La noticia de la llegada de Carlos Sainz a Ferrari ha encendido las pasiones de los aficionados españoles. El optimismo por el futuro del español en la máxima categoría del automovilismo se ha disparado. Pero ¿Es realmente un acierto para Carlos?

Carlos Sainz ocupará el asiento que deja libre Sebastian Vettel

La respuesta correcta a esta pregunta solo la dará el futuro. Pero con las cartas sobre la mesa en lo personal me inclino a pensar que sí. Existe una creencia en la Fórmula 1 y es que no se le puede decir que no a Ferrari. Y coincido con tal afirmación en el 90% de las ocasiones. Y esta entra dentro de ese porcentaje. El peso de la historia es demasiado fuerte como para renunciar a formar parte de ella en la escudería más importante de este deporte. Siempre es una garantía el tener detrás a uno de los mejores equipos, que incluso sin ser el mejor de la parrilla actual, es una apuesta segura por tener opciones de alcanzar el olimpo.

Por supuesto partimos de una base, y es que Sainz llega a Ferrari como segundo piloto por detrás de Leclerc. El monegasco es la principal apuesta de presente y futuro para la escudería. Su juventud, talento y proyección lo avalan. Y así lo ha demostrado en más de una ocasión en la pista.

Muchos señalan que Carlos debería seguir en McLaren como líder del proyecto. Pero no había garantías de que fuera así mucho tiempo, y más cuando la historia nos ha enseñado que Mclaren tiene preferencia por el producto nacional. Y Lando Norris lleva la bandera británica en su pasaporte. Luego está la cuestión deportiva. Pese a la progresión de Mclaren, Ferrari es una opción considerablemente más realista para pelear por podios e incluso por victorias en el futuro más cercano.

Pero incluso con este rol el papel de Sainz en Ferrari puede ser determinante. En su paso por Toro Rosso, Renault y por último Mclaren, Carlos ha demostrado ser un piloto equipo. Ajeno a polémicas y siempre cumplidor en la pista. No se ha amilanado ante pilotos como Verstappen y ha demostrado ser superior a talentos como el de Norris. Todo ello compartiendo filas y siempre manteniendo el espíritu de equipo.

Si tiene claro su papel, y estoy seguro de que así será, los buenos resultados llegarán. Para 2021 tendrá el equipo y el coche para competir por podios e incluso por victorias. Talento tiene para ello. Ahora solo tiene que demostrarlo. Con el buen trabajo llegan los resultados, con ellos la progresión, y quien sabe si algún día esto le llevará a una posición de piloto franquicia para Ferrari u otro equipo de primera línea. Argumentos tiene para poder creerlo.

Sainz tiene una ventaja añadida al ser segundo piloto. De él se esperan muchas cosas, pero la mayor parte de la presión recaerá en Leclerc. Ferrari necesita recuperar la desventaja con Mercedes, necesita volver a pelear cara a cara por el campeonato. Sainz sin duda contribuirá a alcanzar este objetivo. Pero la punta de lanza será el piloto monegasco. Y no es necesario recordar que Ferrari y presión son dos términos que van de la mano. ¿Estará Charles a la altura de las expectativas? Eso es otro debate que también el futuro resolverá. Por si caso Sainz debe estar preparado. Como siempre ha demostrado estar.

Con la apuesta de Ferrari por Sainz y Leclerc como pareja de pilotos también se confirma un cambio de paradigma. Ferrari ya no tiene ningún campeón contrastado en sus filas. A cambio obtiene juventud y talento. De hecho, esta alineación es una de las más jóvenes de su historia. La más joven fue la compuesta por Chris Amon y Jackie Ickx en 1968 con 24 y 23 años respectivamente. En marzo de 2021 cuando a priori se producirá el debut de Sainz en Ferrari, Carlos tendrá 26 años y Charles 23.  El propio Mattia Binotto, jefe de Ferari, ha corroborado que su apuesta por la juventud y el talento de ambos pilotos es, a su parecer, la mejor combinación para que el equipo logre sus objetivos.

Al margen de lo deportivo existe otro motivo para aplaudir el fichaje del piloto madrileño por Ferrari. Parece que con la noticia la afición española recupera parte de la ilusión perdida por este deporte. La esperanza de volver a escuchar el himno español en el podio se diluía con los años de Alonso en Mclaren. La irrupción de Sainz dio un soplo de aire fresco, pero no fue suficiente.  Ahora con Carlos Sainz como piloto de Ferrari la ilusión vuelve a surgir.

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