La Fórmula 1 se encuentra ante un escenario realmente complicado debido a la crisis del coronavirus y analizamos sus consecuencias económicas con Pablo Caramés, de Business Sport.

"Coronavirus", esa palabra que se ha convertido en el centro de nuestras vidas y a la que ya le estamos cogiendo asco por haberlas paralizado. Una pandemia, tal y como la han denominado desde la OMS, que nos sitúa ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia pero también a nivel económico, incluso algunos expertos ya la sitúan por encima del crack del 29 o el pinchazo de la burbuja inmobiliaria a finales de la primera década de los 2000. Y la competición será uno de los sectores que será muy afectado.

Durante las últimas semanas desde PitLane Motor os hemos ido informando puntualmente de los cambios que está sufriendo el automovilismo en categorías como la Fórmula 1, el Mundial de Rallyes o los Campeonatos de España de Rallyes. Cambios a corto plazo que tendrán su reflejo en las economías de las sedes que tenían previsto albergar esas pruebas, pero también se dejará notar a largo plazo y con la ayuda de Pablo Caramés, CEO de la empresa de marketing Business Sport analizamos esta situación. De este modo recobramos la colaboración de este empresario de origen gallego muy ligado al motorsport, y acostumbrado a manejar números de un deporte tan complejo como es El Gran Circo.

Los pilares de la Fórmula 1

"Nueva victoria de Lewis Hamilton" o "Mercedes arrasa una carrera más" son frases que estamos acostumbrados a leer durante las últimas temporadas pero, ¿qué hay detrás? ¿Cuál es el mecanismo que mantiene una categoría tan costosa como la Fórmula 1? Porque si, alguien tiene que pagar el champán y los miles y miles de ruedas y litros de combustible que se queman cada año.

La Fórmula 1 es un deporte, pero también es un negocio. Para ello cuenta con tres grandes fuentes de ingresos que son el canon que pagan las televisiones por los derechos, el canon que pagan los promotores para organizar las carreras y la publicidad, sin duda el gran impulsor de este deporte. Unas cuentas en las que también entra en juego los derechos de categorías inferiores como la Fórmula 2 y la Fórmula 3 y la venta de entradas por gran premio, que en función del contrato irán destinadas a la FOM o al promotor, y por tanto al circuito. Cinco fuentes de las que mana una cuantía que puede llegar a alcanzar los 2.000 millones por temporada, a los que será imposible llegar en este 2020.

Menos carreras supone directamente menos ingresos por canon de los promotores, que en casos como el Bahrein pueden llegar a los 50 millones o rondar los 30 en el caso del Gran Premio de España, organizado por el Circuit de Barcelona-Cataluña. También se ingresará menos por parte de los patrocinadores, que han fijado unas cuantías en sus contratos a cambio de un número de carreras y por estar presente en ciertos mercados. Una situación que también afectará a los equipos, de lo que hablaremos más tarde.

Otro de los grandes factores de la Fórmula 1 son las televisiones, algo por lo que Liberty Media ha apostado con fuerza desde su llegada. Y no es casualidad que esta empresa haya querido poner mucha carne en este asador, la empresa de origen americano es un auténtico gigante del entretenimiento en Estados Unidos y es consciente de que un buen espectáculo atrae al público, y con él el dinero. Pero si una empresa como Telefónica ha pagado un canon por 20 carreras, no podrá hacer frente a ese pago si el número de carreras se reduce, ya que supondrá menos contenidos, meses de inactividad (como ha sido marzo y serán los sucesivos) y por tanto cancelaciones de sus clientes. Una situación que les afectará a corto plazo, pero también a largo porque está claro que las familias tendrá que apretarse el cinturón para salir de esta situación, y este tipo de servicios serán de los que menos relevancia tendrán frente a la luz, la hipoteca o la cesta de la compra.

De este modo la Fórmula 1 se enfrenta a una situación que se tendrá que resolver en los despachos con una guerra entre Liberty Media, los promotores, las televisiones y los seguros. Porque parte de estos clientes de la categoría ya han adelantado esos pagos, los cuales intentarán reclamar tanto a los dueños de la categoría como a sus compañías de seguro, quienes no tendrían previsto en sus condiciones la llegada a una gran pandemia vírica. La categoría se encuentra en unas arenas movedizas en las que cualquier paso en falso podría condenarla, aún más.

La economía de los equipos en el punto de mira

Marussia, Caterham, Lotus y HRT son los últimos casos que hemos tenido en la Fórmula 1 de equipos que han tenido que despedirse de la categoría por la falta de solvencia económica. Fracasos que hemos vivido de cerca en casos como el de Campos Meta - Hispania - HRT, un proyecto que nacía de las manos de Adrián Campos, pasaba a Vicente Carabante debido a la crisis económica, la cual azotaría también al empresario murciano y provocaba un nuevo cambio de dueños con la entrada de la empresa madrileña Thesan Capital. Y este año llega la nueva crisis, incluso más potente que la anterior ya que ha paralizado el mundo durante varios meses, y aún no se conoce su fecha de arranque.

