Historia del Gran Premio de España: de Guadarrama al Circuit de Barcelona-Catalunya

Entre el 7 y el 9 de mayo, el Circuit de Barcelona-Catalunya albergará su trigésimo primer Gran Premio de España de Fórmula 1, que ha pasado por cinco circuitos a lo largo de nuestro país. “En España no hay tradición del motor”. Es una frase que, desde las tribunas de nuestro país, se ha escrito repetidamente. Sin embargo, y así lo demuestra la historia del motor, España ha sido una de las pioneras del automovilismo y, desde la época de la era “Grand Prix”, hemos visto distintas ediciones del Gran Premio de España de Automovilismo.

El Circuit de Catalunya es el que más Grandes Premios de España ha albergado.

Antes de la II Guerra Mundial: Entre los Tourer y la AIACR

El automóvil, y por lo tanto el automovilismo, apenas había nacido a finales del siglo XIX. Desde el primer momento, los desarrolladores empezaron a tratar de superarse y conseguir las mejores piezas mecánicas de cara a la competición. Los países, principalmente europeos, generaron una cultura de carreras, con los primeros olores a gasolina y las grandes gestas de los primeros héroes sobre ruedas. España no se quedó atrás. Si bien la Paris-Madrid de 1903 fue la primera vez que una competición pasó por nuestro país, no fue hasta 1913 que vimos el primer Gran Premio de España, dentro de la temporada de Grand Prix.

Guadarrama celebró este año su único Gran Premio, donde Carlos de Salamanca puso su Rolls-Royce en la primera posición. ¿Su premio? 20.000 pesetas de la época. 10 años más tarde, el Gran Premio de España retornaría, esta vez en el efímero Circuito de Sitges-Terramar. El francés Albert Divo ganaría esta edición, con un minuto de diferencia sobre Louis Zborowski, patrón de Aston Martin.

Aston Martin, antes de la II Guerra Mundial, ya estuvo presente en el Gran Premio de España con sus chasis TT2

Desde 1926 hasta 1935, el Gran Premio de España se disputaría en el Circuito de Lasarte, donde los míticos Caracciola, Chiron o Fagioli estarían entre los ganadores.

La Fórmula 1: hasta el Desastre de Le Mans

Acabada la II Guerra Mundial, Europa necesitaba una reconstrucción. Las infraestructuras habían quedado dañadas de gravedad, la enorme cantidad de vidas perdidas, las familias arruinadas. En medio de ese contexto, la Fórmula Libre había desaparecido y, con ella, la era “Grand Prix”. Desde 1950, el principal campeonato mundial de automovilismo nacería con un solo reglamento, una sola fórmula permitida: la Fórmula 1. Con la llegada de la Fórmula 1, llegó la vuelta del Gran Premio de España. En 1951, el barrio barcelonés de Pedralbes albergó en sus calles la última cita del Mundial.

En un circuito aclamado tanto por pilotos como por aficionados, Juan Manuel Fangio cerró su primer año triunfal en la F1 con la victoria de la prueba española. Pedralbes tendría una nueva oportunidad de albergar el Gran Premio de España en 1954. Con el título ya decidido, Juan Manuel Fangio solo alcanzó el tercer lugar en esta ocasión. El británico Mike Hawthorn logró el triunfo sobre el Ferrari 625.

El Desastre de Le Mans: el fin de una era en España

En 1955, Pedralbes estaba listo para albergar un nuevo Gran Premio de España de Fórmula 1. Sin embargo, el Desastre de Le Mans cambió todos los planes. En el mayor accidente de la historia del automovilismo, entre 80 y 84 personas perdieron la vida. En la investigación final, fue el trazado el principal culpable del desastre. Esto llevó al dictador Francisco Franco a prohibir las competiciones automovilísticas en España y, así, Pedralbes cerraría sus puertas y el Gran Premio de España no volvería… hasta finales de los años sesenta.

Jarama y Montjuïc: las sedes de los años sesenta y setenta

En 1968, Jarama se convertiría en un Gran Premio muy especial para la Fórmula 1. No solo era la vuelta de la categoría reina a España, sino que traería varios hitos. Lotus se presentaba sin Jim Clark, la joya de su equipo, después de su fallecimiento un mes antes; y sin Mike Spence, que también pereció en un accidente en Indianápolis cinco días antes. El sábado, Chris Amon logró su primera pole position en su carrera. Sin embargo, el domingo Graham Hill logró una emotiva victoria para el equipo Lotus tras las pérdidas de sus pilotos. Además, este mismo fin de semana Lotus cambió su tradicional verde británico por el rojo y el dorado: había llegado el patrocinio del tabaco a la Fórmula 1.

