El Rally Dakar se prepara para ser una categoría más sostenible

La electrificación llegará también al Rally Dakar, que a partir de la próxima edición contará con una categorías específica para energías renovables. El objetivo se debería completar en 2030.

La llegada de la Fórmula E, la hibridación del Campeonato del Mundo de Resistencia, el nuevo Extreme E o los proyectos destinados al Mundial de Rallyes tiene un objetivo común: borrar los combustibles fósiles de la competición. Un objetivo que va de la mano con el plan de las marcas para el parque automovilístico del día a día, pero también llegará a otras categorías como el Rally Dakar. La prueba de la ASO ya probó nuevas soluciones eléctricas en los campamentos y planea contar con una lista de participantes eléctrica dentro de diez años.

La empresa española Acciona ya demostró que era posible competir en el Dakar con un modelo eléctrico, en su caso con el Acciona 100% EcoPowered. El prototipo fabricado por Jatón Racing debutó en la edición de 2015 y repetiría durante las temporadas 2016 y 2017, años en el que conseguirían su gran objetivo. El prototipo pilotado por Ariel Jatón se convertían en el primer coche 100% eléctrico que completaba el Rally Dakar. Este prototipo tubular de cromo-molibdeno, cambio secneuncial de seis velocidades y un motor central AM Racing de 250 kW (340 CV) marcó el camino que ahora seguirá la prueba más dura del mundo.

El coche de Acciona compitió dentro de la categoría de Open, pero en 2022 este tipo de proyecto ya tendrán su propio apartado. La ASO trabaja en una categoría específica para modelos eléctricos, híbridos o que reduzcan notablemente las emisiones. Una categoría en la que se encajaría el proyecto de Audi con el equipo Q Motorsport, que pretende crear un modelo eléctrico para esta prueba. Además el piloto Cyril Despres trabaja en un prototipo basado en la pila de hidrógeno, aunque los planes del piloto francés son de cara al 2023.

Pero este sería el primer paso por parte de la ASO, que parece tener contadas las participaciones con los tradicionales motores de combustión como el potente V8 de 4.9 litros de Toyota o el o el diesel de seis cilindros de BMW que montan los Mini de X-Raid. En 2026 se espera la entrada de un nuevo reglamento para coches y camiones de la categoría principal, dejando fuera a los equipos amateur, con el objetivo de reducir las emisiones. Mientras que cuatro años después esa normativa se extendería a todos los participantes de dichas categorías, sean profesionales o no.

En lo que se refiere a la categoría de motos, España vuelve a estar a la vanguardia. Si bien es cierto que ya en la edición de 2020 tomó parte una moto 100% eléctrica en la última etapa, en estos momento el proyecto lanzado por Guillem Garriga se perfila como uno de los más prometedores de cara al futuro. Un proyecto en el que se ha involucrado Honda con el objetivo de poner el concepto en competición en 2030 tras conocer el la Honda CR Dakar Proto presentada en el Diseño de Transporte del IED de Barcelona por Garriga.

Desde la ASO no quieren centrar sus esfuerzos por mejorar la sostenibilidad de la carrera en los participantes, y ellos también dan ejemplo. Prueba de ello es el sistema de energía solar que se instaló este año en el vivac. Una apuesta por las energías renovables que seguirán estudiando para abastecer los campamentos de la prueba del mundo durante los próximos años.