Este artículo podría resumirse en una historia de vidas paralelas, curiosas coincidencias y numerosas casualidades. Cosas del destino, dirán algunos. Quién sabe.

Leclerc
Foto: Fórmula 1

Corría el año 2008 cuando un piloto proveniente de Niza, Francia, comenzó a despuntar en categorías inferiores de monoplazas. Jules Bianchi se adentró en el mundo de la Fórmula 3 Euroseries de la mano del equipo ART y de su fundador Frédéric Vasseur, quien le sirvió de gran ayuda para llevarse el título en su segunda temporada. La gran progresión del piloto francés tanto en F3 como en GP2 convenció a la familia de Maranello y finalmente, tras unos test con el F60, los italianos decidieron acogerle en la Ferrari Driver Academy en 2011.

Más adelante debutó en Fórmula 1 con Marussia, escudería con la que compitió durante dos temporadas, hasta que en 2014 le llegó la oportunidad de subirse al F14T en los test de Silverstone en sustitución de un dolorido Kimi Räikkönen. Tras una fantástica campaña en la que nos dejó grandes sensaciones y asombró a muchos con su noveno puesto en las calles de Montecarlo, a Bianchi se le abrieron las puertas de Ferrari al firmar un contrato con Sauber durante el Gran Premio de Japón de 2014 de cara a la temporada siguiente. Dicho contrato le servía de puente en 2015 para dar el gran salto a la Scuderia en 2016. Por desgracia, el accidente que Jules sufrió en Suzuka le impidió demostrar aún más su increíble talento.

Nos vamos ahora a Mónaco. Allí un joven monegasco comenzó a llamar la atención por sus dotes al volante de un kart y, pronto, inicia su andadura en los monoplazas. Siempre con la ayuda y los consejos de Jules, nuestro protagonista Charles Leclerc firmó una gran temporada en la Fórmula Renault 2.0 y al año siguiente ascendió a la Fórmula 3 Europea, proclamándose "rookie" del año por delante de pilotos como Alexander Albon o Lance Stroll.

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Celebración del título de GP3 en Abu Dhabi | Foto: GP3

Quien haya seguido mínimamente la GP3 en 2016 ya le resultaría familiar el apellido Leclerc por aquel entonces, y es que el piloto monegasco se llevó el campeonato en su temporada de debut con ART. La temporada 2016 fue sin duda un salto cualitativo para Charles, pues, al igual que Bianchi, ingresó en la Ferrari Driver Academy y tuvo la oportunidad de subirse a un Fórmula 1 en los primeros entrenamientos libres de Silverstone con Haas. La fantástica campaña que estaba realizando el monegasco en GP3 le permitió disputar más entrenamientos libres con el equipo norteamericano en circuitos como Hungaroring, Hockenheim, Sepang y Yas Marina.

Fue en Abu Dhabi, la última cita de la temporada, donde Leclerc se sometió a un intenso esfuerzo psicológico: primero debió subirse al VF-16 durante la jornada del viernes para más adelante rematar el campeonato de GP3 al día siguiente. Un reto difícil que, sin embargo, superó. Su perseguidor más próximo en la lucha por el título, Albon, sufrió un accidente en la carrera del sábado, lo que proclamó a Charles campeón de la categoría. Su gran temporada captó la atención de Ferrari, que se percató del potencial del joven muchacho de 19 años recién cumplidos.

El presente

Para la temporada 2017 la estructura Prema, vigente campeona de Fórmula 2, contrata al piloto monegasco, quien comparte box con Antonio Fuoco, también piloto de la Ferrari Driver Academy. El piloto italiano ya le puso las cosas complicadas a Charles en GP3, Sin embargo, en F2 la historia está siendo totalmente diferente. En catorce carreras disputadas hasta la fecha, Antonio solo ha conseguido un podio en el Red Bull Ring y es 12º en el campeonato.

Comparar a Fuoco con Leclerc te pone la piel de gallina. Charles, con el mismo monoplaza, ha logrado cinco triunfos, siete podios (la mitad de las carreras acabadas en podio) y siete poles de siete, o lo que es lo mismo, pleno de poles position (seis poles descontando la descalificación en Hungría por irregularidades encontradas en su monoplaza). Y esto es solo antes del parón estival. No hace falta decir en qué puesto está en la clasificación de pilotos. Son datos propios de un genio. Pero Leclerc no es solo números; a Leclerc hay que verle correr para darse cuenta de quién es y lo que puede llegar a convertirse en un futuro no muy lejano.

