OPINIÓN | ¿Merece Marcus Ericsson una nueva oportunidad en Formula 1?

"De degradado en Formula 1 al campeón de la Indy500". Es una de las frases que resume la trayectoria de Marcus Ericsson. De un piloto que no a mucha gente le gustaba su rendimiento, que fue compañero de Charles Leclerc en su último año en Formula 1 a marcharse a la IndyCar en uno de los mejores equipos de la categoría como lo es Chip Ganassi y ganar las 500 Millas de Indianápolis con un ritmo impresionante.

Volvamos a atrás, primero de todo. Es el año 2014 y el sueco ficha por una de las peores escuderías de la F1: Caterham. Con ese monoplaza, no sumó ni un solo punto y su mejor resultado fue un 11º lugar en Mónaco. A pesar de ello, Sauber le decidió contratar en 2015, sumando 9 puntos en todo el año, siendo el 18º clasificado. Los dos años siguientes no sumó ni un punto y en 2018 fue absolutamente vapuleado por Charles Leclerc, sumando solo otros 9 puntos más. Al año siguiente, Ericsson emigró hacia América, más concretamente a la IndyCar con el equipo Arrow, con el que consiguió un podio.

En 2020, llegó a Chip Ganassi, dónde hasta ese momento solo había sumado dos victorias y tres podios en dos años, todo eso consiguiéndolo en 2021. Ya en 2022, hasta su victoria en la Indy500, sólo había conseguido un podio en Texas. Sin embargo, el pasado domingo cambió para siempre la vida de Marcus Ericsson. No es tanto el hecho de conseguir la victoria en la carrera, sino la manera en que lo hizo. Con un ritmo muy superior a pilotos como Pato O'Ward, Félix Rosenqvist o Conor Daly.

Sí, también es cierto que ayudaron un poco los fallos de Palou y Dixon, pero eso forma parte de las carreras, los accidentes e infortunios pueden suceder en cualquier punto. A partir de ahora, hay que responder la pregunta del título: ¿Merece Marcus Ericsson una nueva oportunidad en Formula 1? La respuesta es muy simple: No. Primero de todo, la razón más evidente es su experiencia en la F1, obteniendo 18 puntos en 5 años, suficiente para demostrar que no merece seguir en la orbita de la categoría.

En segundo lugar, se puede considerar que un piloto no necesita ir a la Formula 1 para ser considerado un buen piloto. Sí, es verdad, la F1 es la categoría más importante del mundo, pero no la única. Otras categorías como la Formula E, la IndyCar, el Mundial de Resistencia, el Mundial de Rally, el DTM, la Super Formula Japonesa, entre otras categorías, que demuestran tener talentos que, en su mayoría, podrían estar en la Formula 1. No solo eso, sino que también hay categorías que dan soporte a estas alternativas a la Formula 1.

IndyLights y las categorías inferiores de la WRC (WRC2, WRC 3...) son ejemplos de ello. Además, la F1 sólo tiene 20 coches en parrilla, por lo que es complicado buscar un hueco dónde no hay muchos y no cambian todos cada año. En resumen, hay vida más allá de la Formula 1. Hay muchas competiciones que son igual o más interesantes que la propia máxima categoría y que tienen en su plantilla de pilotos expilotos de F1. Muchos de estos no tienen intención de volver a la categoría porque están en sitios más competitivos. En el caso de Marcus Ericsson, es bastante evidente que no va a volver a la F1.

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