Markus Lienkamp abre las puertas a una Fórmula 1 sin pilotos: "En un par de años nuestros coches autónomos puedan batir a pilotos profesionales"

La tecnología y la Fórmula 1 van prácticamente desde su primera temporada (allá por 1950) de la mano. La categoría reina ha sido uno de los mejores bancos de prueba para probar inventos que posteriormente han servido para el mercado de la automoción (dirección asistida, frenos ABS, control de tracción, entre otras muchas invenciones). La cuestión ha llegado a tal punto que Markus Lienkamp, profesor en la facultad de ingeniería mecánica en la Universidad Técnica de Múnich y ex ingeniero de Volkswagen.

Markus Lienkamp

Dicha persona cree que es posible que un Fórmula 1 pueda ser gestionado sin la presencia del piloto, es decir, un monoplaza totalmente autónomo. Lienkamp ya ha realizado varias pruebas en el Indy Autonomous, una competición de coches autonómos donde participa con el equipo universitario. Se trata de coches bastante potentes, con 450 caballos de potencia que pueden llegar a coger una velocidad punta de 290 kilómetros por hora.

Este campeonato es pionero en la competición de coches autónomos y muchos aseguran que es solo un primer paso en el que se espera la creación de un sistema y campeonato más sofisticados con coches autónomos: "La pista de carreras no tiene normas viales ni puntos de referencia como carriles marcados, semáforos o señales de tráfico. En definitiva, nos enfrentamos a objetos "impredecibles", que son los otros coches contra los que competimos. Tenemos que detectarlos y hacer predicciones sobre hacia dónde se moverán, todo ello a 250 km/h".

"Es algo que podemos hacer, porque nuestro software no se concentra en cumplir estrictamente las normas de tráfico, como hacen otros proveedores. En su lugar, nuestro software calcula las ubicaciones probables de los demás objetos, en las que se basa para calcular la solución óptima para nuestros propios movimientos". La tecnología empleada en estos monoplazas para su funcionamiento se podría equiparar, según Leinkamp, con el rendimiento de un piloto amateur, aún lejos del alto rendimiento que puede ofrecer un piloto profesional:

"Probablemente en un par de años nuestros coches autónomos puedan batir a pilotos profesionales. Puedes compararlo con una partida de ajedrez contra el ordenador: al principio la Inteligencia Artificial solo podía ganar a jugadores ocasionales. Después de un tiempo, incluso pudo ganar al campeón del mundo. Es, sin duda, posible”. En cuanto a la posibilidad de ver algún día una Fórmula 1 sin la presencia de pilotos en los monoplazas, Lienkamp lo ve cuanto menos improbable.

Los pilotos son el gran atractivo que hace a la categoría un deporte lleno de espectáculo; ver cómo durante una hora y media los pilotos soportan fuerzas y velocidades casi sobrehumanas para exprimir al límite unas bestias indomables capaces de alcanzar los 370 kilómetros por hora: "Es una discusión tanto técnica como emocional que afecta a los espectadores sobre todo. A los aficionados les gusta vinculares con determinados pilotos e identificarse con ellos", comenta. 

"A nivel técnico, por supuesto (que sería posible), pero tenemos que preguntarnos cuándo será realista sustituir al piloto. Después de nuestra experiencia en Indianápolis, creemos que esto podría ser posible en 2025. Incluso nos imaginamos enviando uno de nuestros coches autónomos a una carrera real de Fórmula 1 para que compita contra humanos", añade.

Markus Lienkamp

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