Fernando Alonso afronta las últimas carreras de la temporada con una decisión todavía pendiente de resolver. El bicampeón del mundo no ha cerrado la puerta a continuar en Fórmula 1, pero tampoco ha escondido que los nuevos monoplazas y, especialmente, la forma de pilotarlos, están teniendo un peso importante en su reflexión.
En Bakú, el asturiano volvió a hablar largo y tendido sobre el asunto y dejó claro que su desencanto no está directamente relacionado con el rendimiento de Aston Martin. Con nueve carreras teóricas en apenas once semanas por delante, la recta final del campeonato se presenta especialmente exigente.
El calendario arranca con un Gran Premio de Azerbaiyán disputado en sábado, una rareza dentro del calendario que recuerda a situaciones excepcionales como el Gran Premio de Baréin de 2024 durante el Ramadán o el formato de Las Vegas. Después llegarán Malasia y Singapur, con una sucesión de citas que pondrá a prueba tanto a los equipos como a los pilotos.
Aston Martin llega a esta parte del curso con sensaciones algo mejores que las del comienzo de temporada, pero eso no ha cambiado el principal interrogante alrededor de Alonso: continuar o poner punto final a su trayectoria en la Fórmula 1. En Bakú, el español no tomó ninguna decisión públicamente. Sí profundizó, sin embargo, en uno de los factores que más importancia tiene para él: la manera en la que se conducen los actuales monoplazas.
El piloto asturiano quiso dejar claro que su reflexión no nace exclusivamente de la posición que ocupa Aston Martin en la parrilla. Aunque reconoce que el equipo no está siendo tan competitivo como sus rivales, considera que ese aspecto no será determinante a la hora de decidir su futuro. «Somos menos competitivos que el resto, pero no será el punto crítico de mi decisión«, explicó.
Su principal preocupación tiene que ver con las sensaciones que encuentra cuando se pone al volante. Alonso continúa compitiendo y probando diferentes tipos de coches entre los Grandes Premios y esa comparación constante, según él mismo reconoce, hace todavía más evidente la diferencia con los actuales Fórmula 1.
«No hay nada nuevo desde mi lado. Básicamente, crecí en un deporte diferente, piloto en categorías muy diferentes, desde turismos hasta algunos de rally. Piloté el Valkyrie en Puerto Rico, piloté los coches antiguos de Fórmula 1 en Barcelona y estoy activo entre carreras. Es natural para mí ir rápido donde frenas tarde, aceleras pronto y tomas riesgos mientras aprendes de ese proceso… Es de instinto puro, pero con el reglamento actual no pasa».
Para Alonso, ese instinto es algo que el piloto desarrolla desde sus primeros años de competición. Karting, Fórmula 3 y Fórmula 2 forman parte de un aprendizaje en el que atacar los límites del coche es una consecuencia natural de buscar más velocidad. «He pilotado muchos años y hay algo que viene desde categorías inferiores, karting, F3 o F2«.
«Pilotamos con el instinto para ir rápido, tomamos riesgos al atacar las curvas, pero llegas a F1 y tienes que dar para atrás a eso que has aprendido en los últimos 20 años. Necesitas otro método y sólo pasa en la F1. No pasa en otras series eso de tener que ir más lento para ir más rápido«. Es precisamente esa última contradicción la que más incomoda al bicampeón del mundo.
Siguiendo con estas declaraciones, Alonso considera que los actuales monoplazas exigen una forma de pilotaje excesivamente condicionada por la gestión energética, la ingeniería y las simulaciones. El piloto deja de centrarse únicamente en encontrar el límite y pasa a tener que anticipar constantemente lo que sucederá metros después.
«En todos los coches que conduzco, para ir rápido es natural: frenas más tarde, aceleras antes, tomas más riesgos y vas aprendiendo durante el proceso», explicó. «En cada vuelta vas cada vez más rápido porque conoces mejor el coche y sus límites. Es puro instinto de pilotaje. Con el reglamento actual no sucede así».
«Tienes que pensar mucho antes de conducir porque todo está programado por el reglamento, la ingeniería, las simulaciones… Hay mucha menos diversión conduciendo estos coches». El piloto de Aston Martin terminó de resumir su postura con una frase especialmente contundente: «No hay ninguna otra categoría del automovilismo en la que tengas que conducir lento para ir rápido».
Para Alonso, no se trata simplemente de una cuestión de sensaciones personales. Considera que esta filosofía está afectando incluso a algunos de los circuitos que históricamente han sido considerados auténticos templos de la velocidad. Por otro lado, el asturiano fue especialmente duro al valorar cómo se comportan los nuevos monoplazas en algunos de los trazados más exigentes del calendario.
«Tuvimos buenas y malas carreras. Mónaco y Budapest fueron buenas, podemos aprender. Pero hay malas como Silverstone, un circuito increíble que ya no es divertido, en Spa fue avergonzante ir por Eau Rouge o Suzuka en la 130R. Se han matado circuitos este año», lanzó.
