ANÁLISIS | Esto es lo más interesante que nos deja la 3ª temporada de Drive to Survive

La comidilla de todos los aficionados de la Fórmula 1 este fin de semana ha sido el documental de Netflix sobre la temporada 2020. La opinión general de los aficionados sobre esta temporada no ha sido demasiado buena. Netflix, de la mano de Liberty Media, ha sacado una serie para atraer a gente al deporte, pero lo que han extraído de una temporada tan loca como la temporada 2020 recuerda más a Pasión de Gavilanes que a The Fast and the Furious.

F1

Netflix este año ha patinado en muchos aspectos. Han creado polémicas artificiales, ha falseado conversaciones y han obviado elementos claves de la temporada. Sorprende en una temporada con tanta chica como la temporada 2020 y da miedo el tipo de aficionados que pueda atraer al deporte. Netflix ha buscado a un público extraño, obviando que el 80% de los que ven esta serie ya son aficionados. Y para los que ya son aficionados, la serie de este año es un pastiche que aporta muy pocas cosas nuevas.

Del primer capítulo casi lo más significativo es el título: "El dinero manda". El capítulo intenta seguir el orden cronológico de inicio del campeonato y, aparte de unos recuerdos sobre la temporada 2019, lo que primero nos enseña es la presentación del Racing Point y las suspicacias del resto del equipo sobre el "Mercedes rosa". En este capítulo ya tenemos la primera mentira, ya que se nos dice que los equipos empezaron a sospechar cuando el Racing Point salió a la pista, cuando en realidad fue con las primeras fotos del coche en la presentación. Una mentira para añadir más tensión a los test de pretemporada.

Racing Point

Por cierto, lo más destacable de la pretemporada del 2020 fue el DAS, el artilugio de Mercedes para calentar las ruedas. Pero, para Netflix, los equipos conocieron el invento en Austria, bastantes meses después. Aquí meten unas conversaciones de supuestos miembros del paddock hablando sobre el DAS que, o son inventadas o son de los test en Montmeló.

Una de las cosas más esperadas por los aficionados era ver todo el lío del no disputado Gran Premio de Australia del año pasado. Y se queda corto, muy corto. Aún así, las caras de los protagonistas hablan mucho, y allí no había nadie que se lo tomara a broma, y eso que aún no se conocía el alcance del maldito virus. Esteban Ocon definía a la perfección el estado de ánimo en el documental: "el paddock va a implosionar", decía el francés.

Empieza la acción

Del segundo capítulo, centrado en la primera carrera del año en Austria, lo más destacable es la declaración de intenciones de Christian Horner afirmando que, vista la superioridad del Mercedes, iban a hacer todo lo posible para desestabilizarlos fuera y dentro de la pista. Fuera de esto, es un capítulo que no aporta demasiado.

Cuentan el, hasta la fecha, único podio de Norris, y aquí hay que hacer un inciso. Lance Stroll y Lando Norris acumulan minutos en pantalla de forma excesiva. En el caso del inglés, todavía lo podríamos llegar a entender cuando hablan de su podio, pero en el caso del canadiense da la impresión de que había que cumplir una cuota con él, vete tú a saber por qué motivo.

Y llegamos al capítulo de Bottas. De los mejores capítulos porque rompe con varios mitos del mundo idílico que es Mercedes por dentro. "Algunas personas del equipo deberían replantearse si están dando el mismo trato a Lewis y Valtteri". Frase demoledora que suelta, nada más y nada menos, que el propio Bottas. Valtteri también desvela que pensó en la retirada tras Sochi 2019, y vemos cómo el finlandés celebró prácticamente solo su victoria en Rusia el año pasado, ya que el resto del equipo estaba muy enfadado por la sanción a Hamilton por su prueba de salida fuera de pista.

Valtteri Bottas

Mercedes sale mal parada del capítulo y Bottas gana enteros para entender un poco de su desastrosa temporada 2020. No obstante, Netflix también hace su trabajo para tratar de vender al finlandés como un tío serio y frío y a Hamilton como el yerno perfecto. Un ejemplo es cómo pintan a Bottas como distante con el equipo cuando quiere cumplir con las medidas de distanciamiento social por el virus.

La casa roja, la casa de los horrores

Otro capítulo en el que vemos muchas cosas es el cuarto capítulo, el capítulo para Ferrari. El capítulo empieza fuerte, con una llamada al orden del equipo de marketing de la Scuderia a Sebastian Vettel por hacer una broma inofensiva acerca de que la gran ventaja de su nuevo casco es que se podrá quitar la mascarilla. También nos muestran un toque de atención de la responsable de prensa a Leclerc por usar el móvil durante las ruedas de prensa. Todo está medido en la casa italiana, y al final falta mucha naturalidad.

