power Units se encargará de la fabricación del motor y entrará en operación en 2026. Otro desafío será la construcción del monoplaza para 2026. Inicialmente, Andretti buscó ingresar en 2025, pero al ser rechazado, Cadillac pudo enfocarse por completo en el diseño bajo la nueva normativa.
Si bien esto le da una ventaja en términos de planificación, el equipo deberá ejecutar un desarrollo eficiente para garantizar un coche competitivo desde su debut. La escuadra norteamericana podrá comenzar pruebas a escala en el túnel de viento antes de 2025, lo que permitirá afinar su concepto aerodinámico.
Sin embargo, su rendimiento dependerá en gran medida del motor Ferrari que utilizarán en sus primeros años. Si la unidad de potencia cumple con las expectativas, Cadillac podría tener un inicio más sólido dentro de la categoría reina del automovilismo. Además del desarrollo técnico, Cadillac deberá conformar un equipo de profesionales experimentados.
Se estima que necesitará al menos 75 empleados para operar en la F1, y ya ha contratado a figuras clave como Graeme Lowdon, Pat Symonds y Peter Crolla, este último, con amplia experiencia en Haas. Contar con un equipo humano bien estructurado será determinante para su rendimiento en pista.
La elección de los pilotos también será fundamental. Con dos nuevos asientos disponibles, hay una gran posibilidad de que un estadounidense regrese a la parrilla. Colton Herta es el favorito por su relación con Andretti, aunque otros nombres como Alex Palou, Valtteri Bottas y Sergio Pérez también son opciones atractivas, especialmente, por su experiencia y respaldo comercial.
En términos de imagen, los estadounidenses tendrán que definir su estrategia de marca dentro de la F1. A diferencia de Haas, que explotó su identidad como «equipo americano», Cadillac podría optar por reforzar su prestigio como fabricante de alto rendimiento, basándose en su experiencia en IMSA y el WEC. Su objetivo será consolidar su presencia en el automovilismo global.
