El 1 de septiembre suele ser un día raro. Un día de sentimientos encontrados: la depresión postvacacional mezclada con ilusiones renovadas tras haber disfrutado las vacaciones. En un día tan singular nació hace 26 años Carlos Sainz (el hijo, no el padre). 26 veranos ya, y sin duda este verano lo recordará siempre.

Carlos Sainz

El 2020 va a ser recordado por todos, pero para Carlos tendrá un lugar destacado en su biografía. Después de un gran 2019, el mejor de su carrera, Carlos llegaba al 2020 con la inercia de ser ya un piloto contrastado de la parrilla, pero llegó el coronavirus.

La maldita pandemia nos confinó a todos en casa, incluidos a los pilotos de F1. Y, en pleno confinamiento, llegaba una gran noticia para Sainz y para todo el automovilismo español. El madrileño fichaba por Ferrari para el 2021, reemplazando a un herido Sebastian Vettel. Un gran paso para Carlos, que el año siguiente va a correr en la escudería más mítica del campeonato.

En tan excepcionales circunstancias, calendario reducido y fichaje por Ferrari, Carlos quería su andadura con McLaren de la mejor forma posible, centrado completamente en los naranjas y olvidando a los rojos. Sin embargo, el devenir del campeonato ha impedido a Carlos llevar a cabo su plan.

Carlos Sainz es 11º del Mundial tras siete carreras. Un fracaso total que, sin embargo, no es por su culpa sino por circunstancias ajenas a él. La fiabilidad de su McLaren (que no del McLaren) le han quitado muchos puntos. Un motor que se sobrecaliente, un cilindro que se rompe, un neumático que no aguante, una mala parada... Casi en cada carrera Carlos ha tenido un problema que le ha quitado muchos puntos. Unido a que el McLaren de este año no es tan fuerte, Carlos apena ha podido batallar este año.

Tampoco ha podido olvidarse de Ferrari hasta el año que viene, porque los italianos son los grandes fracasados de esta temporada. Los monoplazas rojos forman parte de la zona media y ni siquiera de la zona media-alta. Leclerc y Vettel no pueden hacer nada con un coche que este fin de semana ha sido más lento que los Haas o los Alfa Romeo.

Carlos Sainz

Con todo esto, se puede entender que el 26º cumpleaños de Carlos Sainz no sea el mejor de su vida. Pero si se revisa la situación desde fuera y se mira con cierta relatividad, la situación tampoco es tan mala.

Todavía queda Mundial en el 2020 y carreras con McLaren para remontar. El monoplaza no es malo y en alguna carrera le va a permitir luchar por estar cerca del podio. Además, por probabilidad, la mala suerte se tiene que acabar. En alguna carrera la mala suerte desaparecerá y Carlos conseguirá un buen resultado.

Y por Ferrari no se debe preocupar. Porque llegar a Ferrari ya es un éxito, sea cual sea el resultado. Pero, además, Ferrari tiene potencial para levantarse de esto. Tienen que tomar las medidas adecuadas para ello, pero están a tiempo. Estando en Ferrari, tarde o temprano caerán los podios y las victorias para Sainz, y quién sabe si un Mundial.

Así que, Carlos, borrón y cuenta nueva. Tu 25º año de vida no estuvo nada mal, pero el 26º promete. Lo que está claro es que, de este año, aprenderá muchísimo para el futuro.

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