Al igual que la categoría, los equipos tienen su grandes fuentes de ingresos y en su caso son dos: la publicidad y sus resultados. Los patrocinadores suponen el gran porcentaje de su presupuesto, un ejemplo son los 71,6 millones que ingresó Williams para la temporada 2019 entre sponsors y partners (que se resume en empresas que muestra su imagen o productos) frente a los 60 que recibió de la Fórmula 1 por su posición el año anterior. La reducción de carreras, de minutos en televisión y el no viajar a ciertos mercados que interesan a las empresas, y de hecho uno de los más interesantes para todos es el asiático y China en concreto, traerá cambios en los contratos. Esto abre una nueva batalla legal entre patrocinadores, equipos y seguros, ya que no se podrán cumplir las expectativas marcadas para la temporada. Incluso durante las últimas temporadas hemos visto patrocinadores que sólo se muestran en una carrera, algo que permitió a Brawn GP sobrevivir en 2009 con constantes cambios de logos en los pontones o el ala trasera.

Pero esta situación no sólo afecta esta temporada, también a la próxima. Las empresas manejan sus presupuesto de publicidad en función de las cuentas de resultados del año anterior, y esta claro que en este 2020 no serán buenas. En España estamos viendo como grandes firmas como El Corte Inglés o Iberia están optando por acogerse a los ERTE, los centros comerciales cerrados y los aviones parados no generan dinero. Y esto ocurre también con los concesionarios cerrados (afectando a Mercedes, Ferrari, Renault, Alfa Romeo o Aston Martin), los bares cerrados (afectando a los ingresos de Red Bull o Coca-Cola) o las restricciones de movimiento que han vaciado las carreteras (afectando a Pirelli, Total, Petronas o ExxonMobil). Es decir, empresas que de cara al 2021 no podrán aportar tanto a los equipos, lo que hará reducir los presupuestos en los casos en los que no se produzcan nuevos acuerdos con más empresas. Curiosamente, y por desgracia, en un año con gastos debido a la necesidad de desarrollar los nuevos coches, que finalmente se homologarán para 2022 pero que ya estarán sobre la mesa de diseño de los ingenieros.

El otro pilar es el reparto de beneficios de la Fórmula 1 en función de su resultado final. La pasada temporada los equipos contaron con algo más de 1.000 millones de euros entre sus resultados finales y primas extra por equipos históricos, como la que percibe Ferrari. Pero anteriormente hemos hablado que Liberty Media, dueños de la categoría, van a ingresar menos y eso tendrá su reflejo en los repartos que se harán a final de año. De nuevo afectado a los presupuestos de la próxima campaña.

Los dueños tocados pero aún no hundidos

El hegemonía de Bernie Ecclestone al frente de la Fórmula 1 ha dado paso a una nueva etapa que comenzó hace tres años con la compra de los derechos por parte de Liberty Media, convirtiéndose en los máximos accionistas de esta macro empresa. Una multinacional que centra su negocio en el entremetimiento, un sector que ve peligrar su salud tras esta crisis que, si no hay un cambio radical, afectará a su gran mercado como son los Estados Unidos.

El mejor ejemplo para entender el modelo de negocio de Liberty Media es la Super Bowl, de la cual son propietarios. Un evento que es capaz de congregar a unos 140 millones de espectadores y generar en torno a 15.000 millones de euros en un sólo partido, con cifras tan mareantes como los más de cinco millones que han tenido que pagar los anunciantes por mostrar su spot televisivo durante 30 segundos. ¿En qué se traduce esto? Liberty Media vive del show, pero con todo parado no hay ni show ni dinero.

Del mismo modo que Pepsi ha sido su gran socio en la última edición de la Super Bowl, Rolex, DHL, Aramco, Pirelli, Fly Emirates y sobretodo Heineken lo son en la Fórmula 1. Empresas que han llegado a acuerdo económicos, como los 60 millones de la cervecera holandesa, que tendrán que modificar sus condiciones ya que no gozarán de los espacios acordados antes de que arrancara la temporada, si a lo de Australia se le puede considerar un arranque. De modo que el departamento financiero de Liberty encargado de la Fórmula 1 tendrá que rehacer las cuentas y replantear la temporada, que será cuanto menos incierta.

¿Es el fin de la Fórmula 1? Por supuesto que no. Estamos ante una situación nueva y que como bien afirma nuestro amigo Pablo Caramés, nos hará cambiar a todos. La Fórmula 1 es una gran empresa y al igual que las marcas de automóviles, por poner un símil relacionado con el motor, se encuentra en un mercado en el que está todo conectado. Atrás han quedado las crisis nacionales, que afectaban a un país y a los de su entorno, ahora la economía gira en torno a todo y todos formamos parte de ella, por eso este COVID-19 o "coronavirus" va a tener su influencia en la Fórmula 1, que vivirá momentos duros. Y aunque durante algún tiempo tanto Liberty Media como los equipos se tendrán que apretar el cinturón, en la globalización de este deporte también está una de sus claves para mantenerse a flote, en la capacidad de llegar a los futuros clientes de sus propios clientes. Y sea como sea esa nueva Fórmula 1, aquí estaremos para contárosla.

En colaboración con Pablo Caramés

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