Hasta la llegada de los patrocinadores, Lotus utilizó el verde británico con el amarillo en sus vehículos. En la imagen, el Lotus 25 con sus colores clásicos.

Mientras Jarama albergaba los Grandes Premio de España en los años pares, MontjuÏc recibía los años impares hasta 1975. El circuito urbano, muy rápido y oscilante, no tardó en ser declarado como peligroso por los pilotos. Fue precisamente la última edición del Gran Premio de España entre las calles de Barcelona la más polémica y recordada. El fin de semana empezó con una huelga de pilotos. Los miembros de la GPDA consideraban que las barreras no estaban montadas de manera apropiada. Sin embargo, los organizadores modificaron los guardarraíles y amenazaron con acciones legales a los pilotos, lo que hizo que el Gran Premio saliese adelante.

Después de varios incidentes durante el fin de semana, el coche de Rolf Stommelen sufrió un gravísimo accidente en el que murieron cuatro personas: un bombero, un aficionado y dos fotoperiodistas. Finalmente, en la vuelta 29 de la carrera, se sacó la bandera roja y Montjuïc no volvería a estar en el calendario. Jochen Mass logró su único triunfo, mientras Lella Lombardi pasaba a la historia de la Fórmula 1: se convirtió en la primera y, hasta la fecha, única mujer en puntuar en la categoría.

La guerra FISA-FOCA: la Batalla del Jarama

La FISA, por entonces el ente administrativo que controlaba la Fórmula 1, inició una batalla frontal contra varios de los equipos llamados “constructores”, asociados bajo la FOCA. Entre los equipos constructores, estaban Lotus, Williams, Tyrrell y Brabham, por entonces manejada por Bernie Ecclestone. Los equipos pertenecientes a la FOCA (todos menos Ferrari, Renault y Alfa Romeo) creían que la FISA estaba perjudicando activamente a los equipos que solo construían el chasis de su monoplaza. Además, creían que el reparto de los derechos comerciales de la categoría no era justo para con ellos.

Emilio de Villota (en imagen) fue uno de los pilotos participantes en el Gran Premio de España de 1980.

Bajo este contexto, la Fórmula 1 llegó al Jarama en 1980. La FISA, tras las decisiones tomadas por los equipos de la FOCA, decidió retirar la licencia a los pilotos pertenecientes a los equipos constructores. Así, el Gran Premio de España quedó en peligro de suspensión. El RACE intentó negociar, pero la FISA rechazó las medidas que los promotores querían imponer con tal de poder celebrar la carrera. Ante esta situación, el RACE pasó por encima de la FISA y la Federación Española de Automovilismo: el Gran Premio de España se disputaría, aunque solo fuera con los equipos de la FOCA.

Alan Jones ganó el primer Gran Premio “pirata” de la historia de la Fórmula 1. Al día siguiente, la FISA determinó que la prueba no contaría para el campeonato. El Mundial seguiría su curso sin más batallas, pero la guerra por el control de la F1 solo acababa de comenzar.

Las 14 milésimas de Jerez

Entre 1982 y 1985, España volvió a salir del calendario. Fue un hiato breve, en el que dio tiempo a que surgiera uno de los más grandes pilotos de la historia del automovilismo: Ayrton Senna. El brasileño llegaba en 1986 como un piloto en ascenso y dejaría uno de los duelos más espectaculares de la historia en nuestro país. Senna logró la ‘pole’, pero se tuvo que batir en duelo durante toda la carrera. La batalla, por momentos, fue entre los tres pilotos llamados a dominar la categoría: Nigel Mansell; el vigente campeón, Alain Prost, y el propio piloto brasileño.

Nigel Mansell, a bordo de su Williams, optó por una parada a 10 vueltas para el final para cambiar neumáticos. Desde entonces, remontó 19 segundos al brasileño, lo que dio lugar a uno de los finales más increíbles de la Fórmula 1: terminaron la carrera en paralelo. La ‘photo finish’ dio el triunfo al Lotus de Senna por tan solo 14 milésimas, el tercer final más ajustado de la historia.

