La marca Aston Martin busca vender su participación minoritaria del equipo de F1. Esta operación está siendo llevada a cabo por Lawrence Stroll con la idea de sacar rédito económico y suavizar la delicada situación económica por la que está pasando la empresa. Esta venta es una oportunidad para que los inversores interesados puedan adquirir una parte del equipo de F1 con la idea de ser una parte económica del mismo.
El equipo de F1 Aston Martin, propiedad mayoritaria del Consorcio Yew Tree de Stroll, está vinculado a la compañía automotriz no solo a través de la inversión minoritaria del equipo, sino también con el acuerdo de patrocinio y derechos de nombre a largo plazo con Aston Martin Lagonda.
Dicha participación estaba valorada en 50,9 millones de libras a finales de 2024, pero actualmente está en 74 millones. Esta venta representa una oportunidad para que los inversores que quieran entrar en este deporte se afiancen en un equipo de F1. El compromiso de Lawrence Stroll ha sido el del desarrollo de un motor impulsor de la empresa desde 2020, período en el que el consorcio canadiense inyectó aproximadamente 600 millones de libras esterlinas en el negocio automotriz.
Como parte de su última estrategia, el consorcio ha invertido 52,5 millones de libras adicionales, con una prima del 7% sobre el precio de cierre de las acciones de la compañía, en otras palabras, se eleva así su participación a un tercio de Aston Martin Lagonda. Con todo esto, Stroll reiteró su firme involucración por el desarrollo de la marca:
«Esta propuesta de inversión refuerza aún más mi convicción en esta extraordinaria marca y mi compromiso de garantizar que Aston Martin cuente con la plataforma más sólida posible para la creación de valor a largo plazo«. Aston Martin Lagonda ha enfrentado dificultades económicas en los últimos meses, con el desplome del 45% en el precio de sus acciones en los últimos seis meses.
Con ello, los inversores han mostrado su preocupación por el impacto de los aranceles puestos por el presidente estadounidense Donald Trump a los fabricantes de automóviles no estadounidenses, lo que añade presión a las ya de por sí debilitadas finanzas de la compañía. La venta de la participación del equipo de F1, sumada a la nueva inversión inyectada a las arcas, es una medida para tranquilizar estas preocupaciones.
Las perspectivas del equipo, impulsadas por su asociación con Honda para el desarrollo de motores a partir de 2026 y la presencia de Adrian Newey al frente del departamento de ingeniería, debería de atraer el interés de inversores de aprovechar el creciente seguimiento de la F1, especialmente en América del Norte.

