Alfa Romeo no son los únicos con problemas en las salidas, según Jan Monchaux, director técnico del equipo italiano

El inicio de temporada de Alfa Romeo ha sido más que positivo. Después de tres carreras, la firma italiana se sitúa sexta en el mundial de constructores gracias a sus 13 puntos, los mismos que en todo 2021. En parte, este buen arranque de año se debe a un motor Ferrari considerablemente más potente que en las campañas anteriores, un hecho beneficioso no solo para los Maranello, sino también para Haas y Alfa Romeo, las otras escuderías equipadas con sus motores. Sin embargo, un aspecto está generando quebraderos de cabeza a los Alfa Romeo: las salidas de las pruebas.

Alfa Romeo

Tanto Valtteri Bottas como Guanyu Zhou tuvieron problemas en los metros iniciales de las carreras inaugurales de 2022. Parece que el motivo es una excesiva vibración del embrague que propicia que los pilotos no se sientan cómodos a la hora de accionarlo. Esa fue la causa, por ejemplo, por la que Bottas perdió una ingente cantidad de posiciones en Baréin, donde pese a salir sexto encaró las primeras curvas desde los últimos lugares de la parrilla.

Estos percances no están recalando únicamente en la estructura de Hinwil, sino también en otros equipos que hacen frente a contratiempos similares. Eso opina el director técnico de Alfa Romeo, Jan Monchaux: "Todo indica que son muchas escuderías, no solo nosotros, las que están sufriendo vibraciones en el embrague en las salidas. Desde mi punto de vista, es algo que no se solucionará con rapidez, ya que es la consecuencia de diversas características de los nuevos monoplazas de este año, como el peso, la posición del embrague o los nuevos neumáticos".

Ante esta tesitura, no queda otra alternativa que adaptarse a la situación, algo de lo que se deberán encargar los pilotos. Recaerá en ellos la responsabilidad de encontrar la manera de embragar y pisar el acelerador sin que las vibraciones afecten negativamente. "Hemos realizado salidas decentes este año. Depende del piloto ser más cuidadoso con el embrague que en circunstancias normales", señala Monchaux. En la cara de la moneda se encuentra el peso del Alfa Romeo. El monoplaza es más ligero que muchos de sus rivales, un beneficio a tener en cuenta.

De hecho, otras escuderías han reconocido que en estos momentos sus máquinas padecen sobrepeso, lo que lastra de forma evidente su competitividad. En un deporte en el que todo se lleva al límite, cada gramo cuenta. Ser más ligero conlleva una mayor velocidad. "Obviamente, esta característica de nuestro coche nos está ayudando, no solo en términos de rendimiento, sino también en la gestión de los neumáticos".

"No hablamos de una diferencia de 100 kilos entre un monoplaza y otro, pero ahora mismo poseemos cierta ventaja. No obstante, no conviene dormirse en los laureles. Creo que a partir del Gran Premio de España el resto comenzará a recuperarse de los problemas de peso", concluye el de Alfa Romeo.

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