El domingo de Red Bull en Suzuka no terminó de arrancar en ningún momento. Max Verstappen salió desde la undécima posición tras caer el sábado en Q2 por primera vez este año y, aunque consiguió remontar hasta el octavo puesto, la sensación fue que siempre iba un paso por detrás de lo que exigía la carrera.
El neerlandés se metió en la pelea por los puntos, sí, pero sin ritmo suficiente para aspirar a algo más, sobre todo cuando le tocó medirse con un Pierre Gasly muy sólido durante todo el domingo. El propio piloto explicaba que lo intentó todo en pista: “En esta carrera hice todo lo posible por volver a puntuar y remontar posiciones«.
«Tuve una mejor salida, aproveché al máximo mi carrera y recuperé posiciones». Pero también dejó claro por qué se le escaparon opciones de ir más allá: «Al intentar adelantar, no tenía batería en la recta principal: estaba esperando a ver si cometía algún pequeño error, pero lo hizo todo bien y no había manera de adelantarlo«.
Más allá del resultado, el cuatro veces campeón del mundo insistía en que el problema viene de más atrás y no es algo puntual de carrera: «Será importante trabajar para encontrar un poco más de ritmo y comprender mejor el coche, el motor y su funcionamiento«. En el otro lado del garaje, Isack Hadjar vivió una carrera todavía más complicada.
El parisino partía desde la octava posición, bien colocado para sumar puntos, pero terminó duodécimo después de ir perdiendo terreno poco a poco, especialmente, tras la salida de un Safety Car y la fase final de la carrera. Hadjar también «culpó» a la gestión de la energía como uno de los grandes problemas del día:
«El plan era luchar con Pierre, y lo conseguí hasta la recta trasera, donde perdí mucha batería. Necesitamos mejorar la gestión del motor, ya que hoy tuvimos muchos problemas con ella«. Tampoco ayudó el momento en el que apareció el coche de seguridad: «El momento en que salió el coche de seguridad también fue inoportuno, y después de eso nos costó mucho volver a puntuar».
A partir de ahí, la carrera se le hizo larga y sin demasiadas opciones reales de remontar. Aun así, dentro del equipo la misión es muy clara: analizar lo que ha pasado y aprovechar el parón antes de Miami. «Todos estamos trabajando duro para entender los problemas, y ahora tenemos hasta Miami para ponernos en una mejor posición».

