El sistema de combustible causa la pesadilla de Red Bull en Baréin

Problemas en el sistema de combustible han producido la retirada de los dos monoplazas del equipo austriaco

Drama total para Red Bull en la primera carrera del año. El Gran Premio de Baréin ha sido una auténtica pesadilla para los austriacos, condenados a retirarse con ambos monoplazas en los últimos giros de la prueba. Lo sucedido demuestra que la fiabilidad será un aspecto crucial en la lucha por el título. Una batalla que no puede comenzar peor para la marca de la bebida energética, que abandona el desierto de Sakhir con una abultada desventaja respecto a su rival más directo, Ferrari. El doblete de los italianos los coloca en una situación de privilegio que Red Bull tratará de revertir en las próximas pruebas.

DAZN

No obstante, no todo son malas noticias. El ritmo de Max Verstappen durante gran parte de la carrera fue alentador, llegando a poner contra las cuerdas en más de una ocasión a Charles Leclerc, el vencedor de la prueba. Tanto el holandés como el monegasco hicieron gala de unas agallas y un talento solamente al alcance de unos pocos elegidos. Los adelantamientos entre ambos se producían uno tras otro, pero finalmente el monegasco mantuvo el tipo al volante de un Ferrari sin grietas, absolutamente demoledor.

Los contratiempos serios llegaron en los instantes finales, cuando Verstappen acariciaba el segundo lugar. El vigente campeón del mundo reportó problemas en la dirección de su monoplaza, demasiado rígida como para pilotar con normalidad. Desde el box trataban de calmarlo. A priori, los desajustes en el volante no parecía que fuesen a ir en aumento. Fue entonces cuando salió el Safety Car, generado por una rotura del motor Honda de Pierre Gasly. Las sensaciones de Red Bull mejoraban. Todo indicaba que Verstappen iba a tener la opción de robarle la cartera a Leclerc en las últimas vueltas.

Nada más lejos de la realidad. Los problemas de fiabilidad siguieron su curso y, lo que es peor, se extendieron a otras partes del monoplaza, en este caso la batería. Verstappen era sobrepasado por Sainz mientras su motor no daba más de sí, propiciando la retirada del Red Bull. Un colosal jarro de agua fría para un piloto que aspira a revalidar el título obtenido la pasada campaña. La noche negra de los de Milton Keynes no había finalizado.

Mientras Sergio Pérez trataba de defender su tercera plaza frente a Lewis Hamilton, el motor del mexicano se caló inexplicablemente en el último giro de la carrera, sin tener la posibilidad de finalizarla. Sin duda, una sucesión de fallos difícil de presenciar en un equipo tan puntero como Red Bull. Desde la escudería han detectado la raíz de los problemas. Según las palabras de Helmut Marko, su asesor, ha sido el sistema de combustible el que ha producido los quebraderos de cabeza, es decir, la unidad de potencia no ha recibido suficiente gasolina, causando su colapso.

Además, las anomalías en la dirección de Verstappen han podido ser causadas tras la tercera detención en boxes, en principio debido a un error con el gato, aunque desde el equipo deberán llevar a cabo investigaciones más exhaustivas para determinar con precisión lo ocurrido.

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