Hamilton y el peligro de usar el racismo como arma arrojadiza

Lewis Hamilton es el piloto más laureado de la parrilla y ha dominado con mano de hierro la Fórmula 1 durante los últimos años. Una vez alcanzado los objetivos deportivos, Hamilton ha puesto la mira en la lucha contra el racismo, aunque sea a costa de llevarse a los demás por delante.

Lewis Hamilton sobre fondo negro

Lewis Hamilton ha puesto el foco en la lucha contra el racismo. Lo cual está bien. Nadie tiene dudas en que el racismo tiene que ser exterminado del mundo. Es algo que no tiene razón para existir hoy día, ni moral ni legalmente. Todos de acuerdo: el racismo debe desaparecer.

Dicho esto, podemos empezar a razonar y analizar los trasfondos. Lo que se le crítica a Hamilton no es el contenido, sino las formas. Hamilton se está pasando de frenada con esta protesta y está arrastrando a todos con ellos. La protesta continua de Hamilton hace agua por varios puntos.

Black Lives Matter, un movimiento político

Hamilton se ha unido al movimiento Black Lives Matter. Un movimiento que en Europa hemos conocido en este 2020, pero que lleva activo desde 2013 en EEUU. Un movimiento que no surge espontáneamente, y que tiene su jerarquía establecida en varios estados norteamericanos.

Black Lives Matter es un movimiento claramente politizado desde el principio y en los últimos tiempos, con la polarización de las masas sociales, mucho más. Un movimiento que tiene muchos críticos en EEUU entre las comunidades afroamericanas. Un movimiento político, en definitiva, y con sus intereses como cualquier movimiento político.

Lewis Hamilton hinca la rodilla junto a otros pilotos de la parrilla

Y el inglés lo hace de forma consciente, por eso es el único que no lleva la camiseta con el lema "END RACISM", acordados por todos, sino una de este movimiento político. Lewis dice que no le interesa la política, pero se mete lleno en ella. Hamilton se distancia de sus compañeros en ese aspecto, erigiéndose en el líder de esta protesta y haciendo menos visible la protesta de sus compañeros.

De pie o de rodillas. ¿Racista o no?

Las formas utilizadas por Hamilton han sido dictatoriales a la hora de liderar la protesta. El inglés ha utilizado su altavoz mediático para intentar obligar a sus compañeros a hacer las cosas según él quería, bajo riesgo de quedar señalados como racistas. A Lewis no le vale que sus compañeros hagan un minuto de silencio como protesta, también quiere que hinquen la rodilla.

Teniendo en cuenta que el gesto de hincar la rodilla es promovido por Black Lives Matter, algunos de su compañero se negaron a realizar tal gesto. Algunos, incluso, como Magnussen, lo expresaron abiertamente: "Apoyo la lucha contra el racismo, y no cualquier tipo de organización política que creo que es el movimiento Black Lives Matter". No solo fue Magnussen: Giovinazzi, Leclerc, Verstappen, Raikkonen, Kvyat y Sainz también ignoraron la petición de Hamilton de hincar la rodilla.

Imagen los pilotos, entre ellos Hamilton, hincando la rodilla, junto con otros pilotos de pie

Sainz y Leclerc, víctimas de las protestas por el racismo

Esta "desobediencia" de algunos de sus compañeros fue criticada por Hamilton tras la primera ocasión en que pudimos ver esta protesta. "No voy a decir cuál es mi opinión sobre lo que cada uno necesita o no, pero si miras a otros deportes, mira al baloncesto, al fútbol y a los equipos españoles, italianos y de todo el mundo, sin importar la nacionalidad que tenga o las mezclas que haya, lo hacen todos unidos. Hay jugadores de Rusia y de España que lo hacen", afirmó el inglés. ¿Referenciando a Kvyat y Sainz? No se sabe, pero el efecto fue inmediato.

Hoy en día, las redes sociales son un vertedero de gente agresiva deseosa de atacar a la mínima oportunidad. Y Hamilton dio el pistoletazo de salida al señalar a sus compañeros. Los más afectados fueron Charles Leclerc y Carlos Sainz, a los que las redes acusaron de forma reiterada de ser racistas. Tanto es así, que el piloto de Ferrari tuvo que defenderse en Twitter. "No soy racista y odio el racismo", afirmó el monegasco, que también se desentiende de la política: "No estoy en la política y no quiero estar involucrada en ella".

De la misma forma se expresó Carlos Sainz al ser preguntado por ello: "¿Qué tendrá que ver arrodillarse con ser racista o no? Para mí no hay por donde cogerlo y creo que es un tema que hay que dejar de hablar de ello y pasar página".

Hamilton ignora que el movimiento al que defiende es un movimiento político y no entiende que sus compañeros no se quieran ver involucrado en ello. Está tan seguro de sus ideas, que las considera las únicas válidas.

¿Por qué solo protestar por el racismo?

Entiendan la pregunta. Protestar por el racismo es totalmente lógico, y hay que apoyarlo. Pero llevamos seis carreras de Mundial y seis carreras protestando por el tema. ¿Hasta cuando? Porque entiendo que no estarán esperando a que el racismo desaparezca. Que ojalá, pero no tiene pinta de que vaya a desaparecer en los próximos meses.

Tortuga marina atrapada en plástico

Es más. ¿Por qué los pilotos de la Fórmula 1 protestan por el racismo de forma continua y no por otro tema? ¿No es el cambio climático un tema importante sobre el que había que concienciar a la gente? ¿O la violencia machista? ¿O el acoso que sufren muchos niños en sus colegios e institutos? ¿O el trato a las mujeres en algunos países como Arabia Saudí? ¿O la persecución a cristianos en algunos países de África y Asia? ¿O los millones y millones de personas que no saben cuando se levantan si ese día podrán comer? Como veis, temas sobre los que protestar no faltan. ¿No es un poco injusto que la Fórmula 1 se centre solo en protestar por el racismo? Ya puestos...

Quizás alguno de estos temas interesan más a alguno de los pilotos de la parrilla, pero no se lo imponen al resto. Consideran la F1 como su lugar de trabajo, y no cómo su foro público. Nadie tendría problemas en que Hamilton usara sus redes sociales para expresar su discurso, pero el hecho es que ha arrastrado al resto para ello Y si alguno decide salirse del camino, será tachado de racista.

El racismo, arma de Hamilton

Hamilton sabe que tiene el Mundial de este año en la mano, y si la cosa no cambia, el del año que viene también. Bottas no es rival y él lo sabe, por lo que acude a las carreras tranquilo, sin los nervios de los demás. Es por ello que, una vez asegurado el camino deportivo, queda trabajar la imagen fuera de la pistas.

Hamilton espera el minuto de silencio contra el racismo junto al resto de pilotos

Hamilton sin embargo, debería hacer este trabajo fuera de la Fórmula 1. Y, sobre todo, informándose bien de a quién apoya y no obligando al resto a seguir las mismas convicciones que él.

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