Niki Lauda, un soñador que cumple 72 años

Un 22 de febrero, pero de 1949 llegó al mundo una de las personas que cambió la Fórmula 1 para siempre. Una de las rivalidades más recordadas en la historia del deporte y una película de por medio, todo un tres veces campeón de la máxima categoría del automovilismo, cumple 72 años, y es, nada menos, que Andreas-Nikolaus Lauda.

Lauda

Nacido en Viena, el austriaco comenzó su andadura en el motor en 1968, y tras quemar los peldaños precedentes al ‘Gran Circo’, como fueron la Fórmula Vee, la Fórmula 3 y la Fórmula 2, alcanzó la cúspide de los monoplazas. Con un préstamo para proseguir su camino y con la voluntad en contra de su familia, el 15 de agosto de 1971, Niki Lauda participó por primera vez en un Gran Premio de Fórmula 1.

Con un March 711 con motor Ford Cosworth DFV V8 3.0 y neumáticos Firestone, sobre los 5.911 metros del trazado de Österreichring, marcó un tiempo de 1:43.68 en la clasificación, a 6.24 segundos del crono más veloz de Jo Siffert y su BRM. Lauda rodó a 205.243 km/h de media, lejos del monoplaza más rápido, no obstante, ya podía decir que cumplió el sueño de ser piloto de Fórmula 1 y, además, debutando delante de su afición austriaca.

Sin embargo, esta solo era la primera parte de su sueño, pues el 28 de abril de 1974, en el circuito del Jarama, en España, logró su primera victoria. Completó las 84 vueltas en su Ferrari 312B3-74 en poco más de horas, en un evento que se retrasó 90 minutos por la lluvia. Fue la 50º carrera ganado por un monoplaza de Maranello y ahí se empezó a vislumbrar la madera de campeón que tenía Lauda.

Niki Lauda

Un año más tarde, en 1975, el 7 de septiembre, y con todos los aficionados de la escudería roja animando, se proclamó campeón del mundo de Fórmula 1, en Monza. Con 26 años, 6 meses y 16 días, se convirtió en el segundo piloto más joven en alzar el título de vencedor de la máxima categoría, pero la alegría se volvió júbilo cuando Ferrari conquistó el campeonato de constructores tras 11 años de sequía, desde 1964, y con Clay Regazzoni en lo alto del podio.

No obstante, todo sueño puede transformarse en pesadilla, y eso es lo que ocurrió el 1 de agosto de 1976. En la cita germana de Nürburgring, tras dos vueltas de carrera, el austriaco perdió el control de su 312T2 y se vio envuelto en una bola de fuego en la que todos pensaron en lo peor. El campeón del mundo recibió la extremaunción y, además se estaba jugando el mundial con James Hunt, un personaje de los que ya no quedan, quien venció en dicho evento con su McLaren M23.

Nadie en su sano juicio se volvería a subir a un coche a más de 300km/h tras estar a punto de morir. Lauda no solo hizo eso, sino que 42 días después terminó 4º en el Gran Premio de Italia. Por esto es por lo que Niki es una leyenda de la Fórmula 1, pero no queda todo ahí, pues el 2 de octubre de 1977, en Watkins Glen, sobre el asfalto mojado, se proclamó bicampeón del mundo. La pesadilla se volvió en redención.

El Gran Premio de Canadá de 1979 fue su última carrera en la Fórmula 1, ya que anunció su retiro con palabras como estas: “Estoy cansado de dar vueltas como un tonto”. Lo que no esperaba aquel ‘tonto’ era que en 1982, montado en un McLaren MP4/1 volvería a la competición en el Gran Premio de Sudáfrica, con un 4º lugar al final de los 77 giros sobre el trazado de Kyalami. Unos años después, y tras ver que Alain Prost le superaba siempre en clasificación, decidió cambiar su estrategia y preparar su coche para la carrera del domingo, por lo que no era raro ver una distancia de más de un segundo entre el austriaco y el galo los sábados.

Niki Lauda

De esta manera, con cinco victorias y 72 puntos, se convirtió en el cuarto piloto en ganar tres mundiales de Fórmula 1, tras Juan Manuel Fangio, Jack Brabham y Jackie Stewart. La diferencia con Alain Prost fue de tan solo medio punto, en lo que es la distancia entre el campeón y subcampeón más pequeña de la historia, algo que sucedió el 21 de octubre de 1984. El factor clave en aquella carrera ganada por Prost fue la salida de pista de Nigel Mansell en la vuelta 52, que le dejó vía libre a Lauda para la segunda posición de la cita en Portugal.

Un año más tarde, el 3 de noviembre de 1985, el tricampeón del mundo anunció su retirada definitiva, despidiéndose en el Gran Premio de Australia. Con 171 carreras, 25 victorias, 24 poles positions, 24 vueltas rápidas, 54 podios y 3 campeonatos del mundo, Niki Lauda dejó un legado imborrable para la historia de los deportes de motor. Alguien que vivió deprisa, soñó a lo grande y perdurará para siempre.