El joven piloto italiano ha podido rodar con el Mercedes de 2020 en el circuito de Jerez. El motivo de escoger el W11, el coche con el que Hamilton ganó su último mundial, responde a un único factor. Al tener cinco años se considera un coche histórico y no debe cumplir regulaciones de la FIA.
Antiguamente, equipos como Ferrari hacían muchísimas horas de test. Era habitual que dieran cientos de vueltas en Maranello para poner a punto el monoplaza para la temporada. No obstante, la FIA fue siendo cada vez más restrictiva con la posibilidad de realizar esos test hasta el punto de prohibirlos.
Ahora solo se pueden probar los nuevos monoplazas en los test de pretemporada y en algunas sesiones cortas como los «shooting days», para grabar imágenes promocionales. No obstante sí que se permitían pruebas en coches anteriores, de dos años de antigüedad, que pese a no ser los nuevos, servían para que los pilotos tuviesen una buena referencia.
Sobre todo, se sospechaba que los equipos probaban avances de los coches actuales, por lo que la FIA reguló el uso anual de estos coches por pilotos oficiales a 1000km en un máximo de 4 días. Por este motivo, y dado que Mercedes no quería gastar kilómetros tan pronto, cosa que sí ha hecho Haas que ha compartido pista con Antonelli con la participación de Oliver Bearman y Ritomo Miyata y el debut de Esteban Ocon, la elección ha sido un coche «histórico» y que no calificaba para estas regulaciones.
No obstante, no se ha visto la decoración habitual, sino un camuflaje porque la decoración de este año que llevará el Mercedes W16 aún no se ha presentado. Más allá de familiarizarse con el coche, que poco se parece al actual por el cambio de reglamento, Andrea Kimi Antonelli ha podido trabajar con sus nuevos mecánicos e ingenieros, empezando por «Bono», el mítico ingeniero de pista de Lewis Hamilton, que no le ha acompañado a su nueva aventura con Ferrari.