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La Pole de Mónaco, uno de sus mejores momentos en F2 | Foto: Prema Racing

Las hazañas de Charles Leclerc en Fórmula 2

No hay que irse muy lejos para comprender de lo que es capaz de hacer este chico tocado por una varita mágica. Bahréin 2017, la cita inaugural de la temporada. En la primera carrera Leclerc defendía la pole, no obstante descendió al tercer escalón del podio por una mala decisión estratégica. Pero en lo que verdaderamente debemos fijarnos es en la segunda carrera del fin de semana. Leclerc partía sexto en parrilla y pronto remontó posiciones en carrera hasta colocarse líder de la prueba. El piloto monegasco, junto a su equipo, decidieron arriesgarse y Charles exprimió sus neumáticos para realizar un cambio de ruedas, lo cual es muy extraño de ver en la carrera corta del domingo. Sin embargo, él lo hizo.

Leclerc perdía el liderato y cayó hasta el 14º lugar de la clasificación a falta de ocho vueltas para el final. No obstante, el piloto de Prema tiró de pundonor y fue remontando posiciones llegando a sacar cuatro segundos por vuelta a la cabeza de carrera hasta recuperar el primer puesto en la última vuelta de carrera. Sí, Leclerc ganó trece posiciones en ocho vueltas, del 14º al 1º en ocho fabulosas vueltas. Sin duda, esta ha sido una de las mayores gestas vistas en el automovilismo en los últimos años.

Aparte de su increíble remontada en el desierto de Sakhir, el joven piloto monegasco ha protagonizado grandes momentos como la remontada del último al cuarto puesto en la pasada prueba celebrada en Hungaroring o el gran ritmo mostrado en Bakú que le sirvió para ganar posiciones desde el noveno lugar hasta situarse en primera posición sacando un segundo por vuelta a sus rivales. Pese a ello, a Leclerc le cayó una sanción de 10 segundos en aquella carrera que le costó la victoria, y aunque cruzó la bandera de cuadros en primera posición, el triunfo se decantó a favor de su amigo Norman Nato. De remontadas va la cosa.

Qué distingue a Leclerc del resto

Charles Leclerc no se queda ahí. Lo que caracteriza al piloto de 19 años es la tremenda madurez que muestra cada vez que se sube a un coche de carreras. Una cualidad que ha ido desarrollando estos últimos años y que le ha permitido estar calmado en situaciones de gran estrés y de extrema presión. La inteligencia sumada a la tranquilidad que transmite a casi 300km/h son probablemente los puntos más fuertes de Leclerc, y esto sorprende si tenemos en cuenta su corta edad. Pero para estar en la cúspide y sacar más de 50 puntos a tu inmediato perseguidor en el campeonato no se puede hablar solo de una cuestión de madurez.

Charles Leclerc tiene magia en sus manos, unos reflejos innatos y una velocidad que solo se puede traducir en talento puro. Lo lleva en la sangre, el gen de la competición. Astuto a la hora de atacar, conservador a la hora de manejar el desgaste. Sabe cuándo debe ser agresivo y cuando debe ser calculador. Preciso en sus movimientos, sorprende que con tan pocos años cometa tan pocos errores de pilotaje en una fase que en teoría es de aprendizaje y de preparación para dar el gran salto a la Fórmula 1. No le queda mucho para dar ese salto. Y no le queda mucho por una sencilla razón: está destacando. Por alguna razón es comparado con Lewis Hamilton o Stoffel Vandoorne por ser uno de los pilotos más dominadores de la historia de la categoría.

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Charles, en lo más alto del podio en Bahréin | Foto: Fórmula 2

Hablemos del futuro

No tiene rival en la Fórmula 2. Monsieur Leclerc está un escalón por encima del resto. Dale un coche ganador a un piloto ganador y hará maravillas. En esto se resume su temporada 2017. Tal es la superioridad de Charles en F2 que su nombre ya figura en la conocida "silly season" de la F1 de cara a 2018. Y tiene muchas papeletas para recalar en algún equipo para el próximo año. Sobre todo después de un movimiento que ha provocado grandes cambios en los intereses de varias personas y en especial de un equipo. Me refiero evidentemente a Sauber.

