Carlos de Arabia

Antonio Pérez de Vargas (el jefe de equipo Seat competición en los 70 y primer “jefe” de Sainz) decía que el madrileño si hubiera optado por los circuitos habría sido campeón del mundo de Fórmula 1.

Sainz es un fuera de serie, un piloto capaz de convertir en vencedor cualquier proyecto que le propongan. No hablo sólo de los prototipos de dos ruedas motrices de Peugeot y Mini (que, hasta su llegada, ambos eran veloces y tenían potencial pero solo él los convirtió en vencedores), hablo de todo un WRC como el Volkswagen Polo. El madrileño es incombustible, basta recordar que hasta su anterior victoria en el Dakar el piloto más veterano en hacerlo era el francés Jean Schlesser con 51 años. Sainz este año lo ha puesto en ¡57 añazos! y lo mejor es que todavía se está pensando si dejarlo. Yo creo creo que no lo dejará al menos hasta su 60 cumpleaños.

Mención especial merece su copiloto Lucas Cruz, un navegador nacido de una de las iniciativas de promoción organizadas por Sainz en los 90: el Fortuna Junior Team, donde también estuvo el piloto de SsanYong Oscar Fuertes y otros grandes volantistas como Txus Jaio o Esteban Vallín. Lucas Cruz, tras proclamarse dos veces campeón de España de rallys de tierra, optó por dirigir sus pasos hacia los raids, convirtiéndose en el mejor navegante  de la actualidad y, sin duda, pieza fundamental en las victorias de Sainz en el Dakar.