Han estado, como todos los equipos, horas y horas diseñando, encajando partes, probando la aerodinámica y el resto de conceptos en pista, todo para llegar al inicio de temporada a punto. Para ser competitivos y llevar el coche a lo más alto de la tabla en la primera carrera del año, la de Australia, que se celebra este fin de semana.
Esto marcará las pautas para el resto de Grandes Premios en uno de los años más reñidos que se esperan de la competición, justo antes de los nuevos cambios de 2026. El jefe de equipo de Aston Martin, Andy Cowell, ha hablado con los medios acerca del AMR25, el coche que tendrán Fernando Alonso y Lance Stroll para competir este año.
Un coche tras el cual ha estado una de las grandes mentes de la ingeniería de la Fórmula 1, el gran Adrian Newey, que acabó en el proyecto de la escudería británica, entre otras razones, por el asturiano. «Estamos deseando volver a Australia y vivir la adrenalina de nuestra primera carrera de la temporada. Naturalmente, no podemos esperar a sacar el AMR25 a pista, somos pilotos: en la pista es, precisamente, donde queremos estar compitiendo», explicaba Cowell.
«Hemos hecho muchos test para entender las diferentes opciones de aerodinámica y configuración, lo que nos ha dado muchísima claridad de cara al GP de Australia. Ya tenemos una idea clara del camino que queremos seguir para configurar el coche en el circuito de Albert Park y sigue la línea de lo que vimos en nuestros diligentes test y análisis que hicimos en Baréin».
Pero claro, lo que todo el mundo está esperando ver es el desempeño del AMR25 con Adrian Newey, antiguo ingeniero de Red Bull, detrás del concepto. «Ha habido mucho interés en la llegada de Adrian a la fábrica, pero no le gustan las celebraciones muy grandes. Caminó dentro de su oficina en el Campus de Tecnología de AMR, dejó su maletín y estaba en una reunión sobre el concepto casi al instante, discutiendo las áreas del coche», contaba Cowell.
«Ha encajado inmediatamente. Ha conocido a todo nuestro equipo ejecutivo y se ha mezclado enseguida con nuestros ingenieros, escuchando atentamente lo que la gente dice del trabajo que han estado haciendo«. Ahora, la mira está puesta en una temporada que promete bastante competición, y Cowell también espera el reto.
«Es muy probable que veamos diferencias tan minúsculas como diez milisegundos determinando quién pasa de fase en la clasificación. Cuando estás persiguiendo márgenes tan pequeños, factores como la configuración, la preparación de neumático y la ejecución a la hora de cambiar de compuesto, además de hacerte con un espacio en la pista para que los pilotos no se vean impedidos o tengan que pilotar en aire sucio va a ser crucial».
«Todo tiene que ser perfecto», determinaba el jefe de equipo de Aston Martin. «Esos diez milisegundos también tendrán su peso en la carrera, pueden favorecerte o romper todo tu fin de semana. Incluso con el DRS, va a ser difícil adelantar, así que cada posición que se consiga en la clasificación importa bastante».
¿Cómo rendirán en Australia? Gran parte del trabajo en la fábrica ya está hecho, así que ahora empieza la parte de Alonso y Stroll, que tendrán que sacarle provecho al AMR25 hasta el último tornillo. «He estado de visita en Melbourne muchas veces y tengo muy buenos recuerdos de la ciudad y del circuito«.
«Albert Park es un lugar increíble para un Gran Premio. Es destacable que una carrera a tan alta velocidad pueda alojarse aquí, con coches volando a través de los árboles y alrededor del parque», explicaba Cowell. «Los australianos son muy apasionados con el deporte de motor, y hay algo mágico en el hecho de que hayamos fabricado un coche en Reino Unido«.
«Para la primera carrera, vayamos a competir al otro lado del planeta, mandándolo hasta allí y configurándolo en cuestión de días. Ha sido un esfuerzo monumental por parte de todo el equipo durante el invierno, como siempre, para prepararnos para el primer Gran Premio. Ahora es momento de competir».