Desde que Monisha Kaltenborn decidiese abandonar la estructura suiza a finales de junio y llegase en su lugar el francés Frédéric Vasseur (¿os suena de antes?), Sauber ha cambiado por completo sus planes de futuro al mando de su nuevo jefe de equipo. Quizá el cambio más significativo ha sido el romper las relaciones con Honda de cara a 2018 y acordar con Ferrari un nuevo contrato como motorista para el futuro. Según estas informaciones, la marca italiana suministrará a Sauber el motor pata negra, es decir, la misma unidad de potencia que utilizarán los de Maranello. Esto deja fuera de lugar a pilotos como Nobuharu Matsushita, quien está estrechamente vinculado con el proyecto de Honda y era uno de los llamados a ocupar el asiento de Sauber el próximo año.

La ruptura con Honda ha supuesto un nuevo enfoque del proyecto liderado por Vasseur. Y es que el experimentado jefe de equipo francés pretende crear un equipo B de Ferrari que esté comandado por pilotos apadrinados por la escudería italiana. ¿Y quién entra en escena? Pues sí, Charles Leclerc. Eso sí, no debemos olvidarnos de Antonio Giovinazzi, subcampeón de GP2 la pasada campaña que ya ha tenido la suerte de debutar en Fórmula 1 en sustitución de Pascal Wehrlein. Precisamente es el piloto alemán quien no encaja en el puzzle de Vasseur, pues pese a su indiscutible talento, no encuentra espacio en la formación suiza al tratarse de un piloto bajo la tutela de Mercedes, y de ser cierta la creación de un equipo B, Pascal tendría los días contados en Sauber y quién sabe si también en la F1. Porque el dinero prima más que el talento en el Gran Circo, y aunque Wehrlein traiga los resultados a la formación, Marcus Ericsson tiene a su favor un importante respaldo económico.

Pero volviendo a Charles, el monegasco está muy bien posicionado en esta maraña de acontecimientos protagonizada por Sauber. Solo el tiempo dirá si finalmente Leclerc recala en las filas del equipo suizo en 2018. Por talento no será...

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Primeros test oficiales de Leclerc con Ferrari en Hungría | Foto: Fórmula 1

La teoría del espejo

Todas estas letras no tendrían sentido si no regresáramos al comienzo de esta historia. Porque, como ya he mencionado anteriormente, si crees en el destino, es muy posible que te interese todo este rollo que te estoy contando.

Resulta curioso que Leclerc haya corrido en el pasado con ART, que en el presente esté vinculado a la Ferrari Driver Academy y que en un futuro le coloquen en Sauber con el fin de escalar puestos y llegar a Ferrari. Del mismo modo, su primera prueba real con un F1 comenzó en Silverstone y desde entonces ha sido un no parar con Ferrari y sus múltiples test, los más recientes disputados en Hungría y acto seguido en Barcelona con los neumáticos Pirelli. Se habla de una posible llegada de Leclerc la Fórmula 1 de la mano de Frédéric Vasseur, quizá la persona que menos protagonismo ha adquirido en este artículo, pero que probablemente sea la más importante por hacer de nexo entre estas dos historias.

¿Y por qué Vasseur es una de las figuras centrales del artículo? Muy sencillo. Recordemos quién impusló la carrera de Jules Bianchi en sus comienzos... ¡Así es! El mismísimo Vasseur. Al igual que Charles, Jules también creció en ART y llegó a firmar por la Ferrari Driver Academy, del mismo modo que se le vinculó con Sauber antes de su fatal accidente. También fue piloto de pruebas de Ferrari y practicó numerosos test vestido de rojo. Casualmente los primeros test oficiales de Bianchi con Ferrari fueron en Silverstone. Vaya, el mismo escenario en que Leclerc se subió a unos Libres por primera vez.

Para cerrar este círculo de acontecimientos entrecruzados, solo cabe añadir un último hecho, que seguramente sea el que la gran mayoría conocéis. Jules Bianchi fue quien se fijó en un jovencísimo Charles Leclerc en sus inicios. Fue su mentor, quien le aconsejó, le cuidó y le mimó para que su trayectoria deportiva siguiese una línea ascendente. Charles fue el pupilo de Jules. Pero todo esto se queda en nada, porque más que un maestro enseñando a un alumno, Bianchi y Leclerc fueron íntimos amigos. Lo compartieron todo, eran inseparables. Hasta tal punto que, tras la desgraciada desaparición de Jules, el joven Charles le lleva a todas partes. El 17 que lleva en la parte trasera inferior de su casco en honor a su colega no se separa de él. Porque si la progresión meteórica de Charles Leclerc se ha de explicar por un motivo, ese motivo es Jules Bianchi.

Bianchi lo inició todo. Ahora es el turno de Leclerc para que termine lo que su gran amigo dejó inacabado.

Leclerc Bianchi

 

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