La diferencia de Andrea Kimi Antonelli respecto al resto de candidatos al título es abismal: 81 puntos a su compañero, George Russell, y más de 100 a Lewis Hamilton, el tercero de abordo. ¿Por delante? Nueva carreras en las que muchas situaciones se tendrían que dar para que al italiano se le escape su primer entorchado mundial. Sin embargo, en la previa de Bakú ha querido mandar un mensaje terrenal.
No es sólo que sea precavido, sino que se ha fijado como objetivo terminar de forma matemática con el campeonato lo antes posible. «No se acaba hasta que se acaba. Hasta que crucemos esa línea de meta, el trabajo no estará terminado. Por eso es realmente importante seguir dando lo mejor de mí en cada carrera, porque cuanto antes se acabe, mejor», ha dirimido este mismo miércoles en Azerbaiyán.
¿Sus principales rivales? No cierra el abanico. Pues, más allá de su propio compañero de equipo, Antonelli ha mencionado a los otros tres equipos que, aunque se antoje inverosímil, podrían llegar a hacerle cosquillas: McLaren, Ferrari y Red Bull. Respecto a este último, y al igual que los últimos años, sólo parecen jugar sus cartas con un piloto. Y, es que, la figura de Max Verstappen sigue siendo muy alargada.
«No va a ser fácil porque los demás son muy rápidos. McLaren está en muy buena forma, especialmente con Lando; Red Bull con Max siempre está ahí y parece que traen mejoras este fin de semana, así que podrían estar arriba. Con Ferrari nunca se sabe, pero también tienen ritmo», ha analizado. Sea como sea, la diferencia con la mayoría de ellos se sitúa actualmente por encima de los 120 puntos.
Mucha de la culpa del éxito de Antonelli la tiene su equipo. Una escudería Mercedes que ha dado toda una lección de interpretación de la nueva normativa que, precisamente, les ha permitido gozar de un muy buen margen deportivo con el resto de sus rivales. «Es más fácil decirlo que hacerlo, pero tengo un apoyo increíble a mi alrededor. Tengo una gran familia, un gran equipo, y me ayudan a mantener los pies en el suelo«, ha reconocido.
«Intento concentrarme en lo que tengo que hacer en el presente y seguir ofreciendo lo mejor que puedo cada vez que me subo al coche, porque ese es el enfoque que he tenido durante todo el año y el que voy a mantener hasta final de temporada», ha proseguido el joven piloto. Pese a esa insistencia en no querer mirar a lo que se viene, las casualidades parecen privarle de ello.
Y, es que, Imola podría poner el broche de oro a la temporada de F1 si Abu Dabi y Catar no terminan celebrándose. Sería, a fin de cuentas, el sueño de un Antonelli que podría encumbrarse en su casa. Algo que, ciertamente, le ha costado hacer previamente, pues el dicho de nadie es profeta en su casa se ha cebado con él. Quizá por ello, no le gustaría llegar allí con el título en juego.
«No estaría mal. Ojalá con el trabajo ya hecho, pero creo que sería realmente bonito terminar la temporada en casa», ha objetado sobre la posibilidad de Imola. «Creo que este año será mucho mejor. Monza, por ejemplo, este año lo gestioné mucho mejor, obviamente teniendo ya la experiencia de años anteriores, y creo que Imola sería igual», ha proseguido sobre ello.
Sea como sea, prefiere centrarse en su trabajo inmediato para luego ahorrarse estrés y nervios extra en un potencial campeonato a una carrera. Y, si ello llega, le cederá la tostada al equipo. «Sé que podría ser un caos absoluto, pero dejaré que el equipo gestione eso. Yo solo me preocuparé de conducir», ha zanjado. En Bakú tendrá una nueva oportunidad de seguir allanándose el camino.