El Circuit de Catalunya: pre Alonsomanía

En 1991, el Circuit de Catalunya abrió sus puertas, listo para albergar el Gran Premio de España. Desde entonces, hasta la actualidad, el Circuit ha albergado todas las ediciones de la cita española con la Fórmula 1. Antes de la Alonsomanía, Montmeló vivió algunos momentos que han quedado en las retinas de los espectadores. Uno de ellos fue la imagen de Ayrton Senna y Nigel Mansell desfilando por la recta principal, echando chispas mientras estaban en paralelo, solo en el primer año de la Fórmula 1 en la pista catalana.

Antes de la llegada de Fernando Alonso, el Gran Premio más destacado en Catalunya solo podía ser el GP de 1996. Michael Schumacher, recién aterrizado en Ferrari, veía como la gloria conseguida en Benetton. Después de seis pruebas, el entonces bicampeón alemán había conseguido tres podios, pero ningún triunfo. Además, venía de un Gran Premio de Mónaco en el que, en condiciones de lluvia, terminó en las barreras en la primera vuelta de carrera.

Schumacher consiguió la tercera posición en parrilla, a poco menos de un segundo de la estratosférica ‘pole’ de Damon Hill, líder del campeonato. En la salida, bajo un auténtico diluvio, el alemán tuvo problemas con su embrague, lo que le hizo retrasarse aún más. Sin embargo, a partir de ahí, Schumacher dio una de las mayores exhibiciones de velocidad en lluvia de la historia del automovilismo.

Tras 13 vueltas, Michael Schumacher ya era líder, a ritmo de tres segundos más rápido que sus rivales. Nadie pudo seguir a Schumacher, que desde ese día se ganó el mote de “Regenmeister”. 45 segundos fue su diferencia final con Jean Alesi, el hombre que le sustituyó en Benetton.

La Alonsomanía y el Gran Premio de España

Que la presencia de Fernando Alonso cambió la Fórmula 1 en nuestro país es un hecho. El Circuit de Catalunya pasó de los 60.000 espectadores de mediados de los años noventa a más de 131.000 en el año 2006. El asturiano arrastraba a los aficionados al Circuit y sus éxitos hicieron que el azul y amarillo inundara durante años las gradas del Gran Premio de España.

2013 es quizás la victoria más especial de Fernando Alonso en el Gran Premio de casa. Salida marca de la casa desde la quinta posición, adelantando a Kimi Räikkönen y Lewis Hamilton por fuera en la curva 3. El asturiano cogió el liderato en la vuelta 13 y solo lo soltó momentáneamente en las paradas en boxes, logrando su 32.ª victoria y entrando de lleno en una lucha por el título que no terminó por materializarse. Ocho años después, esta aún sigue siendo la última victoria de Alonso en la Fórmula 1.

Ya en 2016, España vivió otro de los momentos más espectaculares de la era reciente de la Fórmula 1. En la primera vuelta del Gran Premio de España, Nico Rosberg y Lewis Hamilton colisionaron entre ellos, dejando la carrera más abierta que nunca. El dominio de Mercedes, incontestable desde 2014, se veía completamente resquebrajado de manera repentina. Los Ferrari de Kimi Räikkönen y Sebastian Vettel, y los Red Bull de Max Verstappen y Daniel Ricciardo se tendrían que batir en duelo.

En una carrera donde Max Verstappen cogía por primera vez el Red Bull, el holandés se convirtió en el ganador más joven de la historia de la Fórmula 1, con 18 años, siete meses y 15 días. Un récord que tardará muchos años en poder batirse y que siempre tendrá al Circuit de Catalunya como lugar privilegiado de la historia.

¿Y el futuro?

En los últimos años, el Gran Premio de España ha estado en la cuerda floja. La expansión a otros países de la categoría y las duras negociaciones entre los promotores y la FOM han complicado la presencia de nuestro país en el calendario.

España siempre ha vuelto al calendario cuando ha salido y, excepto en una ocasión, nunca pasaron más de diez años sin Gran Premio en nuestro país. Sin embargo, la Fórmula 1 no puede permitirse perder un país más de entre sus clásicos. España ha dado mucho a la Fórmula 1 y, la historia de la categoría reina, no sería igual sin Fernando Alonso, sin Pedralbes, sin Jerez, sin Jarama, sin Montjuïc o sin Barcelona.