OPINIÓN | El caso de Daniel Ricciardo y la "fecha de caducidad" de un deportista

La Fórmula 1 está metida de lleno ya en la renovación de la parrilla para la temporada 2023, y ya van sonando en conversaciones y en medios de comunicación los asientos que van a quedar vacantes y las posibles renovaciones. Casi la mitad de los pilotos terminan su contrato este año, y solo se ha confirmado una renovación, la de Sergio Pérez, que va a continuar con Red Bull hasta 2024. Pero siguen en duda Fernando Alonso, Yuki Tsunoda, Sebastian Vettel, Lance Stroll, Guanyu Zhou, Mick Schumacher y los dos pilotos de Williams, Nicholas Latifi y Alex Albon.

Y es curioso, porque sí se está hablando de qué pasará con Alonso, Vettel y Latifi, de quien se especula que no va ni siquiera a terminar la temporada. Normal que haya movimiento, las escuderías tienen que dar una respuesta antes del inicio de la siguiente temporada y algunos pilotos de la Fórmula 2 esperan ansiosos el ascenso, como es el caso de Oscar Piastri, que parece tener todas las papeletas para ocupar el hueco de Latifi. Pero hay un caso que está resonando mucho por sus resultados en las ocho paradas del mundial este 2022, y es el de Daniel Ricciardo.

Curioso, porque su contrato no termina hasta 2023, pero algunos periodistas parecían estar convencidos de que ni siquiera iba a terminar la temporada con los colores de McLaren. Es evidente que Lando Norris es el que más está salvando los muebles de la caída en desgracia flecha naranja, que sigue intentando adaptar el coche a las nuevas regulaciones, pero la crítica se ha cebado con Ricciardo por un motivo muy simple: "no cumple" las expectativas. Es comprensible que se cuestione su rendimiento. El australiano ha hecho treinta y dos podios, y en ocho estuvo en el primer peldaño, pero parece que ahora ha perdido su... ¿chispa?

Que "se le ha olvidado cómo conducir", que ya no está a la altura, que debería dejar el asiento para alguien que vaya a sacarle un mayor provecho. En conclusión: que su capacidad como deportista ha "caducado". Claro, por si no fuera suficiente la presión que un deportista de élite tiene para obtener resultados, y ya no por el equipo, sino por orgullo deportivo, la piloto de la ya-no-tan-eterna sonrisa de la Fórmula 1 ha tenido que soportar la presión de los medios de comunicación y ha saltado hasta en dos ocasiones para defenderse de los comentarios de "expertos" que puede que entiendan el deporte, pero no lo viven ni lo compiten.

Parece que hay "fecha de caducidad" en el mundo deportivo, y no, no me refiero a la evidente, que es el resentimiento muscular y físico por años de actividad. La fecha de caducidad es la falta de resultados. Rafa Nadal lleva toda la vida en el tenis, pero sigue ganando campeonatos, ¿no? O Lewis Hamilton, que, hasta el mazazo de las nuevas regulaciones en Mercedes, seguía peleando año tras año por el mundial. Incluso Fernando Alonso, que sigue haciendo soñar a la afición con "El Plan". Pero no es el caso de Ricciardo, que, al parecer, ya no tiene derecho a seguir compitiendo en una escudería a la altura.

Claro, la falta de resultados de McLaren parece que es solo culpa del australiano, aunque acusan de falta de ritmo desde la pre-temporada. El propio Norris, que el año pasado varios podios, ha terminado mínimo dos de las ocho carreras del año fuera de puntos porque el coche no da para más. El coche de Norris, claro. Si Ricciardo termina fuera de puntos, es porque él no sabe conducir. Como aficionados y como responsables de medios de comunicación, nuestro conocimiento llega hasta cierto punto.

Evidentemente, podemos evaluar los resultados de un deportista e inclinarnos más hacia una escudería o piloto, es lo bonito del deporte: la diversidad de opiniones y de formas de competir. No hay dos pilotos que conduzcan de la misma forma, ahí está la gracia. Pero lo que hacen es muy difícil, hay una cantidad de trabajo detrás que no se refleja muchas veces en la pista, y el estado mental de un deportista es igual de importante que el físico. ¿Qué más da la "fecha de caducidad", si sigue dando el 100% y esforzándose por competir mejor carrera tras carrera? ¿No trata de eso el deporte, de exigencia y superación?

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