Fernando Alonso volvió a encontrarse con uno de los grandes problemas que han condicionado su temporada 2026 de Fórmula 1. El piloto de Aston Martin tuvo que abandonar el Gran Premio de Azerbaiyán antes de tiempo después de detectar un comportamiento anómalo en la unidad de potencia Honda.
Fue un contratiempo que ya había comenzado a manifestarse mucho antes de que el asturiano se viera obligado a retirar su AMR26. Alonso apenas pudo completar 20 vueltas en las calles de Bakú, pero fueron suficientes para comprobar que algo no funcionaba como debía.
El bicampeón del mundo comenzó la carrera con capacidad para pelear en el grupo, aunque rápidamente empezó a perder terreno debido a una preocupante falta de velocidad en las largas rectas del circuito azerí. La salida, de hecho, había dejado buenas sensaciones. Alonso consiguió ganar posiciones y meterse en la pelea con los Cadillac de Sergio Pérez y Valtteri Bottas.
Durante las primeras vueltas protagonizó varios intercambios de posición con el piloto finlandés, mientras que Pérez consiguió escaparse por delante. «Adelanté a los dos Cadillac, luego Sergio me adelantó a mí y se alejó. Y después estuve luchando con Valtteri durante unas cuantas vueltas. Creo que nos adelantamos y nos volvimos a adelantar unas cinco o seis veces. Y sí, al final tuvimos que parar».
El problema estaba lejos de ser únicamente una cuestión de rendimiento del Aston Martin. Alonso comenzó a notar que la pérdida de velocidad en las rectas era mucho mayor de lo habitual, hasta el punto de que el comportamiento del coche terminó siendo una señal evidente de que podía existir un problema en la unidad de potencia.
«Sospechábamos que había un problema con el motor. Nos falta velocidad en la recta, pero hoy era algo anómalo y tenemos que analizarlo para ver por qué». Bakú puso así de manifiesto una de las dificultades que más penalizan a Aston Martin en un circuito como el azerí.
Las largas rectas y la importancia de la velocidad punta dejan poco margen para esconder cualquier déficit de potencia, y Alonso comenzó a perder tiempo de manera especialmente acusada cuando llegaba a las zonas de aceleración máxima. La situación adquirió todavía más importancia después de conocerse que Lance Stroll, el otro piloto de Aston Martin, también había tenido que abandonar por un problema relacionado con la presión de agua.
Preguntado por si podía existir una relación entre ambos abandonos, Alonso no descartó que su AMR26 hubiese sufrido un problema de naturaleza similar. «Podría ser. No vi ninguna alarma, ¿sabes? Todo funcionaba bien, pero empecé a perder mucho en la recta, como 1,5 segundos. Así que fue, como he dicho, algo anómalo», explicó el asturiano.
La cifra deja clara la magnitud del problema. Perder alrededor de un segundo y medio únicamente en las rectas convierte cualquier batalla en una misión prácticamente imposible, especialmente en un circuito como Bakú, donde la velocidad punta y la capacidad de defenderse en las largas aceleraciones resultan fundamentales.
Finalmente, Aston Martin decidió poner fin a la carrera de Alonso. El abandono supone otro golpe para una temporada en la que el equipo continúa intentando cerrar la enorme brecha existente respecto a sus rivales y, al mismo tiempo, preparar una base competitiva para el futuro.
Honda también se encuentra en el centro de ese proceso. El fabricante japonés ha introducido mejoras en su unidad de potencia durante esta temporada y Aston Martin ha experimentado avances respecto al comienzo del año, pero el propio Alonso reconoce que todavía existe trabajo por hacer.
Pese al nuevo problema, el asturiano mantiene una postura constructiva. En lugar de cargar contra Honda o centrar sus palabras en la frustración del abandono, Alonso insiste en que Aston Martin debe continuar trabajando en las áreas que están bajo su control y ayudar al fabricante japonés a extraer el máximo rendimiento del conjunto.
«Creo que estamos haciendo nuestra parte del trabajo, que consiste en ayudar al equipo a intentar comprender cómo ganar velocidad en las curvas». El mensaje de Alonso resulta especialmente significativo porque resume la situación actual del proyecto: Aston Martin debe mejorar el comportamiento del monoplaza en las curvas.
Por otro lado, Honda tiene la responsabilidad de continuar evolucionando una unidad de potencia que todavía no ofrece el rendimiento necesario para competir de tú a tú en circuitos donde la velocidad punta tiene un peso decisivo. «Cuando pisamos el acelerador y estamos en la recta, tenemos que confiar en Honda y en que vaya mejorando cada vez más«.
«Este año hemos dado un paso adelante con la mejora del motor. Pero, obviamente, no es suficiente y tenemos que seguir trabajando», finalizó. El Gran Premio de Azerbaiyán deja, por tanto, una sensación agridulce para Alonso. El asturiano demostró en los primeros compases que podía luchar en el tráfico y plantar cara a los Cadillac, pero el problema de potencia terminó condicionando completamente su carrera.
Ahora Aston Martin y Honda tendrán que investigar qué ocurrió en Bakú para evitar que una pérdida de rendimiento tan grande vuelva a repetirse en las próximas citas del campeonato.

