El caso de Racing Point de esta pretemporada no ha sido el primer caso de chasis copiado de la historia de la Fórmula 1. A Rory Byrne le copiaron dos diseños en dos escuderías distintas.

Shadow DN9 o cómo sacar petróleo del papel de calco

La polémica desatada por el parecido  entre el nuevo Racing Point y el Mercedes, no es nada nuevo. No es infrecuente que en el cerrado mundo de la F1 las ideas que funcionan sean prontamente adaptadas por el resto de contendientes. "Vale, tío Walter", me diréis pero, aun teniendo razón, insisto en que este fusilamiento se ha producido anteriormente y con tanta o más desvergüenza que la empleada por el equipo del magnate canadiense.

Arrows y Shadow

Comencemos con dos fabricantes ya desaparecidos: Arrows y Shadow. En este caso no se imitó un diseño ganador, de hecho ambos modelos compartieron parrilla en la misma temporada y más o menos idénticos resultados de no ser por el segundo puesto de Patrese en Anderstop.

Por cierto, recordad que algún día os cuente la historia del equipo Shadow que tiene su “cosita”. Pues como os iba diciendo,  el Shadow DN9 y el Arrows FA1 eran prácticamente idénticos; ¿la razón? muy sencilla: Tony Southgate el diseñador jefe de Shadow junto con gran parte del equipo técnico de esta escudería deciden irse y crear su propio equipo, llevándose debajo del brazo sus diseños algo, cuando menos cuestionable pero que provocó hace más de 40 años la primera “clonación parrillera”.

Tony Southgate se pensaba que con pintura molona estaba todo arreglado... pero no

El Bennetton de Byrne

En los 90 Rory Byrne (diseñador de Benetton) implantó un concepto que se mantuvo durante prácticamente la segunda mitad de esta década. Un concepto que permitió al equipo anglo-italiano conseguir dos campeonatos del mundo, un buen número de victorias y derrocar a uno de los packs más consistentes de la historia de este campeonato: el diseño de Newey la ingeniería de Williams y el motor Renault.  

Fue tal el éxito de este modelo que algunas escuderías (con menos recursos y muchísima más cara dura) no dudaron en fusilar. Y no me estoy refiriendo al “conceto” que diría mi admirado Pazos; no, amigos. Copiaron pieza a pieza el Benetton B194. Los más descarados fueron los franceses de Ligier, en aquel momento dirigidos por Tom Walkinsaw  con un diseño firmado por decir algo, por Frank Dernie. 

¿Las gemelas Olsen? No, sólo la ausencia de vergüenza de Tom Walkinsaw

Dos años más tarde, Tom Walkinsaw compra Arrows y se lleva a Frank Dernie con él; éste en un alarde de extrema vagancia como nunca se había visto, puso en pista al A18. De nuevo un clon del B194. Tal sería la confianza que tenían en este diseño (y un poco también la jeta de Walkinsaw) que este modelo se mantendría en pista prácticamente sin cambios durante tres temporadas. Por cierto, este fue el monoplaza con el que Pedro Martínez de la Rosa debutaría en la Fórmula 1 en 1999.

El Arrows lucía bien pero tenía más años que la gorra de Niki Lauda

Cuando Sauber copió a Ferrari

Ya en pleno siglo XXI, vivimos otra copia tras un aplastante dominio de Ferrari en 2002. ¿Quién diseñó aquel Ferrari dominador? Sí, el mismo Rory Byrne. Esta vez era Sauber quien presentaba prácticamente un F2002 aunque con los colores de Red Bull, por aquel entonces sponsor principal de los suizos.

El Sauber C23 más conocido como “diseña tú que a mi me da la risa”

Los equipos de la zona media no pararon de denunciar este hecho e incluso alguno amenazó con plantarse pero una vez iniciada la temporada se comprobó que la copia, aunque con buena presencia, estaba a años luz de las prestaciones del original. A años luz a pesar de que contaban con una pareja de pilotos bastante solvente: Giancarlo Fisichella y Felipe Massa. De esta manera quedaba demostrada la teoría que hay que dice que copiar un monoplaza de F1 es sencillo, lo complicado es entenderlo.

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