El joven piloto monegasco, que acarició con los dedos su primera victoria en la F1, se vio relegado a la 3ª posición. Aun así, Leclerc ha dado un aviso de lo que está por venir.

Charles Leclerc, que dominó el GP Bahrein hasta que su motor comenzó a fallar, ha demostrado que tiene potencial de campeón.

Sonreía Charles Leclerc el sábado en Bahrein, pero poco. Sabía que el trabajo no estaría hecho hasta que el domingo se cruzara la línea de meta. Y, mientras celebraba su primera pole position, el joven sophomore ya estaba rumiando en su cabeza cómo iba a gestionar el gran premio al día siguiente. Y, pese a que todo se torció, Leclerc mostró al mundo lo que está por venir.

Y es que, pese a que no realizó una buena salida y fue superado por Vettel y los Mercedes, Leclerc supo sobreponerse rápidamente y recuperar el liderato del gran premio. Y, no conformándose con ello, comenzó a rodar a un ritmo endiablado consiguiendo distanciarse en 8 segundos de su compañero de equipo, inmediato perseguidor.

Pero, cuando apenas faltaban unas vueltas para finalizar la carrera, un extraño sonido alarmó al de Ferrari y, sus peores temores se confirmaron: un fallo en el turbo le hacía perder más de 3 segundos por vuelta. Finalmente, un Safety Car le salvó de perder el podio y más puntos y le da un amargo primer cajón en su carrera deportiva. La decepción corría en su rostro y en los miembros de la escudería italiana y, sin embargo, para el mundo Charles Leclerc fue el ganador moral de la carrera.

Porque estuvo todo el fin de semana apretando a su compañero; porque rebasó a Hamilton y Vettel de una manera asombrosa; porque dominó la carrera como si llevara cinco años en la categoría en vez de sólo uno; porque, pese al palo de perder la carrera en los últimos compases, agachó las orejas y ya está empezando a sobreponerse y pensando en China.

Hoy me han quedado claras dos cosas: Leclerc va a ganar más de una carrera en este 2019, quien sabe si aspirando a cosas más grandes, y que ha nacido un campeón del mundo. Sólo es cuestión que se junten varios factores. Eso sí, con tan sólo 24 carreras a sus espaldas en F1, la madurez del de Mónaco debería hacer que el resto de sus compañeros de la parrilla tiemblen.

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