Con apenas poco más de 4 horas para que termine la prueba, el asturiano ha rodado durante sus tandas a un ritmo endiablado, dejando su Cadillac en primera posición y como favorito a la victoria.

Fernando Alonso lo volvió a hacer. En seco y en mojado, no importan las condiciones del trazado. Espectáculo puro, magia. Esta vez en las 24 horas de Daytona para situar al Cadillac número 10 en lo más alto de la clasificación. Poco más de hora y media después del arranque las cámaras buscaban su presencia. El asturiano esperaba en boxes, preparándose para coger el testigo de Taylor en su Cadillac 10. El coche entraba en el pitlane en sexta posición (idéntica a la que comenzaba la prueba), y se incorporaba en la novena. Y entonces, a contracorriente, comenzó el espectáculo.

En primer lugar rebasó a Fitipaldi para ascender a la octava posición y, a partir de ahí, a Kaiser, Miller, Tincknell (en parada en boxes), Curran, Cameron, Castroneves y, finalmente a Rast en un espectacular adelantamiento al llegar a la zona interior. Una escalada que se produjo en menos de una hora y, además, todo ello teniendo en cuenta la presencia de un período de bandera amarilla después que el BMW de Zanardi se quedara parado en el pitlane. El propio Castroneves, en rueda de prensa, hablaba sobre la batalla que mantuvo con Alonso durante vueltas, halagando la destreza del de Oviedo: "He tenido una batalla genial con Alonso. Era cómodo. Me dio espacio, fue listo. Obviamente, ganó Le Mans y sabe que la carrera no se gana ahora". Pero el show de magia del español no terminaba ahí, sino que acababa de comenzar.

Ya con su prototipo Cadillac 10 ocupando el liderato del pelotón, el genio astur comenzó a tirar con un ritmo constante y muy rápido que no dejaba margen alguno a sus perseguidores. La distancia llegó a ser ¡de 25 segundos! pero, entonces, el Cadillac 50 se paró en pista, lo que conllevó que comenzaran a ondear las banderas amarillas y toda esa ventaja acumulada se esfumara en segundos.

Más de dos horas de relevo y vuelta con la lluvia ya en pista

Todos los equipos habían cambiado sus pilotos en más de dos ocasiones, salvo el Cadillac 10. Finalmente, con todavía 19 horas y 17 minutos por delante, Alonso cedía su coche a Kobayashi en primera posición y con 20 segundos de ventaja. A partir de ahí, merecido descanso para el bicampeón del mundo de Fórmula Uno.

El español se volvía a subir para competir cuando restaban 09 horas y media para el final de la prueba y, justo, cuando comenzaban a asomar las primeras gotas de agua de lo que sería una importante tormenta. En ese momento, rodaba segundo tras el coche de Felipe Nasr. Y entonces, como en las peores épocas de la F1, llegó un error del muro: con la pista empapada el coche del de Oviedo montaba los neumáticos de seco, forzando una nueva parada en boxes que le relegaba a la quinta posición y, con el riesgo de ser incluso doblado. Tocaba remar de nuevo. Pero esto es la resistencia y, una nueva bandera amarilla, hacía que Alonso recogiera el testigo del primer puesto de nuevo. Cuando restaban 7 horas y 10 minutos para el final de la prueba, dirección de carrera decidió decretar la situación de bandera roja y paralizar la carrera por la gran cantidad de lluvia que caía sobre Daytona.

Tras más de una hora parados, dirección de carrera puso a los coches a rodar de nuevo bajo el Safety Car para, con 5 horas y media por delante, decretar de nuevo el reinicio de las 24 horas de Daytona. Media hora después, con 5 horas aun por correr, Fernando cedía el testigo a su compañero Jordan Taylor. Al final de esta crónica, el Cadillac número 10, pilotado como hemos dicho por Taylor, se mantiene en segunda posición con 4 horas y diez minutos por disputarse.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.