Fernando Alonso volvió a demostrar en el Gran Premio de Baréin disputado en Malasia que, cuando una carrera se complica, su capacidad para leer las circunstancias puede marcar la diferencia. El piloto de Aston Martin terminó octavo en Sepang, sumó cuatro puntos y firmó su mejor resultado de la temporada después de una prueba que, durante sus primeras vueltas, llegó a parecer completamente perdida.
El resultado cobra todavía más valor teniendo en cuenta el escenario de partida. Aston Martin encontró en el trazado malasio una de sus mejores versiones del año, especialmente en un circuito donde la influencia de la unidad de potencia es menor, pero la estrategia inicial de Alonso con los neumáticos condicionó enormemente su carrera.
El asturiano apostó por el neumático medio de seco cuando la pista todavía presentaba unas condiciones demasiado delicadas. Mientras buena parte de sus rivales optaba por los intermedios, Alonso comenzó a perder terreno y llegó a quedarse cerca de un minuto por detrás del grupo. En esas circunstancias, los puntos parecían prácticamente descartados.
«Imposible, imposible», respondió Alonso cuando se le preguntó si habría imaginado terminar octavo después de las primeras ocho o nueve vueltas. Sin embargo, el piloto de Aston Martin no dio la carrera por perdida. Sabía que las condiciones podían provocar incidentes y que un coche de seguridad podía volver a juntar al pelotón.
«Era posible remontar porque en estas carreras siempre hay un coche de seguridad cuando la pista está delicada, unos están con ruedas de seco y otros con intermedios. Siempre hay algún incidente, va a pasar algo y todo se reagrupa en algún momento de la carrera».
«Sabía que tenía que intentar estar en la vuelta del líder y esperar a un safety car que al final llegó«, explicó Alonso. Y el momento llegó. Las neutralizaciones y el caos generado posteriormente permitieron al asturiano recuperar terreno y volver a meterse en la pelea por los puntos.
A partir de ahí, Alonso comenzó una remontada basada en la gestión de la carrera y en aprovechar cada oportunidad que apareció delante de él. El piloto de Aston Martin superó a Lance Stroll, Esteban Ocon y Arvid Lindblad para escalar posiciones hasta situarse dentro del top 10. Además, tuvo que resistir durante las últimas vueltas la presión de un Lando Norris que, sobre el papel, disponía de un McLaren con mayor potencial.
Alonso explicó que en ese duelo final también fue fundamental comprender qué estaba sucediendo con la batería de sus rivales. «Tengo que volver a ver la carrera. Cuando te metes en líos, como Lando Norris con Nico Hulkenberg, en las últimas vueltas, creo que acabaron con la batería y luego estuvo dos vueltas cargándola«.
«Yo tenía la batería a tope en esas dos vueltas e iba utilizándola en las rectas. Así que son circunstancias que te ayudan, o no te ayudan, si consigues entenderlas y leerlas en la carrera», comentó. En realidad, esa capacidad para interpretar lo que estaba sucediendo alrededor terminó siendo una de las claves para que el asturiano pudiera mantener la octava posición hasta la bandera a cuadros.
Mientras otros pilotos se encontraban con problemas o perdían recursos en las últimas vueltas, Alonso pudo gestionar mejor su energía y utilizarla en los puntos adecuados para contener a Norris. El resultado, además, permitió al español escalar hasta la 17ª posición del Mundial y superar a Carlos Sainz en la clasificación.
Pese al buen resultado, Alonso no terminó completamente satisfecho con el rendimiento del Aston Martin. El AMR26 mostró una competitividad superior a la de anteriores carreras, pero el español considera que todavía había margen para conseguir más. «Esperaba un poco más (del coche) en el rendimiento en carrera. Íbamos bien, pero tenía mucho sobreviraje«, explicó el asturiano.
La curva cuatro fue uno de los principales puntos donde sufrió ese comportamiento del monoplaza, precisamente una zona en la que Alonso protagonizó buena parte de sus adelantamientos. El equipo intentó corregir la situación durante la carrera modificando el equilibrio aerodinámico.
«Ajustamos un poco el alerón delantero, pero tenemos que trabajar», señaló. El balance general, eso sí, es positivo para Aston Martin. Después de haber conseguido entrar en Q2 y de mostrar un ritmo más competitivo en la zona media, el equipo empieza a encontrar señales que invitan al optimismo de cara a las próximas citas.
«Estuvimos en Q2 y también luchando en la zona media, así que ha sido un mejor gran premio. Veremos si podemos mantener este ritmo, sobre todo en Singapur, donde tenemos algunas esperanzas«, aseguró Alonso. El piloto español también quiso poner en contexto el resultado y recordó que Aston Martin todavía no dispone de un coche capaz de luchar regularmente por los puntos.
«Habrá otras carreras en las que no seamos muy competitivos y tendremos que aceptarlo, así que cuando podemos sumar puntos es importante ejecutar bien la carrera. Empezamos con el slick, nos pusimos en dificultades, pero después del coche de seguridad pudimos hacer una buena carrera», explicó.
Más crítico se mostró Alonso con la decisión de detener la carrera al comienzo, después de los problemas que afectaron a varios monoplazas, entre ellos el de Lewis Hamilton, relacionados con el software de la unidad de potencia. El asturiano cuestionó que se tomara una decisión de este tipo y pidió explicaciones a la organización.
«Tendrán que explicarlo, porque yo he tenido abandonos en la mitad de las carreras este año y nunca se paró la carrera por que nosotros abandonáramos. Estaba Hamilton en la cuneta y hubo estrés, hubo que parar la carrera para que volviese a salir. Un poco raro, pero supongo que en Singapur nos lo explicarán. Demasiada tecnología que el espectador tampoco aprecia», afirmó.
Posteriormente, al ser preguntado directamente por la imagen que transmite la Fórmula 1 al no poder competir con normalidad bajo la lluvia y por la caótica vuelta de formación, Alonso volvió a mostrar sus dudas sobre lo sucedido. «No sé qué ha pasado, tendrán que explicarlo«.
«He tenido abandonos en mitad de las carreras de este año y nunca se paró la carrera porque nosotros abandonábamos pero parece que estaba Hamilton en la cuneta y hubo estrés. Hubo que parar la carrera para que volviese a salir, ha sido todo un poco raro. Nos lo explicarán supongo en Singapur. Es demasiada tecnología, el espectador al final no aprecia», comentó.
Más allá de la polémica, Alonso terminó convirtiendo una carrera que parecía perdida en cuatro puntos para Aston Martin. La estrategia inicial le obligó a remontar desde una posición prácticamente imposible, pero el coche de seguridad volvió a abrirle la puerta y el español supo aprovecharla.
El octavo puesto supone su mejor resultado de la temporada y confirma que el AMR26 puede ofrecer una versión más competitiva en determinados circuitos. Alonso, sin embargo, sabe que todavía queda trabajo por hacer: el sobreviraje continúa siendo un problema y el rendimiento del monoplaza no permite pensar todavía en una regularidad dentro de los puntos.
Pero en Sepang volvió a aparecer el Alonso capaz de sobrevivir al caos, leer la carrera y esperar el momento adecuado. Y cuando llegó su oportunidad, no la dejó escapar.

