El diario As puede confirmar que Alonso correrá la Indy 500 con el mismo equipo y el mismo motor que en 2017. Tercera vez que el asturiano participa en la prueba americana.

Alonso corriendo la Indy 500 2017

Fernando Alonso tiene un objetivo: la Triple Corona del automovilismo. Solo le falta ganar las 500 Millas de Indianápolis para completarla y este año volverá a al Brickyard para conquistar la Triple Corona. El diario As pudo confirmar ayer que el piloto asturiano competirá por tercera vez en la prueba americana. Correrá con el mismo dorsal que en 2017: el número 29.

McLaren había anunciado en octubre 2018 equipo y pilotos para la temporada 2020 de Indycar. El equipo sería Arrow McLaren SP (una asociación con el equipo Arrow Schmidt Peterson Motorsports) y los pilotos serían los campeones de Indy Lights (la categoría inferior a Indycar) Patricio O'Ward y Oliver Askew. Sin embargo, la presencia de estos dos pilotos en la Indy 500 no se confirmó en ese anuncio porque McLaren quería contar con Alonso en esta prueba. Hace unos días supimos que la relación contractual entre McLaren y el asturiano ha terminado, lo cual descartaba la opción de repetir este año con McLaren en Indianápolis.

Andretti-Honda, la alianza que sí funcionó

Fernando Alonso estaba desesperado a principios de 2017. Los test de pretemporada de McLaren fueron un desastre y el equipo británico no pudo dar el paso hacia adelante que esperaba dar ese año en cuanto a rendimiento. Zak Brown contactó con equipos de Indycar para que Alonso pudiera correr la Indy 500 y dar rienda suelta al instinto competitivo del asturiano. Brown pudo alcanzar un acuerdo con Andretti Autosports, cuyo proveedor de motores era Honda (entonces, el mismo proveedor que McLaren), para que el asturiano compitiera ese año en Indianápolis. La apuesta por la Indy 500 con Andretti y Honda funcionó tan bien que Alonso clasificó 5º en parrilla y tuvo opciones de ganar la carrera, rodando en puestos de cabeza hasta que el motor del coche del asturiano falló. Pudo volver a sentirse competitivo con un coche que le permitió luchar por la victoria en carrera.

Por contra, la apuesta en la edición de 2019 no funcionó. McLaren decidió montar su propio equipo de Indycar con motor Chevrolet y apoyo técnico del equipo Carlin pero todo salió mal. En los test previos ya faltaba velocidad punta. El coche tuvo problemas de estabilidad a lo largo de la semana de la sesión de clasificación de Indy 500. El momento donde se vieron las carencias de McLaren fue a partir del miércoles de esa semana: chocó su coche contra las barreras y hasta el viernes no pudo volver a rodar, es decir, 48 horas tardaron en volver a poner el coche en pista. Llegó el sábado y no pudo clasificar entre los 30 primeros. La situación era de desesperación. En ese momento el equipo Andretti ofreció ayuda para configurar el cochede McLaren de cara a al domingo. En la repesca por la última fila de parrilla del domingo (el Last Row Shootout) finalmente quedó eliminado. Solo pueden correr 33 pilotos en carrera y quedó 34º. ¿A cuánto distancia del tiempo de corte quedó? 13 milésimas de segundo.

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