"El Imperio Contraataca": Así es el camino de Red Bull hacia el título de constructores

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, había un equipo dominador, el cuál dominaba la F1, consiguiendo ambos campeonatos durante varios años consecutivos. Su nombre era Red Bull y, allá por inicios de la década del 2010, consiguieron cuatro títulos de pilotos y de constructores consecutivamente con Sebastian Vettel al frente. Sin embargo, llegó la era híbrida y, con ello, una rebelión que se acabó convirtiendo en el nuevo imperio: Mercedes.

Los germanos ganaron los siguientes campeonatos, dejando el antiguo imperio de Red Bull en las sombras. Años pasaron y las fuerzas aún no se recuperaban, hasta que llegó el elegido, el hombre que devolvería a la estrella austríaca a lo más alto: Max Verstappen. Eso sí, experiencia tenía que coger, en batallas se tenía que curtir para doblegar a la máquina germana. Finalmente, llegó la temporada 2021 y empezó la rebelión de los de Milton Keynes. Desafiaron las leyes de los de Brackley y comenzó así la batalla para decidir quién era el más poderoso en la F1.

Algunas fueron memorables, como la de Gran Bretaña, Italia, Imola o Estados Unidos. Todo llegó para la batalla final en la noche de Yas Marina. Allí, el imperio Mercedes, por fin, fue dañado en manos del neerlandés que, años antes, había sido el elegido. Max Verstappen le ganaba el título mundial a Lewis Hamilton y parecía que el imperio de Mercedes por fin caía y que todo sería emoción y espectáculo para la F1. Eso sí, Mercedes aún seguía reinando por equipos, y ya eran ocho.

Llegaba 2022, un año con una gran cantidad de cambios, una rearmada de todos en busca de quitarle la corona a Verstappen y Mercedes. Con ellos, surgía una nueva amenaza: Ferrari. Los italianos crearon una máquina poderosa, capaz de competir de tu a tu con los más grandes. Y todo empezó así, en los focos de Baréin, con los rojos haciendo un 1-2, mientras la fuerza austríaca se derrumbaba. Todo parecía cambiar. O quizás no. A la siguiente carrera, se vino una de las batallas más impresionantes por la corona. Charles Leclerc vs Max Verstappen, con el elegido llevándose el gato al agua.

Las cosas se igualaban y, poco a poco, todo parecía encaminarse a una batalla legendaria. Nada parecía presagiar lo que los de Milton Keynes iban a hacer. Carrera tras carrera, el imperio azul iba cada vez más rápido y era más inalcanzable para sus rivales. Era una victoria tras otra para Verstappen. Mientras, Pérez era su escudero y aportaba puntos con podios y buenos resultados, mientras Ferrari se caía a pedazos. En Japón, Verstappen consiguió el bicampeonato y la corona por equipos se veía cada vez más cerca.

A la siguiente carrera, todo estaba encaminado para que fuera el día en el que Red Bull volviera al trono del mejor equipo de la F1. En una carrera con mucha fortuna, pero un ritmo consistente y rápido, Max Verstappen adelantaba a Lewis Hamilton y se llevaba la victoria del GP de los Estados Unidos, con Pérez apoyándole, una vez, con una tercera posición. Esto devolvía al equipo austríaco al trono del reino nueve años después.

Mucho tiempo ha pasado, muchas derrotas, fracasos, victorias y alegrías han tenido lugar, pero siempre con la misma filosofía de pulir diamantes en bruto para convertirlos en leyendas. Puede que hayan pasado muchas cosas, muchos cambios, pero lo cierto es que el reino vuelve a su mismo lugar, y lo reyes, vuelven a ser lo mismos. Larga vida al imperio Red Bull.

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