Santiago Vizcarra, el invidente aficionado al automovilismo

Santiago Vizcarra, ciego de nacimiento, se ha convertido en un icono en el Turismo Carretera argentino por su pasión por el campeonato. La emoción de un adelantamiento. Las formas de un coche. Sus colores. Los cascos de los pilotos. Algunos de los elementos más bellos del automovilismo están estrechamente relacionados con el sentido de la vista. Sin embargo, esto no ha impedido a muchos invidentes a lo largo y ancho del globo disfrutar de este hermoso deporte.

Gracias a un piloto y a la Asociación Corredores Turismo Carretera, Vizcarra pudo cumplir su sueño.

Es el caso de Santiago Vizcarra, un argentino de 42 años y aficionado al Turismo Carretera. Santiago, ciego de nacimiento, fue al Autódromo de Buenos Aires Óscar y Juan Gálvez con tan solo ocho años y sufrió el flechazo que tantos otros sintieron. Solo la pandemia del COVID-19 ha impedido verle en los circuitos y le ha obligado a seguir el campeonato desde casa. "Nací prematuro (de seis meses) y en esa época el oxígeno no se medía y las incubadoras no eran como las de ahora. La falta o exceso de oxigeno en sangre me generó una enfermedad que se llama retinopatía. Eso me quemó las células nerviosas que transmiten las retinas al cerebro. Es incurable así que me acostumbré a vivir así", afirmó Vizcarra en una entrevista para Infobae.

Santiago "nunca se sintió atraído" por el fútbol. Sin embargo, su conexión con el mundo del motor fue inmediata. "Mi tío Fernando hacía un corretaje cerca de la zona del Autódromo y me gustaba acompañarlo. Cuando tenía ocho años, un viernes el TC entrenaba y él me llevó. Ese día no tenía clases. Cuando escuché pasar el primer auto me volví loco. Fue algo que me estremeció", recuerda. El idilio de Santiago con el TC empezó con la marca Ford. "Mi tío tenía un Falcon", agregó Vizcarra, como excusa de su afición. "Después fui adolescente y empecé a ser más fanático, pero de varios pilotos y más allá de las marcas como Luis “Patita” Minervino (Chevrolet), Rafael “Tabo” Verna (Ford), el “Pato” Juan Manuel Silva (Ford), o en la actualidad me gusta Agustín Canapino", comentó Vizcarra.

Con el paso de los años, Santiago Vizcarra se convirtió en un personaje muy popular entre el público por su pasión. Esto le ha llevado a recibir ayuda en alguna situación difícil que ha sufrido en los circuitos. "Una vez en La Pampa me tuve que volver porque tuve un principio de hipotermia. Me dieron algo caliente y me llevaron a Santa Rosa a tomarme el micro", afirma. Sin embargo, el momento más ilusionante de Santiago Vizcarra fue en los 1000 kilómetros de Buenos Aires, carrera que marcaba el 80 aniversario del Turismo Carretera. "Llegué a las 5:30 de la mañana y ya no había lugar", relata Santiago. Facundo Ardusso, piloto de la categoría, vio una foto de Vizcarra e inició una campaña en las redes sociales para cumplir un sueño del aficionado: subirse a un coche del TC.

Con la ayuda de la Asociación Corredores Turismo Carretera, Vizcarra se pudo subir al Ford campeón de 1989. “Fue algo inexplicable. No hay palabras. Lo que siempre escuché por la tele y pegado al alambrado. La salida de abajo (primeras marchas), el ruido del motor, la velocidad, fue todo muy sensorial”, relata el aficionado. Si bien por su condición jamás podrá ver un coche del TC, para Vizcarra eso no es un problema. "Ya lo toqué, estuve dentro de uno y encima el del "Pincho" Castellano. Eso para mí lo es todo. Lo que siente no hace falta verlo", comenta.

Vizcarra, pese a su gran afición, lleva desde 2018 sin poder asistir a una carrera. “La última carrera que fui fue en la definición del título en 2018 en San Nicolás. Luego en 2019 hubo muchas carreras lejos y no pude viajar. En 2020 llegó la pandemia y se prohibió la presencia del público”, explica. Sin embargo, y pese a todo el tiempo que ha pasado, tampoco fue a la prueba celebrada en marzo en Buenos Aires, en la que hasta 2.700 personas se reunieron. "Me cuido mucho del COVID-19.

Motor

Ahora la sigo por la tele, como a todas las categorías. Cuando se pueda y estén dadas las condiciones, volveré", sostiene Vizcarra. El deporte, una vez más, demuestra que no entiende de condiciones o problemas. Solo sabe de pasión.