En aire sucio | Conclusiones del GP de Baréin

El Gran Premio de Baréin del 2020 es histórico. Una de las carreras más importantes de la historia. Da igual que Hamilton fuese el más rápido, los ganadores del día fuimos todos. Estoy seguro de que recordaremos esta carrera por mucho tiempo.

Litros y litros de sangre congelada

El accidente de Baréin quedará grabado en nuestras retinas por años y años, posiblemente para siempre. Los segundos, o minutos, desde que vimos la llamarada hasta que anunciaron que Grosjean estaba bien fueron absolutamente eternos. Todo buen aficionado que se precie, ayer quedó paralizado por el miedo. A todos se nos congeló la sangre, miles y miles de aficionados quedamos paralizados mirando la tele.

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Personalmente, he de decir que ayer fue el día que más miedo he pasado viendo la Fórmula 1. Ya había visto accidentes muy fuertes antes, incluso recordé la muerte de Jules Bianchi, que a todos se nos vino a la cabeza. Pero lo que pasó ayer fue un accidente de la viaje escuela, mucho más parecido a lo de Senna que a lo de Bianchi.

Con Bianchi vivimos un accidente fantasma. No vimos nada, tan solo nos lo contaron. Y falleció meses más tardes. El impacto emocional fue mucho menor. Hemos visto otros accidentes muy graves, pero nada comparado con ver cómo un coche se estrella y aparece una llamarada que casi se sale del plano.

Afortunadamente, Grosjean está bien. Pero lo de ayer nos recuerda lo duro que es este deporte del que somos aficionados. Entre polémicas, adelantamientos y sanciones se nos olvida, pero en momento como ayer el deporte nos lo recuerda: la Fórmula 1 es un deporte peligroso.

Si a nosotros se nos congeló la sangre, no me quiero imaginar a la familia de Grosjean. Se me eriza todo el cuerpo de pensarlo, a sus familiares mirando la televisión sin saber que ha pasado pero sabiendo que Romain se ha estrellado contra el muro y el coche ha explotado. Fueron unos segundos, pero eternos. Y eso nos recuerda otra cosa. Los 20 pilotos que suben cada domingo al coche son héroes. Se juegan la vida, y para que nosotros disfrutemos. Se merecen todo nuestro respeto.

Los latinos pusieron el sabor a la carrera

Sin duda, ayer los dos mejores pilotos sobre la pista fueron los dos pilotos de habla hispana. Sin querer desmerecer la carrera de Lando Norris, hubo dos tipos que sobrevolaron por encima del resto: Sergio Pérez y Carlos Sainz. El nivel de pilotaje demostrado por ambos fue superlativo.

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Sergio Pérez tuvo el podio en su mano, pero un fallo del motor se lo impidió a pocas vueltas del final. Un palo durísimo, pero sin duda debe quedarse con el buen sabor de una carrera perfecta. Hizo una gran salida y desde entonces estuvo rodando a ritmo constante para ser más rápido que un piloto con un Red Bull. Albon se va tocado (¿y hundido?) de la carrera de ayer, ya que vio claramente que no puede luchar con Pérez, al menos en la pista. Y el asiento sigue en juego y en Red Bull cada vez tienen más dudas.

Por su lado, Sainz dio un recital ayer. Una de sus mejores carreras en la Fórmula 1, de nuevo. Esta cantinela con el madrileño empieza a aburrir, pero es que no deja de mejorar carrera tras carrera. Actualmente es uno de los mejores pilotos de la parrilla. Su adelantamiento a Leclerc es de piloto grande, de piloto que no le tiembla el pulso. En sus inicios le faltaba agresividad, y la ha ganado. Si sigue creciendo a este ritmo, no tiene techo, y debería soñar con cualquier cosa dentro de la Fórmula 1.