Pero ojo, porque Vettel no se calló nada. el alemán cumplió aquello de "para lo que me queda dentro..." y se ve cómo no colaboraba demasiado al ambiente en el equipo. La fecha del anuncio de su fichaje por Aston Martin, torpedeando los preparativos para la celebración de la carrera 1.000 de Ferrari es una muestra, pero seguramente la mejor muestra sea el momento incómodo que le genera a Charles Leclerc al desvelar que Ferrari le prohibió sacar su línea de ropa por molestar a Puma, el patrocinador de la escudería.

También es muy esclarecedor cómo Vettel abandona su vuelta rápida en la clasificación del Gran Premio de Italia, inmerso en aquella melé que formaron los coches en busca del rebufo. El alemán se metió a boxes sin avisar e hizo visible su enfado al parar el coche tirando fuera una pieza del mismo. Ambiente crudo en la Scuderia, que Leclerc ya ha dicho que este año no ve.

La zona media se hace bola

A continuación vienen cuatro capítulos fácilmente condensables en dos. El capítulo 5 va sobre la marcha de Ricciardo a McLaren esta temporada y el recelo que ello provocó en Cyril Abiteboul, que confirma que estuvo varios meses sin hablar con él tras conocer la noticia.

El capítulo 6 está dedicado a Gasly, que triunfa en AlphaTauri frente al fracaso absoluto de Albon en Red Bull. También narra la épica victoria de Gasly en Monza, pero queda muy descafeinada, prácticamente sin contar la lucha entre él y Carlos Sainz, ya que están centrados en la historia personal del francés. Demasiado denso, demasiado emotivo, demasiado poco emocionante.

Gasly

En el 7 llega el, ya clásico, capítulo dedicado a Haas. Quizás este año era más innecesario que nunca, ya que el 2020 de la escudería norteamericana no tuvo ni siquiera errores garrafales de sus pilotos, solo un mal coche. Eso sí, vale de homenaje para dos buenos pilotos que no tuvieron suerte como Kevin Magnussen y Romain Grosjean.

¿Guerra en McLaren?

Y aquí llega la madre de todos los capítulos: el capítulo de Carlos Sainz. Un capítulo que se sale del género del documental y entra de lleno en el género de la ficción. ¿Os acordáis de Carlando y de lo bien que se llevaban Sainz y Norris, hasta el punto que daba pena que Carlos se fuera a Ferrari? Pues no, Netflix nos desvela una rivalidad a la altura de la de Oliver Atom y Mark Lenders.

El culmen de este despropósito llega cuando, en una broma entre Carlos y Norris antes de empezar una entrevista, ponen música de tensión. Tampoco se entienden algunas declaraciones en este capítulo, como cuando Norris afirma que su relación con Carlos ha empezado a enfriarse. Da que pensar que Netflix se ciño bastante al guion y aconsejó a los protagonistas sobre cómo tenían que expresarse.

F1

En el capítulo 9 se habla del accidente de Romain Grosjean, pero el capítulo queda muy flojo. Grosjean aparece contando cómo es el accidente y eso si que te pone la carne de gallina, aunque no es nada diferente a lo que ya contó en su día. Se echa de menos explicar qué pasó en el accidente en cada segundo y, sobre todo, cómo las medidas de seguridad impuestas por la FIA salvaron la vida del francés.

Entre este capítulo y el último se cuenta la historia de Sergio Pérez, como pasa de estar sin equipo a fichar por Red Bull. El mexicano llega a afirmar que en el 2021 no estará en la Fórmula 1 y que se retirará. Pero, tal y como se cuenta, la mala temporada de Alexander Albon en Red Bull le abrió las puertas de par en par del equipo de la bebida energética.

Del último capítulo, que cuenta la última carrera del año, lo más destacable es ver a Lawrence Stroll decir que la unión de Racing Point y Aston Martin es lo más destacable que le ha pasado a la Fórmula 1 en décadas. ¿Se puede ser más optimista? Además, vemos el diseño original del monoplaza, modificado por la presencia final de BWT como patrocinador principal añadiendo el rosa.

Por último, destacar al gran ausente: George Russell. Ni rastro de su aventura en Mercedes, una de las historias con más chicha del 2020. Es inexplicable que no veamos al inglés en pantalla salvo para explicar la victoria de Pérez en Baréin. Uno de los protagonistas del año no aparece. El equipo Williams en general es el gran ausente, porque tampoco se habla de la salida de la familia Williams del equipo. Nicholas Latifi debe ser el único piloto que no sale ni de refilón.

En resumen, la tercera temporada de Drive to Survive deja mucho que desear. Si no sabes nada de Fórmula 1, igual te engancha. Cómo hayas seguido mínimamente la temporada 2020 hay cosas que te chirrían y si eres seguidor, alucinas por momentos. Una pena, porque, después de un 2020 loco, todos esperábamos una temporada insuperable de la serie de Netflix, pero el patinazo de esta temporada es tremendo.