Marcus Ericsson: "Me va a tomar un par de semanas asimilar que he ganado las 500 millas de Indianápolis"

El piloto sueco de Ganassi ganó la carrera más grande del mundo y pudo estar con nosotros en una emocionante rueda de prensa post-carrera. Desde que entró a la Fórmula 1, Marcus Ericsson demostró el talento que tenía y las ganas de trabajar constantemente en la optimización de resultados. El destino lo llevó a la IndyCar y, tras bastante tiempo sin recibir el reconocimiento mediático que merecía, se ha ganado el respeto de todos luego de ganar las 500 millas de Indianápolis.

El sueco llevó a cabo una defensa magistral para quedarse con la carrera más importante del mundo. Él mismo lo ha dicho a Pitlane Motor:Es el logro más importante de mi carrera a kilómetros de distancia”. Y es que el mundo se ha paralizado con esta edición de Indy 500. Golpes, errores e infortunios que enriquecieron el espectáculo y, obviamente, aumentaron mérito al triunfazo de Ericsson: “Ha sido la más difícil de todas. Cuando me di cuenta que había posibilidades de ganar, todo se hizo más tenso”.

Pero, sin duda alguna, el momento más intenso de la gala (o el clímax de la competencia) llegó con la bandera roja tras el choque de Jimmie Johnson. Para ese entonces, quedaban cuatro vueltas por completar y Ericsson veía cómo se reducía a cero la ventaja que le había sacado a Pato O’Ward, el segundo clasificado: “Fueron los diez minutos más largos de mi vida. Sinceramente, estaba un poco molesto por esa bandera. Toda la ventaja que había logrado ya no existía".

"Estábamos tan cerca de llegar a la meta y salió la bandera amarilla. Yo había pensado en eso, pero quedaba la probabilidad de acabar la carrera con amarilla, pero pusieron la roja para poder correr las vueltas restantes. Lo entiendo, pero no me favorecía para nada”, confesó Marcus Ericsson. Ericsson no se olvidó de su paso por la F1, luego de que le preguntaran si algo de lo que aprendió le había servido para alcanzar este gran logro:

“Sin duda, la fortaleza mental. Mis años en la Fórmula 1 no fueron cómo yo los quería. Apenas sumaba puntos y terminaba siempre en la cola de la competencia, pero sí he de admitir que esos años me enseñaron a nunca perder la cabeza y a ser el que trabaje más duro que el resto. Y eso que me enseñó la Fórmula 1 lo he aplicado en todos mis años aquí en la Indycar”, añadió el sueco. Por último, desde que se bajó del monoplaza, Ericsson se veía muy incrédulo luego de la victoria. Tenía los ojos un poco perdidos y llenos de felicidad.

El hombre que no fue valorado en la Fórmula 1, había conquistado la carrera más grande del mundo y dejaba su nombre y rostro en el mítico trofeo de las 500 millas de Indianápolis: “Tengo que decir que el equipo me ha ayudado mucho para lograr esta victoria. Cuando estaba en el pitlane en la bandera roja, Mike (O’Gara) me tranquilizó y me llenó de confianza para ese último sprint en el que me defendí y puse a Pato “contra el muro”.

"Sé que es algo loco, pero creo que me tomará un tiempo poder ser consciente que soy el ganador de esta edición. Es el logro más grande de mi vida y ahora solo quiero disfrutarlo”, concluyó.

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