OPINIÓN | El éxito más allá de la Formula 1: Allan McNish

Hoy me gustaría hablar de alguien que ejemplifica lo que significa el éxito no conseguido en la máxima categoría, pero sí alguien que se ha destacado en otras promociones. Esta historia es la de alguien que convenció fuera de la F1... pero que dentro de la categoría fue todo lo contrario, un fracaso absoluto. Esta es la historia de Allan McNish.

Inicios y primer acercamiento a la F1

McNish comenzó su carrera en los karts y pasó a monoplazas en la Formula Ford. En 1988, fue campeón de la Formula Vauxhall y, al año siguiente, subcampeón de la Formula 3 británica. Precisamente, en 1989 debutó en la Formula 3000, antesala de la F1. En 1990, compitió con el equipo DAMS, dónde consiguió dos victorias y terminó cuatro. Los otros dos años que estuvo en la categoría no logró nada destacado. La proyección de McNish le sirvió para ser piloto de pruebas del equipo McLaren en 1990 y 1991, que es no poca cosa.

Además, en 1993 también fue piloto probador de Benetton. Sin embargo, su oportunidad no llegaba y decidió probar de nuevo en la Formula 3000, dónde acabó séptimo con dos podios. Luego intentó correr en lo que hoy en día es la Super Fórmula Japonesa y en la CART (esta competición se unió con la IndyCar en 2008), sin mucho éxito.

Su primer éxito en LeMans

Los fracasos en los monoplazas hicieron replantear su futuro a nuestro protagonista, así que en 1997 compitió en turismos. Ese año estuvo en los 1000 km de Suzuka y hizo su debut en las 24 horas de LeMans. Al año siguiente, el británico consiguió su primera victoria en la mítica prueba francesa junto a Laurent Aïello y Stephane Ortelli a bordo de un Porsche 911 GT1. Sin embargo, no tuvo tanta suerte en 1999, ya que tuvo que abandonar, pero consiguió resultados importantes en ambos años, lo que llamó mucho la atención de las grandes marcas.

Eso sí, en 1999 corrió con un Toyota GT-One, cosa importante para su futuro. Se iniciaba nuevo milenio y Audi decidía apostar por nuestro protagonista en su ingreso a las carreras de resistencia. Con los alemanes, continuaba cosechando éxito, como la Carrera de los Mil Años en Adelaida o Petit LeMans.

Etapa en la F1

Tras un gran éxito en la resistencia, el escocés fichó por Toyota en su entrada a la categoría en 2002, ya que estuvo ayudando a desarrollar el coche desde 2001. La tarea, eso sí, no era fácil, ya que a su lado tenía a un experimentado Mika Salo. Resultado: muy sencillo, le acabo barriendo, aunque Salo solo consiguiera dos puntos. No obstante, la temporada no podría ser peor. En total, fueron nueve los retiros que tuvo, más del 50% de las carreras las termino antes de tiempo. No hace falta decir que ninguna carrera la acabó en los puntos.

Su mejor resultado, curiosamente, llegó en su primera carrera en la que terminó, en Malasia. Tampoco hace falta decir que no siguió en Toyota para 2003. Precisamente esa fue su última temporada en la categoría, ocupando el rol de piloto reserva de Renault, curiosamente la vacante que tenía Alonso el año anterior.

Su glorioso retorno a la resistencia

En 2004, McNish regresó a Audi, dónde ganó las 12 horas de Sebring. Nada mal para empezar. Al año siguiente, compitió en el DTM, dónde no se destacó en nada, mientras que seguía participando con Audi en LeMans. Ya en 2006, estuvo en la American LeMans Series, dónde junto a Rinaldo Capello, arrasó con la competencia, consiguiendo ocho de diez victorias, incluyendo las 12h de Sebring y Petit LeMans. La temporada siguiente fue más de lo mismo, con nueve de las doce victorias obtenidas. Cabe destacar que, durante estos años, en las 24 horas de LeMans, era bastante constante en las primeras posiciones, llegando a hacer varios podios y abandonando en 2007.

Allan McNish

La temporada 2008 fue la segunda corona en el mítico trazado francés, junto a Tom Kristensen y Rinaldo Capello con un Audi R10 TDI. También ganó las 12 horas de Sebring, los 1000 km de Silverstone y Petit LeMans. En 2009, solo hizo tres carreras: Sebring, dónde ganó, Petit LeMans y LeMans, dónde fue tercero. Llegaba nueva década y más de lo mismo. Ganó las 8 horas de Le Castellet y llegó segundo a los 1000km de Spa, Petit LeMans y los 1000 km de Zhuhai, además de ser tercero en LeMans. Saltando a 2012, cuando el Mundial de Resistencia se inauguró, las cosas no podrían ir mejor.

De las ocho pruebas del campeonato, hizo siete podios, con una victoria en Sebring, tres segundos puestos, en Shanghái, Baréin y LeMans y tres terceros, en Silverstone, Sao Paulo y Fuji. La única carrera dónde no pisó el podio fue Spa, dónde terminó cuarto. Esta regularidad, sin embargo, no le permitió a Audi ser campeón, siendo segundo, con 159 puntos, a 13 de los ganadores. Al año siguiente (su última temporada), fue más de lo mismo. Siete podios en ocho carreras, con tres victorias, incluyendo sus terceras 24 horas de LeMans, Silverstone y el Circuito de las Américas.

Tuvo también tres segundas posiciones, en Spa, Sao Paulo y Fuji y una tercera en Shangai. Hubiera sido un campeonato perfecto si no hubiera sido por el retiro de Baréin. Así que, junto a Tom Kristensen y Loïc Duval, consiguieron ser los campeones, con una ventaja de 13 puntos con sus compañeros de equipo.

¿Merecía más en la F1?

Creo que la respuesta es sencilla: No, bajo mi punto de vista. Para mí, la pregunta debería ser si debería haber entrado en F1, porque él no tenía necesidad ninguna de entrar en la categoría. Es decir, es F1, la máxima categoría, dónde todo el mundo quiere estar pero, si tienes el éxito garantizado, ¿para qué haces otra cosa? Si algo no está arreglado, no lo toques, y eso es lo que le pasó a McNish. El escocés triunfó antes y después de salir de la F1 en resistencia, y él ya era consciente de que lo tenía todo. Esos dos años en los que estuvo enfocado en la F1 considero que podría haber agrandado su palmarés en LeMans o Sebring.

Además, es cierto que tuvo mala suerte, ya que entró en Toyota justo cuando era un equipo novato y sin experiencia y con un coche que dejaba mucho que desear. En mi opinión, si hubiera querido que McNish entrara a la F1, lo hubiera hecho cuando el equipo tuviera una base y una experiencia. A partir de ahí, podrías ayudar a alguien que llevaba desde 1993 sin estar en la F1 y desde 1997 sin estar en un monoplaza. Sí, es cierto, ayudó en el desarrollo en el coche, pero eso no significa que lo tengas que poner de primeras.

Si McNish era el piloto de Toyota para la F1, deberían haber tenido más paciencia con él e ir fogueandolo poco a poco hasta que ya tuviera más experiencia. Por parte del piloto, creo que no hubiera hecho ese salto, porque ya tenías el éxito garantizado. Es por eso que McNish es el ejemplo perfecto de que el éxito no siempre está en la F1.

Allan McNish (GB)

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