De ser apalizado por Alonso a ganar la Fórmula E: Así es la historia de Stoffel Vandoorne

El automovilismo, al igual que la vida, da muchos giros inesperados. Este deporte hace que un día se pueda estar en el suelo y, al día siguiente, tocar la cima y ser campeón. Ya se ha visto un ejemplo muy claro este año en las 500 Millas de Indianápolis, cuando Marcus Ericsson conquistó la carrera norteamericana más importante. Sí, el mismo sueco que estuvo en Caterham, Sauber y Alfa Romeo y que nadie le destacaba como un gran piloto.

En paralelo a esta historia, se escribía otra que ha tenido un final igual de exitoso. Este es el caso de Stoffel Vandoorne. El belga llegó a la Formula 1 en 2017 con McLaren tras ganar la GP2 en 2015 y estar en la Super Formula Japonesa en 2016. Su compañero, sin embargo, sería alguien muy, muy duro de roer: Fernando Alonso. Además, hay que añadir que contaba con uno de los peores coches de la parrilla y con un motor Honda que no hacía nada más que romperse. Es por eso que los resultados no pudieron ser peores. Ambos pilotos se clasificaron bastante atrás, con Alonso sumando más puntos que su compañero de equipo.

En 2018, ya con motores Renault, la cosa fue de mal en peor, ya que el asturiano le aplastó, sumando sólo 9 puntos el piloto belga. Por ello y porque se iba Alonso y McLaren buscaba renovarse, el piloto belga no continuó para 2019. Al año siguiente, llegó a la Formula E sin hacer mucho ruido pero, al año siguiente, llegó a un ascendente proyecto en Mercedes, junto a su compañero Nyck De Vries. El gigante alemán buscaba replicar lo que habían hecho en F1, aunque inicialmente les costó. En su primer año en la escudería de las fechas plateadas, fue segundo en el campeonato, sumando una victoria y tres podios. Nada mal.

Para la temporada 200¡20/2021, en la que su compañero fue el ganador, el belga obtuvo los mismos resultados, es decir, una victoria y tres podios. No obstante, los resultados generales fueron bastante irregulares, lo que relegó a la novena posición en el campeonato. Con esto, el belga demostraba que seguía siendo un piloto rápido, pero le faltaba algo, algo que todo piloto necesita para ser campeón: la regularidad. Y es lo que ha encontrado esta temporada. Era el tercer año en Mercedes, y era la última oportunidad que tenía para lograrlo, pues el fabricante alemán anunciaba su retirada para este año.

No tenía otra: era un todo o nada. Entonces, el belga ha demostrado de lo que es capaz desde el inicio. Comenzó el año subiéndose al segundo cajón del podio, por detrás de su compañero De Vries. Parecía que el neerlandés volvería a ser el número 1 para la escudería alemana, pero las cosas cambiaron cuando en la segunda carrera, el nacido en Cortrique consiguió ser séptimo y el defensor del título fue décimo. A partir de ahí, la pista decidiría quién sería la bala fuerte de Mercedes. El expiloto de McLaren no sumó en México, mientras que De Vries fue sexto. No obstante, todo iría cambiando a lo largo del año.

Vandoorne, desde entonces, no se ha vuelto a bajar del top 8, sumando desde la primera carrera en Roma hasta Yakarta (en total, seis carreras) una victoria en Mónaco y tres terceras posiciones. Mientras, De Vries sumó sólo una victoria en Berlín y se retiró dos veces más una vez que no entró en los puntos. Entonces, sus rivales eran Mitch Evans (que sumó tres victorias y cinco podios, pero que no sumó en la segunda y la tercera carrera) y Edoardo Mortara (dos victorias y cuatro podios, pero se retiró dos veces).

Stoffel Vandoorne (BEL), Mercedes Benz EQ, 1st position, celebrates victory

Después de Marrakech, que fue su peor resultado sin contar el e-Prix de México, dónde fue octavo, ha sumado dos cuartas posiciones y dos segundas posiciones. Mientras, Evans sumó dos terceras posiciones, un retiro, un quinto puesto y un undécimo lugar. Por su parte, Mortara ganó en Marrakech, pero no sumó en Londres. Esto le hacía tener al de Mercedes una ventaja bastante grande y sólo quedaba las dos rondas en Seúl para administrarla.

Y eso es lo que ha hecho. El belga hizo lo que ha hecho durante todo el año: ser constante. Él mismo lo ha admitido que ha sido su mejor cualidad. "Me he sentido muy consistente esta temporada. También tengo algunos días malos, pero he conseguido recuperarme en carrera", dijo en la rueda de prensa previa a la carrera en Corea. En este último fin de semana, ha sido quinto en la primera carrera, mientras que Evans conseguía la victoria. Para la segunda carrera, el belga remataba la faena siendo tercero.

De esta manera, el de Mercedes consigue su primera corona mundial. Vandoorne ha cambiado la mirada de mucha gente, que lo veían como un piloto que no era bueno. Pero él no se ha rendido y ha seguido hacia adelante con su plan. Finalmente, ha logrado ganar uno de los campeonatos más apretados del mundo motor, dónde las escuderías están a la par en muchos momentos, dónde ganar una carrera es posible, independientemente del coche que tengas.

A partir de ahora, Vandoorne será reconocido como el segundo campeón de la Formula E. Alguien que estuvo en F1 y que no triunfó, pero alguien que perseveró, que siguió intentando todo para ganar. Es alguien que nunca se rindió y que, finalmente, ha obtenido su recompensa, mostrando seguridad y constancia, algo que tienen todos los grandes campeones del automovilismo, además de la velocidad. Y Vandoorne ya es uno de ellos, un campeón.

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