Con el paso del tiempo, hemos visto que escenarios clásicos de la Fórmula 1 iban desapareciendo en favor de circuitos nuevos en lugares exóticos. Sin embargo, la pandemia del coronavirus les ha dado una nueva oportunidad a estos templos de la velocidad.

Salida de la carrera de Nürburgring este 2020. Fuente: Mercedes

Hace no tanto, a principios de siglo cuando Michael Schumacher y Ferrari establecieron su tiranía en la Fórmula 1, el calendario habitual del gran circo era notablemente diferente al que nos encontramos ahora. En el presente es habitual realizar frecuentes traslados transoceánicos para correr en países como por ejemplo China, Vietnam, Singapur, México... Mientras que en aquellos tiempos, aparte de que se celebraban menos carreras que hoy en día, la mayoría eran en territorio europeo y solo se salía de él para las clásicas carreras de Australia, Brasil, Canadá y Japón.

Sin embargo, este año, con la pandemia del coronavirus y las limitaciones de viaje fuera del continente europeo, hemos vuelto a tener un calendario con ciertos aires a los que teníamos hace unos 15 años. Casi no se ha podido viajar fuera de Europa (se hará únicamente para las carreras de Baréin y la de Abu Dabi) y, países que incluso vieron su gran premio en peligro como Italia, han podido celebrar hasta 3 grandes premios en su territorio.

Italia ha celebrado tres grandes premios esta temporada. Aquí los monoplazas en Monza. Fuente: F1.

De esta forma, hemos podido ver como se desenvolvían los actuales monoplazas en circuitos en los que hacía tiempo que no veíamos rodar a los Fórmula 1 en carrera. Nürburgring no estaba en el calendario desde 2013 mientras que Imola ha acogido su primera carrera del campeonato en 14 años.

Muchos de estos trazados son circuitos cortos donde adelantar no es fácil. De hecho, uno de los mayores temores de introducir a los Fórmula 1 actuales en estas pistas era que no hubiera adelantamientos y que tuviéramos una carrera muy aburrida. Sin embargo, finalmente, las carreras celebradas allí han distado mucho de ser la procesión que muchos auguraban:

Mugello, que en principio solo tenía la primera frenada como punto de adelantamiento, nos ofreció una carrera agitada donde vimos hasta tres periodos de coches de seguridad con dos banderas rojas incluidas, además de cosas inverosímiles, con Ricciardo colándose entre los Mercedes a falta de 10 vueltas para el final o Albon rascando un podio in extremis. En Nürburgring la carrera fue más tranquila, pero tuvo sus puntos emocionantes, como la lucha entre Hamilton y Bottas hasta el abandono del finlandés o el final de carrera tras un tardío Safety Car.

Lo mismo sucedió en Imola: tras una carrera que no estaba siendo la más aburrida pero tampoco estaba siendo un auténtico espectáculo, un Safety Car provocado por el accidente de Verstappen al pinchar una rueda, nos regaló un final de carrera de nuevo de locura.

Mugello resultó ser una carrera muy accidentada. Aquí, Magnussen y Sainz se bajan de sus coches tras el accidente en la relanzada del Safety Car. Fuente: Steven Tee.

Una de las ventajas que tienen estas pistas a la vieja usanza es que las escapatorias no son las habituales en las pistas modernas, con metros y metros de zona asfaltada más una zona adicional de grava antes de llegar al muro. En estas pistas los muros están más cerca, con lo que, para evitar que los coches lleguen al muro a mucha velocidad, no queda otro remedio que llenar las zonas de escape con grava. Esto supone un reto para los pilotos, ya que el margen de error es mucho más estrecho y cualquier equivocación suele ser fatal.

Esto también aumenta considerablemente las opciones de que haya un Safety Car durante la carrera, con la consiguiente reagrupación del pelotón que ello supone. Si un piloto comete un error, lo normal es que acabe en la grava, sin poder sacar el coche de allí y, por tanto, haciendo necesaria la intervención del Safety Car.

A nivel personal, pienso que correr en este tipo de circuitos supone un reto para los pilotos. Casi diría que hasta el nivel de tener que correr en una pista urbana. Está claro que un error en Bakú, Singapur y sobretodo Mónaco, es fatal, pero podemos comprobar que un error en Mugello, Imola o Nürburgring también suele ser en muchos casos terminal. La carrera de Mugello, además, fue muy similar a la que podemos tener en Bakú un año en el que la locura se apodere del devenir de la carrera, con lo que en este sentido hemos ganado en dificultad y espectáculo.

Los circuitos antiguos suelen dar un menor margen de error. Aquí, el accidente de Giovinazzi y Russell en Spa-Francorchamps, una de las pistas clásicas por excelencia. Fuente: F1

Sin embargo, dichos circuitos cuentan actualmente con dos puntos débiles: Primeramente tenemos el aspecto económico: cada vez más países pujan por tener un gran premio de Fórmula 1 en su territorio y están dispuestos a desembolsar el dinero que haga falta para conseguirlo. Ayer vimos el caso de Arabia Saudí, Vietnam tenía que haber entrado este año, luego tenemos circuitos como Azerbaiyán, Abu Dabi, China...

Con lo que la tendencia hasta este año era que poco a poco los circuitos clásicos europeos iban desapareciendo en favor de nuevos autódromos en países emergentes con apoyo de sus respectivos gobiernos. Por otro lado, está el tema de la seguridad. En este punto voy a poner el ejemplo del circuit de Barcelona-Catalunya. Siendo el trazado catalán una pista que cumple con creces los estándares de seguridad y siendo una de las pistas clásicas con mayores escapatorias, solo hace falta ver la cantidad de incidencias que había en dicha pista hace 15 años y ahora.

A principios de siglo, el Gran Premio de España era una de las carreras que menos abandonos tenía cada año, de la misma manera que el riesgo de Safety Car era casi nulo. Por contra, en estos últimos años, hemos podido ver accidentes considerables, como los de Hartley y Gasly en la curva 9, la salida del gran premio de 2018, salidas de pista varias que acaban en el muro (recuerdo Ricciardo, Hulkenberg, Bottas, Russell, Vettel... entre otros) y más incidencias que han hecho que el Safety Car sea habitual en el circuit durante estos últimos años.

El Circuit de Catalunya ha pasado a ser uno de los circuitos con más incidencias, pese a ser una pista tradicionalmente anodina. Aquí, accidente de Pierre Gasly. Fuente: Red Bull

Con esto quiero decir que los pilotos se han acostumbrado a un nuevo patrón de circuito y eso hace que, cuando volvemos a una pista más antigua con menos margen de error, los errores, salidas de pista y accidentes sean más habituales, con todo lo que (bueno y malo) conlleva.

De esta forma, viendo las tendencias, es difícil que muchas de estas pistas puedan volver al calendario en un futuro cercano, ya que la tendencia sigue una dirección opuesta, pero, si una cosa han demostrado este año, es que serían pistas donde el espectáculo estaría asegurado.

De todos modos, por todos es conocido que Liberty Media quiere ampliar el calendario a toda costa y más ahora tras las perdidas provocadas por la pandemia. Así pues, ¿no será ahora el momento para recuperar alguno de estos circuitos de forma permanente?

Veremos si Liberty Media apuesta por la vuelta a circuitos clásicos para mejorar el espectáculo o si sigue apostando por países emergentes. Aquí, Eau Rouge en Spa Francorchamps. Fuente: Renault

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