Su crítica no se queda únicamente en una valoración personal. Alonso considera que la Fórmula 1 tiene la responsabilidad de analizar estos problemas y encontrar soluciones antes de que determinadas características de los nuevos monoplazas terminen afectando todavía más a la experiencia de pilotaje.
«Tenemos esa responsabilidad, debemos aprender y es mi conversación con los equipos, Stefano y Mohammed», explicó. El español asegura que estas conversaciones forman parte de un diálogo habitual y que sus impresiones no se limitan a lo que expresa públicamente ante los medios.
«No tengo toda la información. Tenemos que confiar en el deporte», matizó. En Bakú, Alonso fue más allá de la crítica y puso sobre la mesa una posible solución técnica. Su propuesta se centra directamente en la gestión de la energía eléctrica. «Para mí, quizás reduciría la potencia máxima de la batería para utilizarla durante períodos más largos», propuso.
La nueva generación de unidades de potencia introducida en 2026 ha incrementado notablemente el peso de la parte eléctrica. Esto permite que los monoplazas disfruten de una aceleración inicial muy potente, pero también provoca una caída posterior en la entrega de energía. Para Alonso, ahí se encuentra una de las principales anomalías del actual comportamiento de los coches.
«Ahora tenemos una aceleración muy rápida y después va cayendo. Entonces atacas la curva de una forma extraña, porque estás levantando y haciendo lift and coast durante los últimos 200 metros», explicó. Su propuesta consiste en reducir el pico de potencia disponible y utilizar la energía durante un periodo más prolongado.
«Debemos reducir el punto máximo de su potencia en periodos largos. La velocidad aumentará y no se caerá tras la gran aceleración. Permitirá tener velocidad de coches de carreras y llegaremos a las curvas a la máxima velocidad y no será en medio de la recta». En otra explicación de la misma idea, Alonso fue todavía más claro:
«Si tienes menos potencia durante más tiempo, la gráfica de velocidad parecerá la de un coche de carreras. Llegarás a la curva a tu velocidad máxima, y no alcanzarás la velocidad máxima en mitad de la recta». La Fórmula 1 ya está estudiando modificaciones en este ámbito para las próximas temporadas.
Después de los problemas de gestión energética detectados durante los primeros meses del reglamento, FIA, Fórmula 1, equipos y fabricantes han acordado modificar progresivamente el equilibrio entre el motor de combustión y el componente eléctrico en 2027 y 2028. Mientras el debate sobre el futuro continúa, Alonso sabe que Azerbaiyán no parte como una de las mejores oportunidades para Aston Martin.
«No es la mejor pista para nosotros, es una de las pistas así que tenemos en el calendario. Será difícil, como Las Vegas. Será difícil sumar puntos y pasar de la Q1, pero no podemos controlar cosas que están lejos de nuestras manos», reconoció. El particular funcionamiento energético de los coches también será un elemento que exigirá máxima atención en las vueltas de preparación.
«Habrá algunos muy lentos hasta que entre la batería, pues irás a 200km/h y otros a 350. Debemos asegurarnos de que sea seguro«. El trazado urbano de Bakú, con sus largas rectas y fuertes frenadas, puede poner todavía más de manifiesto las diferencias en la utilización de la energía eléctrica. Para Alonso, será otra oportunidad para experimentar de primera mano las características de una Fórmula 1 que todavía no termina de convencerle.
A pesar de todas sus críticas, el asturiano quiso dejar claro que su relación con la Fórmula 1 continúa siendo profunda. No contempla alejarse definitivamente del automovilismo y, si decide abandonar el campeonato, su intención sería continuar pilotando en otras categorías.
«Yo seguiré pilotando, en la F1 o en otras categorías. Pero mientras esté en la F1 será con este equipo. Amo este deporte, la F1 es mi vida y lo será siempre«. Su principal problema, por tanto, no es la pasión por competir, sino las sensaciones que encuentra actualmente dentro del cockpit.
«Pero desde el cockpit ahora mismo hay frustración y es algo que comunicamos. Otros se callan, pero todos sentimos lo mismo«, concluyó. Alonso sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre su futuro, pero en Bakú dejó algo más claro que en anteriores ocasiones. La decisión no dependerá únicamente de los resultados de Aston Martin ni de la evolución del proyecto junto a Honda.
También tendrá un peso importante la dirección que tome la Fórmula 1 para recuperar, a ojos del asturiano, algo tan básico como la sensación de que asumir más riesgos y atacar más puede traducirse directamente en ser más rápido. Por ahora, su propuesta es concreta: menos potencia eléctrica de golpe y más energía disponible durante más tiempo.
Una solución que, paradójicamente, podría permitir a los pilotos ir más rápido precisamente porque les obligaría a dejar de hacerlo tan pronto.

