La felicidad para la escudería alemana este sábado tiene nombre y apellidos: Gabriel Bortoleto. El brasileño vuelve a sacar brillo a un Audi que sigue creciendo a pasos agigantados y se cuela entre los diez mejores en Spa-Francorchamps. Noveno en la clasificación de hoy y octavo si tenemos en cuenta la sanción de diez puesto que deberá cumplir mañana Lando Norris (tercero hoy).
Pero la situación es altamente antagónica. Un lado del garaje celebra; el otro se lamenta. Nico Hülkenberg vuelve a quedarse sin premio por culpa de la mecánica. El germano demuestra durante todo el fin de semana que tiene ritmo para pelear mucho más arriba, pero una sucesión de problemas técnicos convierte una clasificación prometedora en una amarga decepción. La historia se repite demasiado para el veterano piloto.
Bortoleto ya deja pistas de lo que puede ser un buen día, desde los terceros entrenamientos libres, donde termina noveno, apenas una décima por detrás de Hülkenberg. Pero cuando llega el momento de la verdad, paso al frente. Supera la Q1 con solvencia, vuela en la Q2 con un espectacular 1:46.082 y se mete en la ronda definitiva contra pronóstico. Allí remata la faena con un 1:45.628 que le asegura la novena posición en pista y la octava plaza de salida.
Es, probablemente, una de las clasificaciones más completas del brasileño desde su llegada a la Fórmula 1. «Estoy muy contento con el día de hoy. Creo que aprovechamos al máximo todo lo que teníamos, e incluso logramos sacar un poco más, así que estoy muy satisfecho con nuestro desempeño«.
«Mañana no será fácil: los Racing Bulls están por delante de nosotros, y espero una dura batalla porque son bastante rápidos. Pero lo daré todo y veremos qué podemos lograr a partir de ahí». «Un saludo muy especial también para todos los miembros de nuestro equipo de Hinwil, Neuburg y Bicester que nos están apoyando desde las gradas este fin de semana. Significa mucho para nosotros que nos animen, y nos da aún más motivación para luchar por un buen resultado mañana».
La otra cara de la moneda la protagoniza Hülkenberg. El 27 arrastra problemas en la caja de cambios desde prácticamente el inicio de la clasificación. Las marchas no funcionan con normalidad y condicionan todo su trabajo. Aun así consigue acceder a la Q2, pero cuando termina la sesión el equipo detecta un fallo hidráulico. Monoplaza detenido en pista y «colorín colorado, la clasificación ha terminado».
Una avería que llega en el peor momento posible. Porque el ritmo estaba ahí. «Ha sido un final frustrante para la clasificación. Tuvimos problemas con la caja de cambios desde muy temprano en la sesión, ya que los cambios no funcionaban correctamente, y justo después de la Q2 el equipo me dijo que detuviera el coche en la pista debido a un problema hidráulico».
«Es decepcionante porque sin duda hay señales alentadoras en el rendimiento, pero no hemos tenido un camino fácil en mi lado del garaje, con problemas técnicos que nos han frenado. Lo aceptaremos, lo solucionaremos durante la noche y lo intentaremos de nuevo mañana», concluye Nico Hülkenberg.
