La crisis del coronavirus está impactando cada vez con más fuerza en todos los sectores de nuestra sociedad y los del automóvil y el entretenimiento no son una excepción. ¿Si la crisis se agravara aún más, cómo se podría salvar la Fórmula 1?

Está claro que estamos en un momento crítico para toda actividad económica no esencial y la Fórmula 1 no es una excepción. De la misma forma que muchos negocios están teniendo que realizar despidos temporales y muchos van a tener que cerrar, en la Fórmula 1 se están llevando a cabo políticas similares en los equipos más modestos y no tan modestos.

Y es que, de los 10 equipos que forman la parrilla, 6 ya han realizado un expediente de regulación temporal de empleo. Quitando a los 3 grandes, Mercedes, Ferrari y Red Bull, el único equipo que no ha tenido que despedir temporalmente a nadie es Alpha Tauri que, curiosamente depende de Red Bull como casa madre.

La semana pasada Ross Brawn hizo unas declaraciones para la página web de la Fórmula 1 donde se anunciaba que se esperaba iniciar la temporada en julio aunque las primeras carreras fueran a puerta cerrada y así disputar unas 18 o 19 carreras. No obstante, todo el mundo sabe que es una cifra muy optimista y, hasta que no haya una vacuna fiable, la Fórmula 1 es muy probable que no pueda volver a encender sus motores.

En septiembre puede que haya mejorado la situación, pero, tal como dijo Jean Todt la semana pasada, puede que los espectadores después de toda la desgracia, no tengan ni los recursos ni los ánimos para celebrar un gran premio y que algunos promotores tampoco estén por la labor.

De esta manera se puede llegar al extremo de que no se dispute la temporada 2020 y que incluso la temporada 2021 pueda estar en riesgo, ya que la vacuna tardará al menos 18 meses en llegar. Una temporada sin celebrarse sería catastrófico para la Fórmula 1 mientras que 2 años sin poder celebrar una carrera supondría un terremoto de dimensiones tales que las consecuencias no se pueden llegar a predecir.

¿Podría esto significar el final de la Fórmula 1? Puede, y como la conocemos seguro que sí. Con mucha probabilidad equipos históricos como Williams e incluso hasta McLaren desaparecerían, al igual que otros equipos del segundo grupo del pelotón, como Haas o Alfa Romeo.

Ahora bien, también hay que recordar por qué en 1950 se creó la Fórmula 1. Los diferentes constructores de coches de calle necesitaban un escaparate para poder decir al mundo que tenían el mejor producto de cara al comprador, y una carrera donde ganara el monoplaza más rápido era un excelente escaparate si querías que tanto el populacho como, sobretodo, las altas clases compraran su producto.

El problema presente ahora mismo en la Fórmula 1 es que solo hay 3 constructores y 4 motoristas. En 2008 por ejemplo, exceptuando el equipo Force India, todos los equipos representaban a un fabricante o a una gran empresa (Red Bull). Para que la Fórmula 1 pudiera recuperar esa situación, por tanto, tendría que concretar con los principales fabricantes de coches que producto sería el estrella de cara al presente y futuro.

A diferencia de la Fórmula 1, observamos que en la Fórmula E ahora mismo tenemos a 9 fábricantes (Mercedes, BMW, Audi, Porsche, DS, Renault (Techeetah), Nissan, Mahindra y Jaguar), con lo que parece claro que el interés de los fábricantes está en el coche eléctrico.

Está claro que a todos nos dolería abandonar a equipos históricos como McLaren o Williams y que preferimos mil veces el motor de combustión al híbrido y, sobretodo al eléctrico, pero por encima de todo están las carreras y si, una electrificación de la Fórmula 1 supusiera su supervivencia, seguramente sería bienvenida.

En la Fórmula E, por ejemplo, el ruido es aún menor que en la Fórmula 1 actual pero, con carreras emocionantes de principio a fin y con temporadas que siempre se resuelven en las últimas carreras, el problema del ruido de los monoplazas se ha convertido en el menos importante.

Obviamente, fusionar Fórmula 1 con Fórmula E sería una solución de emergencia pero, ante un fin inminente de la Fórmula 1, es de suponer que a la FIA no le temblará el pulso de apretar el botón rojo que permita una fusión entre las dos categorías bajo el nombre clásico de Fórmula 1, aunque la nueva Fórmula 1 sea eléctrica.

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